miércoles, 18 de febrero de 2015

Las verdaderas cuentas del doctor Kovacs

Me sorprendió la aparición del nombre del doctor Kovacs en la llamada lista Falciani, integrada por centenares de clientes del banco suizo HSBC, que ingresaban el dinero que evadían al fisco de sus respectivos países o que procedía de operaciones de dudosa legalidad. Me sorprendió porque conozco al doctor Kovacs; primero, a través de numerosas referencias; por sus actividades científicas, después, y por último personalmente. Y siempre me dio la impresión de un genio humanista, enamorado de su profesión, que tiene un concepto del ejercicio de la Medicina en las antípodas de lo que puede entenderse como negocio. Hasta el punto de que comanda una Fundación de su mismo nombre, en homenaