martes, 26 de mayo de 2015

El otro "ticket" electoral de la Comunidad de Madrid


Ni siquiera haría falta acudir a los datos que publica hoy el diario El Mundo sobre los votos que Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes han cosechado respectivamente en los 22 distritos de Madrid (sólo en Chamberí y Salamanca la autoproclamada lideresa obtuvo más sufragios que su compañera de “ticket” electoral madrileño: siete y cuatro centésimas de ventaja en porcentaje; 630 y 350, respectivamente, en número de votantes) para comprender la verdadera dimensión de la victoria de la ex delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid. Porque a las dificultades que la marca PP presentaba después de tres años y medio de gobierno de Rajoy dedicados a aniquilar a buena parte de las clases medias de este país; a la fortaleza de Podemos y Ciudadanos anunciada por las encuestas y por el resultado de las elecciones andaluzas; a la nunca cómoda cohabitación entre la candidata Cifuentes y el gobierno regional presidido por un frustrado aspirante; al tardío anuncio de la candidatura, que dejaba un escaso plazo de tiempo para la campaña pre-electoral, que había además que reducir en los días que tardó el Consejo de Ministros en nombrar la nueva delegada del Gobierno, a todo ello había que añadir el ninguneo, si no la negación y yo diría que hasta las sutiles zancadillas de la lideresa, más la autoridad (tratándose de Esperanza Aguirre, no en el sentido clásico sino como sinónimo de fuerza) que se desprende de ser presidenta del partido en Madrid.
Gigantesca dimensión la de la victoria de Cristina Cifuentes, cimentada en un trabajo de comunicación de finísima orfebrería obra de la periodista Marisa González Casado, que para quien esto escribe es la gran experta en comunicación política que hay en este país, condición a la que une una capacidad de trabajo a prueba de cualquier exigencia y una lealtad sin límites, acreditado todo ello por una hoja de servicios, es decir de éxitos, que no tiene parangón en la democracia española. Así que cuando anoche, en la tertulia de Hora 25, el colega Emilio Contreras, que fue subdirector de Opinión del diario ABC y que hoy es director de comunicación de una de nuestras grandes empresas, decía que tras la victoria de Cristina Cifuentes estaba el trabajo de Marisa González, “una señora muy lista” (sic) que sabe dónde tiene que acudir una candidata en una campaña electoral, sentí la necesidad de escribir estas líneas, aunque solo fuera para decir que, como más mayor que Emilio Contreras que soy, “yo la vi primero”.
Vaya la justicia –que no el elogio- que hago de Marisa González no en detrimento del excelente trabajo que, primero como diputada regional y luego como delegada del Gobierno en Madrid y finalmente como candidata a la presidencia regional, ha hecho Cristina Cifuentes, sino en todo caso como reconocimiento también del acierto al nombrarla su directora de Comunicación, hasta convertirse ambas en una especie de “ticket” electoral para la victoria.
Porque, no nos engañemos, la comunicación es hoy día fundamental  –y cada vez más- en todas las actividades y mucho más en la política. Pero la mayor parte de los políticos la entienden como un inevitable e incluso molesto departamento que en no pocos casos utilizan para cubrir sus puestos con periodistas afines que lo mismo sirven para hacer unos resúmenes de prensa que para distribuir el “maná” de la publicidad institucional de acuerdo a simpatías, filias y fobias o incluso para escribir los discursos del “jefe” y elogiarlos luego como corresponsal de un periódico (y me refiero al vergonzoso caso del entonces presidente balear y su director de comunicación). Así que, lejos de especialistas en comunicación política, muchos políticos se rodean de gentes que “compran” el ditirambo a cambio de determinadas prebendas o simplemente de un trato de favor (contaba el genial Miguel Ángel Aguilar que minutos antes de la rueda de prensa de ayer de Mariano Rajoy en el Partido Popular, una compañera le dijo que el presidente solo contestaría a tres preguntas de tres medios –Libertad Digital, Tele 5 y El País-, tras lo cual se daría por finalizada la comparecencia del presidente; y, efectivamente, a pesar de que fueron decenas las manos que se levantaron para preguntar a Rajoy, solo contestó a tres preguntas, exactamente las de los medios que la colega había adelantado a Aguilar).
Cristina Cifuentes, sin embargo, ha tenido el acierto de elegir una directora de Comunicación experta en… Comunicación política. Una persona que ha sabido resaltar sus evidentes perfiles positivos, absolutamente permeable a la opinión y a las iniciativas de Marísa González, y consciente de la necesidad de saber comunicar a los madrileños su indiscutible capacidad para ser presidenta de la Comunidad de Madrid.
Cuando hace tres años y medio Alberto Ruiz-Gallardón se fue de la alcaldía de Madrid, quienes sabemos que el éxito de la trayectoria de Gallardón estaba cimentado en buena parte por el trabajo de Marisa González como su directora de Comunicación durante más de veinte años no nos explicamos que no le pidiera que le acompañara al Ministerio de Justicia. Tampoco nos explicamos que la sucesora de Gallardón al frente de la alcaldía, Ana Botella, no contara con Marisa, que prefirió marcharse sin ruido alguno, que es otra de sus virtudes; en su casa estuvo, hasta que Cristina Cifuentes, que la conocía sobradamente aunque nunca la ex delegada trabajó como “cazadora de talentos”, le pidió que se sumara a su proyecto. Dejadme añadir una pequeña maldad: mirad dónde están Gallardón y Ana Botella y dónde están Cristina Cifuentes y Marisa González Casado.

lunes, 18 de mayo de 2015

Traidor Ferrari

Leo sin sorpresa alguna que Atresmedia ha apartado de la gestión de Onda Cero a Javier González Ferrari, que ha presidido la cadena de emisoras durante los últimos catorce años. Según la información, que publica El Confidencial Digital, Ferrari ha traicionado a Onda Cero, cooperando con Carlos Herrera a su salida de esta cadena y a su fichaje por la Cope. Por eso no me sorprende la noticia: la traición está en el ADN de este individuo, como lo está su indiscutible capacidad para la conspiración y también para flotar por turbulentas que sean las aguas en las que se mueve (renuncio a hacer fáciles comparaciones escatológicas).
Cuando, durante la presidencia del gobierno de España de José María Aznar, fue director general de RTVE, le pedía al jefe de gobierno su mediación para promocionarle a un puesto ejecutivo en la empresa privada, “como Saenz de Buruaga, que está ganando mucho dinero en Antena 3 y yo aquí solo gano 20 millones” (el burgalés, que va a dar un nuevo “pelotazo” con un programa en Televisión Española, llegó a ser consejero-delegado de Antena 3, donde se firmó a si mismo un contrato que contemplaba una millonaria indemnización que naturalmente se llevó en cuanto que Telefónica vendió la cadena a Planeta y ésta prescindió de él).
Aznar atendió su demanda y Ferrari apareció un día como presidente de Onda Cero. Y cuando Planeta desembarcó también en la cadena de radio, Ferrari se apresuró a hablar italiano en la intimidad, porque Carlotti era el hombre fuerte de Planeta en Onda Cero (“Carlotti me ha llamado presidente”, confiaba nerviosamente a la salida de su primer encuentro con el italiano en un despacho de la sede de la editorial en el Paseo de Recoletos).

Ahí se ha mantenido o, mejor, ahí lo ha mantenido Carlos Herrera, al que Onda Cero le debe una parte sustancial de su audiencia, pero consciente Planeta de que la relación Ferrari/Herrera blindaba también al presidente de la cadena, cuyo amor por el trabajo no es precisamente inenarrable. Ahora, sin Herrera, Ferrari ha dejado de estar blindado y, lo que es peor, aflora su verdadera dimensión, muestra también en su caso del deterioro de la raza, como decía el sabio Martín Ferrand, porque es hijo de un genio de la radio, Antonio González Calderón.


viernes, 13 de marzo de 2015

La eterna crisis de El Corte Inglés de Dimas

Hay que imaginar a Dimas Gimeno, el presidente de El Corte Inglés desde la muerte de Isidoro Álvarez el verano pasado, estudiando a qué frente acudir o qué incendio apagar en la crisis que sufre el que en otro tiempo fuera gigante de la distribución española. Son tantos y de tanta magnitud que dejan casi en anécdota la intolerable y también insostenible permanencia en la empresa y en la planta noble de sus oficinas centrales de Estanislao Rodríguez Ponga, secretario de Estado de Hacienda en un gobierno de Aznar, beneficiario de las tarjetas “black” de Cajamadrid, al que el juez que instruye esa causa le ha señalado una fianza de los más de 250.000 euros que gastó con la tarjeta (curiosamente, buena parte de ellos en El Corte Inglés), y al que Isidoro Álvarez le puso despacho después de recibir una llamada de Rodrigo Rato tras la derrota electoral del 14 de marzo de 2004. A pesar de que con una estricta aplicación de las normas europeas en lo que respecta a la responsabilidad corporativa, Rodríguez Ponga debería estar ya en la calle, sigue refugiado en la planta noble de Hermosilla diciendo “sí, señor…”, haciendo así bueno el alias con el que es conocido.
Una anécdota al fin y al cabo, ante la cantidad y gravedad de los problemas que acucian a El Corte Inglés. Por ejemplo, sigue sin resolverse la presidencia de la Fundación Ramón Areces, decisivaporque es propietaria del 40% de El Corte Inglés; y mucho más decisiva ahora, porque el 7,5% que poseen Dimas Gimeno y su familia es insuficiente para alcanzar la mayoría que le daría el poder absoluto, como lo tuvieron sus antecesores, Ramón Areces e Isidoro Álvarez, que sí sumaban con la Fundación esa mayoría. Ahora la única que puede alcanzar con la Fundación más del 50% de la compañía es María José Guil, la viuda de Isidoro Álvarez, que tiene el 15 por 100 de El Corte Inglés y que ya ha colocado a sus dos hijas en el Consejo de la compañía.
Al hilo de lo que vamos a llamar poder accionarial, se ha desencadenado una tremenda batalla por la presidencia de la Fundación, en la que Florencio Lasaga hace valer su veteranía (tiene casi 80 años) y su papel de albacea testamentario de Isidoro Álvarez, alineado por tanto al lado de las hijas adoptivas del presidente desaparecido, Cristina y Marta, y en la que Juan Hermoso, consejero como Lasaga, se postula también para presidir la Fundación, y en busca de ello está entregado a Dimas Gimeno, que lo tiene acogido en su seno. Sorprende la elección del presidente, aun aceptando la capacidad de maniobra demostrada por Hermoso a lo largo de su trayectoria en la empresa, aunque también están demostrados sus enormes errores en la contratación de ejecutivos pescados en los caladeros de Inditex y Carrefour, entre los que se encuentra el director de Relaciones Externas cuyo trabajo más parece de demolición de una marca convertida en modelo a estudiar en las mejores escuelas, de cuyo deterioro son una buena muestra los resultados de cualquier buscador al escribir El Corte Inglés, porque es difícil encontrar entre ellos alguna noticia positiva.
Además y como es obvio, el nuevo presidente tiene que hacer frente a la realidad que le dejó su tío, consecuencia de los errores estratégicos y sobre todo de expansión cometidos especialmente durante los últimos años, coincidiendo, por tanto, con los de la tremenda crisis económica. Y lo peor es que todo apunta a que se pretende corregir errores con nuevos errores. Ahí está, sin ir más lejos, la reconversión del centro de Ademuz, en Valencia, que jamás fue rentable y que es una muestra de los errores estratégicos a los que he hecho referencia. Pero, fiel a la cultura aprendida de su tío, Dimas Gimeno se resiste a cerrar un centro y ha decidido convertir este valenciano en un outlet, para ofertar lo que no se vende en temporada e intentar que no vuelva al almacén central de Valdemoro. ¿Se conseguirá amortizar siquiera el coste de la reconversión? ¿Y qué piensa hacer Dimas Gimeno también con Nuevo Centro, igualmente en Valencia, que tampoco ha sido nunca rentable? O qué decir de El Bercial, en Getafe, en el que, según aseguran los propios empleados, desde su inauguración no entra ni el viento. ¿Y el centro de El Tiro, en Murcia? ¿Y Marinaleda, en La Coruña…? ¿Acabarán siendo outlets ante su falta de rentabilidad y, lo que es peor, la imposibilidad de alcanzarla algún día?
Ahora leemos la noticia de que Viajes El Corte Inglés ha dejado de ser la proveedora de los viajes de los diputados de las Cortes españolas (como he escrito líneas arriba, difícilmente se encuentra en los medios una noticia positiva de El Corte Inglés), concesión que tenía desde los tiempos en que José Bono presidía el Congreso de los Diputados. Por ella nos hemos enterado de que, en principio, había un par de cláusulas en el pliego de condiciones que solo podían ser cumplidas por El Corte Inglés; varias agencias lo denunciaron a la Mesa del Congreso, que se vio obligada a retirar esas cláusulas, sin las que El Corte Inglés ha sido derrotado por Viajes Barceló.
Y mientras ocurre todo esto en el en otro tiempo gigante español de la distribución, Mercadona e Inditex avanzan posiciones. El Corte Inglés negocia créditos y reconversiones, pierde concesiones, es escenario de más o menos soterrados duelos de poder familiares o mediopensionistas y se ve obligado a maquillar su cuenta de resultados, como ha venido haciendo en los últimos ejercicios, pero Mercadona, por ejemplo, vive una semana espectacular, con una cuenta de resultados que eleva a la empresa de Roig hasta el segundo lugar de las españolas por ventas, inmediatamente detrás de Repsol, y con un 5% de aumento en los beneficios (549 millones) sobre los obtenidos el año anterior, con una inversión de 655 millones en las 60 tiendas que ha abierto en 2014, sin deudas con los bancos y con unas reservas líquidas de 2.883 millones solamente superada por Inditex (Zara) cuya división inmobiliaria (Pontegadea) continúa haciendo inversiones de gran rentabilidad, como la del edifico Prisa, de la Gran Vía madrileña.
Merece la pena leer hoy el artículo de Jesús Cacho titulado “El otoño de El Corte Inglés y el dilema de Don Isidoro”, publicado en agosto de 2013 en vozpópuli (http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/30477-el-otono-de-el-corte-ingles-y-el-dilema-de-don-isidoro). Año y medio después las cosas siguen igual, aunque es invierno en los grandes almacenes y a Don Isidoro, fallecido el pasado verano, le ha sucedido su sobrino Dimas Gimeno. Pero, como escribía Cacho en su diario en la red reproduciendo una maldad publicada por Rehting Marketing, en la que comparaba a El Corte Inglés y la Iglesia católica, “las nuevas generaciones ni compran en El Corte Inglés ni acuden a Misa los domingos”.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Las verdaderas cuentas del doctor Kovacs

Me sorprendió la aparición del nombre del doctor Kovacs en la llamada lista Falciani, integrada por centenares de clientes del banco suizo HSBC, que ingresaban el dinero que evadían al fisco de sus respectivos países o que procedía de operaciones de dudosa legalidad. Me sorprendió porque conozco al doctor Kovacs; primero, a través de numerosas referencias; por sus actividades científicas, después, y por último personalmente. Y siempre me dio la impresión de un genio humanista, enamorado de su profesión, que tiene un concepto del ejercicio de la Medicina en las antípodas de lo que puede entenderse como negocio. Hasta el punto de que comanda una Fundación de su mismo nombre, en homenaje a su padre, médico también, argelino de nacimiento, húngaro de origen y que enseñó a su hijo no solo a amar la Medicina, sino a su honrado ejercicio como servicio a los demás. Suele decir el doctor Kovacs que la Fundación pone en práctica una de las enseñanzss de su padre: “Que ningún paciente se quede sin atender porque no tenga dinero”.
No muchas horas después de su aparición en la lista Falciani y antes de que pudiera contactar con el doctor Kovacs, recibí un comunicado que había enviado a todos los medios de comunicación:
”El Dr. Francisco M. Kovacs desea aclarar que no tiene ni ha tenido cuenta alguna o relación alguna con la entidad suiza HSBC Private Bank de Ginebra, después de que en la mañana de hoy viernes 13 de febrero de 2015, en el programa televisivo de La Sexta “Al Rojo Vivo” haya sido citado como una de las personas que aparecen en la llamada “lista Falciani”.La primera noticia que tuvo el doctor Kovacs al respecto fue, precisamente, la llamada de un periodista del citado programa que buscaba contrastar la información. El doctor Kovacs explicó al periodista que jamás había tenido una cuenta en la citada entidad bancaria, y así se ha indicado en la emisión del programa.Por ello, el doctor Kovacs requerirá el próximo lunes, mediante correo certificado a la entidad HSBC, explicaciones sobre por qué su nombre figura en una lista de clientes de una entidad bancaria con la que jamás ha tenido ninguna relación.A la espera de la información que facilite HSBC, el doctor Kovacs únicamente dispone de los datos que le ha facilitado el periodista de La Sexta, relativos a una cuenta a nombre de una sociedad, con la cual Francisco M. Kovacs tampoco tiene relación alguna.El doctor queda a disposición de los medios de comunicación en el telefóno…” (y facilitaba su teléfono particular).”
Que yo sepa, es el único de los españoles que aparecen en la lista Falciani que, además de negar su relación con el banco, se ha puesto a disposición de los medios de comunicación para responder a cualquier cuestión que le planteen. Personalmente y porque le conozco, no me hace falta pregunta alguna. Conozco las cuentas del Doctor Milagro, como le he llamado alguna vez, y no precisamente las bancarias. Lástima, por cierto, que no tengan el mismo eco mediático en nuestro país que su falsa cuenta en el suizo HSBC. Porque si escribir en España no es llorar, sino morir, como Luis Cernuda corrigió al maestro Larra, que limitó el llanto a quienes, como él, escribían en Madrid, investigar o innovar en España es sinónimo de desesperanza, además de suponer el enfrentamiento a la burocracia (hablando de citas, ¿quién escribió lo de burrocracia?) de las administraciones españolas, a las decisiones políticas o a espurios intereses entrecruzados de laboratorios farmacéuticos y autoridades sanitarias.
Me refiero, sin ir más lejos, a las cuentas que el doctor Kovacs presentó el pasado noviembre en la Organización Médica Colegial, sobre la intervención neurorreflejoterápica para la lumbalgia, que defiende desde hace tiempo la Fundación que preside, y que se ha practicado con resultado de éxito en coste y eficiencia en los servicios de salud de cinco comunidades autónomas: Asturias, Baleares, Cataluña, Madrid y Murcia. En la presentación de ese estudio, al que, en un guiño a la actualidad, he llamado “cuentas”, estuvo presente el presidente de la Organización Médica Colegial, doctor Juan José Rodríguez Sendín, para el que “si una tecnología sanitaria demuestra ser eficaz, efectiva, eficiente, obtener buenos resultados, ahorrar costes públicos y evitar riesgos a los pacientes, debe incorporarse a la cartera de servicios de la Sanidad pública española. Sea la intervención neurorreflejoterápica o cualquier otra. Esto es así siempre, pero todavía más en una época de crisis económica, en la que debe asegurarse la eficiencia de los recursos públicos”.
Y es que el estudio científico analiza los resultados obtenidos por la intervención neurorreflejoterápica (NRT) durante los ocho años transcurridos desde que se inició su aplicación en el Sistema Nacional de Salud (SNS) para tratar a pacientes con dolencias subagudas y crónicas del cuello y la espalda. Sus conclusiones ratifican que esta tecnología mejora de forma notable a pacientes en los que han fracasado los tratamientos previos y genera un ahorro importante de recursos públicos.
Las conclusiones están refrendadas por la revista científica de la Sociedad Internacional de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, el International Journal of Technology Assessment in Health Care, que las ha publicado; y entre sus autores se hallan responsables de la evaluación de los resultados de esta tecnología en los servicios de salud en los que se ha implantado. También en la financiación del estudio ha colaborado la Fundación Kovacs.
Así que no deja de ser sorprendente que esta tecnología, solo se aplique, como queda escrito, en los sistemas sanitarios de cinco autonomías, mientras las doce restantes y las dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) continúan inmersas en lo que el doctor Kovacs califica de “discrepancia entre la sistemática con la que ciertas autoridades sanitarias toman sus decisiones, y las recomendaciones científicas internacionales enfocadas al interés de los pacientes y la mejora de la eficiencia de los recursos públicos”.
Pero, a la vista está, no son solo periódicos como el Financial Times los que sacan los colores a la Administración pública española, sino que una revista científica internacional de tanto prestigio como la que publica el estudio sostiene que los motivos que explican que se prive de este tratamiento a los pacientes de la mayoría de las comunidades autónomas, son que “ha sido desarrollado por una entidad científica sin ánimo de lucro, que no fomenta su difusión mediante incentivos económicos, y la conocida disfuncionalidad del mecanismo con el que las autoridades españolas deciden qué tecnologías se costean con fondos públicos, que explican tanto que se estén financiando tratamientos comprobadamente inútiles como que no se generalicen otros que han demostrado ser efectivos y generan ahorro público”
Y hay que echarse a temblar cuando se conoce el dato de que, de hecho, los recortes sanitarios han llevado a que esta tecnología dejara de aplicarse en los Servicios de Madrid y Murcia, pese a ser una de las pocas que ha demostrado originar al erario un ahorro neto varias veces superior a su coste de aplicación. De hecho, tengo la anécdota de un enfermo que llevaba varios años reclamando a los servicios sanitarios de su autonomía ante sus constantes dolores de espalda y cuello, que prácticamente le tenían inmovilizado y tomando ya morfina, y que finalmente fue atendidp por la Fundación Kovacs, de donde salió andando sin dolor alguno. Cuando le vio por la calle de su ciudad un sanitario que conocía su caso y contarle el enfermo cómo había resuelto el problema, le confesó sin rubor: “Ah, sí, el doctor Kovacs, conocemos los extraordinarios resultados de su intervención neurorreflejoterápica; pero el servicio público de salud, que también los conoce, se niega a incluirla en sus prestaciones”.
El estudio ahora publicado refleja que los 11.384 casos derivados a intervención NRT desde los servicios de salud eran pacientes muy difíciles; en ellos habían fracasado previamente los tratamientos aplicados (farmacológicos, rehabilitadores y quirúrgicos). Pese a ellos, el dolor duraba más de tres meses en el 74,8 por ciento de los pacientes, y más de un año en el 30,1 por ciento. El 35,8 por ciento de los pacientes presentaba una o varias protrusiones o hernias discales, el 5,2 por ciento padecía compresión radicular causada por una hernia discal y en el resto el dolor se debía a otras causas, incluyendo síndromes inespecíficos.
Al ser derivados, la mayoría de los pacientes estaba usando a la vez varios fármacos (los más frecuentes, distintos tipos de analgésicos -66 por ciento- y antiinflamatorios -62,6 por ciento-). El 13,5 por ciento estaba recibiendo tratamiento fisioterápico o rehabilitador, y el 7,6 por ciento ya había sido operado sin éxito por su dolor.
Tras realizarles una intervención NRT, 10.097 pacientes (el 88,7 por ciento) mejoraron de su dolor de cuello o espalda y 9.585 (84,2 por ciento) de su dolor referido (al brazo –en caso de dolencias cervicales- o la pierna –en caso de dolencias lumbares o lumbosacras-). El grado de incapacidad mejoró en 9.528 pacientes (83,7 por ciento). El 83 por ciento abandonó la medicación, y sólo el 0,02 por ciento requirió cirugía.
El único efecto secundario recogido en estos ocho años fue la tirantez cutánea transitoria, que percibió el 8 por ciento de los pacientes. El número de quejas o reclamaciones fue cero, y una encuesta anónima entregada a todos los pacientes (y respondida por el 76,7 por ciento de ellos) refleja un muy alto grado de satisfacción.
Se analizaron los datos recogidos por el mecanismo de vigilancia y seguimiento de la intervención NRT en la práctica clínica rutinaria del Sistema Nacional de Salud, que incluye a todos los pacientes derivados por médicos de los Servicios de Salud a Unidades acreditadas de la Fundación Kovacs para que se les realizaran intervenciones neurorreflejoterápicas (NRT). Ese mecanismo de vigilancia, previamente validado mediante estudios científicos refrendados por la comunidad científica internacional, recoge los datos demográficos, sociales, laborales y clínicos de todos los pacientes, así como su evolución clínica, el uso de otros recursos sanitarios (fármacos, pruebas diagnósticas complementarias, cirugía, etc.) y su grado de satisfacción.
El estudio analizó los 11.384 casos a los que se les realizó una intervención NRT y fueron dados de alta entre el 1 de enero de 2004 y el 30 de junio de 2012. Esos 11.384 casos corresponden a 9.023 pacientes (53 años de media, 68 por ciento mujeres), ya que un mismo paciente pudo ser derivado  por episodios dolorosos en localizaciones o momentos distintos.
También se analizó el número de pacientes que sufrieron recaídas a lo largo de los ocho años analizados, y se desarrollaron modelos de regresión logística para cuantificar la probabilidad de que fuera necesario realizar más de una intervención NRT para alcanzar el mayor grado posible de mejoría en un paciente concreto.
Estas son las verdaderas cuentas que el doctor Kovacs mantiene en España, a lo que dedica su vida que no pasa precisamente por ninguna entidad bancaria en Suiza.

miércoles, 7 de enero de 2015

Que la realidad no te estropee un buen titular

Cuando cada sábado me dispongo a ver La Sexta Noche, sin duda uno de los mejores programas de debate de las televisiones españolas, soy consciente de que lleva implícito el coste de soportar a uno de los periodistas que han llevado a esta profesión al descrédito, por mucho espectáculo que brinde. Y escribo espectáculo porque solo en función de ello puedo imaginar que una cadena como la Sexta, que da diarias pruebas de independencia y ética en sus contenidos periodísticos, se siga tragando a este singular individuo, ejemplo vivo de la frase acuñada por Patrick Randolph Hearst: “No permitas que la realidad te estropee un buen titular”.

Y es que Eduardo Inda se presenta cada sábado con su titular bajo el brazo, ya sea en forma de fotografía de Monedero (dirigente de Podemos) con un rapero que, entre sus letras incendiarias, tiene varias en las que exalta el terrorismo; ya sea en forma de la cooperativa de un hermano de Tania Sánchez, flamante candidata de Izquierda Unida a la presidencia de la Comunidad de Madrid, ya sea utilizando miserablemente la condición de Tania de novia de Pablo Iglesias, el líder de Podemos. Quiero decir que Eduardo Inda es un consumado manipulador, que lleva su titular confeccionado desde casa y que dure lo que dure el debate y se aclare lo que se aclare no permite que la realidad –incluso fundamentada en datos incontrovertibles- le estropee ese titular.
Inda es capaz de acusar de corrupción –sin aportar una sola prueba- a Tania Sánchez, a Monedero, a Pablo Iglesias o a quien se le ponga por delante, y cuando se le demuestra que los hechos no son como él los cuenta sigue sosteniendo la misma acusación sin más soporte que el del titular que él ha confeccionado.
En el programa del pasado sábado, en el que volvió a elegir a Tania Sánchez como objetivo de sus invectivas –e invenciones- la parlamentaria madrileña le recordó a Inda que en un programa anterior fue entrevistada por tres periodistas, entre ellos el propio Inda durante cuarenta minutos, “y solo permitiste que los otros dos periodistas de verdad hicieran un par de preguntas, porque acaparaste toda le entrevista con tus continuos ataques sin pruebas”.
Esgrimiendo una sonrisa que siempre suena a falsa, Eduardo Inda no ejerce como entrevistador, sino como inquisidor; no hace una entrevista, sino que realiza un interrogatorio, pero no para obtener la verdad sino para justificar el titular que se ha llevado al programa.
Me consta que éste es el parecer de muchos compañeros, entre ellos algunos de los que comparten programa con el mismo Inda. Pero a lo que se ve, el espectáculo debe continuar, seguro los responsables de La Sexta Noche de que el espectador sabe perfectamente diferenciar la verdad de la mentira y el espectáculo del rigor. Pero conviene advertir que la llamada “brunete mediática” está configurada con supuestos profesionales de la misma calaña que Eduardo Inda y que no toleran que la realidad les estropee un buen titular.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Carcajadas en Sabón

En esa especie de errática trayectoria de la política de comunicación que El Corte Inglés lleva a cabo desde hace meses, aparece la noticia de la compra de los terrenos del aparcamiento que Adif tiene en Castellana, junto al emblemático centro comercial de los grandes almacenes, por ¡tres veces y media! el precio de salida en la subasta organizada para su venta.  Y en contra de cualquier ortodoxia de la comunicación, la noticia incluye una valoración, como tal subjetiva: “El Corte Inglés evita así que le coloque un gran Zara frente a su centro de Castellana”.Las carcajadas en Sabón, sede de la compañía de Amancio Ortega, deben haberse escuchado hasta en la playa de Riazor. 


Pero vamos a ver: ¿Lo que ha comprado El Corte Inglés no es una parcela de 13.000 metros cuadrados, con una edificabilidad de 36.192, de los que solo 10.176 son sobre rasante y en tres plantas (baja, primera y segunda), mientras que la superficie restante es para aparcamiento? Más aún, expertos comunicadores: ¿No se trata de unir esos diez mil y pico metros a nada menos que los 136.000 metros cuadrados con los que cuenta el Centro de El Corte Inglés de Castellana después de las sucesivas ampliaciones, de las que la última fue los de la torre levantada sobre los terrenos de la antigua Windsor, que fue pasto de las llamas? ¿Y de verdad piensan que alguien medianamente informado se puede creer que Inditex, que en su nada errática trayectoria se dedica a situarse en los mejores emplazamientos de las mejores ciudades del mundo, puede estar interesada en abrir una tienda de 10.000 metros cuadrados para sacarle la lengua a El Corte Inglés? Y en todo caso, como yo mismo he escrito en alguna ocasión en este blog, a Inditex le basta con observar cómo dilapida sus inversiones El Corte Inglés desde lo más alto de Torre Picasso, que forma parte del patrimonio inmobiliario de Amancio Ortega.
Pagar 136 millones por unos terrenos sacados a subasta a un precio de 40 millones no puede estar justificado con una mentira, aunque sí por una torpeza. Entre otras razones, porque Inditex no acudió a la subasta, y la siguiente puja ni siquiera llegó a 80 millones, mientras las tres restantes superan en poco los 50. Solo faltaba que nos enteráramos de que Inditex filtró su supuesto interés para hacerle otro agujero a las cuentas de El Corte Inglés, que ahora se consuela diciendo que se con la compra se garantiza el monopolio de los grandes almacenes en la zona, lo que tampoco es cierto. Y es que si fuera cierto que el indiscutible sobreprecio –a mí me parece hasta temerario- ha sido fruto de una inteligente pero falsa filtración, habrá que mirar directamente al nuevo presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, y decirle que le han tratado como si fuera un pardillo y que, a lo peor, algo tienen que ver en ello sus directivos más preocupados de la dorada jubilación que les espera que de la crisis a la que han llevado a la empresa por acción u omisión.
Se le acumulan, en fin, los problemas al gigante de la distribución, que sostiene que con esa ampliación el Centro Comercial de Castellana se convertirá en el más grande del mundo, sin hacer mención del fiasco de El Bercial, más grande, en el que sigue sin entrar siquiera el viento y que es uno de los símbolos de la huida hacia delante que protagoniza El Corte Inglés desde que se inició la crisis económica. Tanto, que la noticia de la adjudicación en la subasta de los 13.000 metros cuadrados de Adif aparece  apenas unos días después de que nada menos que el Financial Times (referencia mundial en información económica) titule que “El Corte Inglés es un reflejo de los problemas que sufre España” http://www.radiocable.com/ft-problemas-corte-ingles-tipico863.html). Y en la información se hace eco de la excesiva dependencia de los grandes almacenes del mercado español, de que la mayor parte de sus consejeros tiene una edad de más de 70 años y de la fuerte deuda y que es –según The Financial Times- lo que mejor ejemplifica los problemas de España y de su sector empresarial. ¡Y todavía el prestigioso periódico británico no tenía la noticia de la subasta del aparcamiento de Adif!



jueves, 23 de octubre de 2014

Amarillismo por amarillismo...

Me revuelvo esta mañana inquieto ante la pantalla del ordenador que recoge la información con la que abre, como decimos en nuestro argot, la web El Confidencial Digital bajo el título “Moncloa convocó a directores de medios para acusarles de “amarillismo” en la crisis del ébola” (http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Moncloa-convoco-directores-acusarles-amarillismo_0_2367963212.html). En ella se cuenta con bastante detalle el encuentro “totalmente off the record” –explica-, a cargo de la secretaria de Estado, Carmen Martínez Castro, a la que conozco de los tiempos de Antena 3 de Radio y con la que me reencontré luego en la Onda Cero de José Luis Orosa y Javier González Ferrari, todavía en manos de Telefónica.
Confieso que mi inquietud se tradujo en indignación cuando leí que la secretaria de Estado habló de la “alarma social” que estaban creando las informaciones periodísticas sobre el contagio del virus sufrido por una auxiliar de enfermería que atendió a los dos misioneros enfermos de ébola repatriados por decisión del gobierno de Mariano Rajoy.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas al despliegue facilitado por los servicios de Moncloa para recoger con todo tipo de imágenes la llegada de los misioneros a Torrejón de Ardoz, el desembarco de la espectacular camilla de los aviones en que viajaron y hasta las caravanas hacia el Hospital Carlos III donde fueron ingresados y donde fallecieron.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas a la lamentable rueda de prensa a cargo de la ministra de la cosa a las pocas horas de conocerse el contagio de Teresa Romero.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas a las despreciables declaraciones del Consejero de Sanidad de Madrid, Comunidad gobernada por el mismo Partido Popular que gobierna España, en las que poco menos que culpó a la auxiliar de enfermería del contagio sufrido. Consejero que, por cierto, continúa en su puesto con grandes aplausos cosechados en una intervención sobre el asunto en la Asamblea de Madrid y que le dedicó el grupo popular de la Cámara.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas a la miserable capitalización del éxito personal de la afectada y de los médicos que la atienden (reitero: de la afectada y de los médicos que la atienden) que hizo el presidente madrileño, Ignacio González, incluso antes de conocerse el resultado del análisis definitivo que revelaba que Teresa Romero había vencido al ébola.
Para alarma social, la creada por Luis Bárcenas, que algo tiene que ver con el Partido Popular y con su presidente Mariano Rajoy, al que Carmen Martínez Castro sirvió diligentemente durante su particular travesía del desierto hacia la tierra prometida de Moncloa. Y los sobresueldos de la caja B y ahora lo de Acebes, que mandó comprar acciones de un medio de información con el que el PP se sentía muy identificado, y que fue secretario general del Partido Popular con la presidencia de Rajoy.
Para alarma social, la de la Gürtel, en la que también tiene mucho que ver el PP.
Para alarma social la de las tarjetas opacas de Cajamadrid y Bankia... Y lo que consumieron con ellas Rato y unos cuantos destacados miembros del Partido Popular que formaron parte de los consejos de las entidades.
Para alarma social la que crea Mariano Rajoy con sus permanentes silencios o incluso fugas para no responder a los periodistas sobre asuntos que nos interesan más que los que previamente fija la secretaria de Estado.
Para alarma social las ruedas de prensa sin preguntas, modalidad de comunicación (?) más habitual en Presidencia del Gobierno. 
En Noticias Madrid Norte, una web creada por una emprendedora inconformista, he calificado a este gobierno de “tecnócratas de la corrupción”. Y es esa tecnocracia, cada vez más próxima a la tangentópolis italiana de los años noventa del pasado siglo, la que crea alarma social, no la información sobre el contagio del ébola a una auxiliar de enfermería.
Y por cierto, a mí tampoco me gustó la foto literalmente robada de Teresa Romero en su habitación de la Carlos III que algunos medios publicaron. Pero con la que está cayendo a niveles de ética política, la secretaria de Estado es la menos indicada para reprochárselo a los medios.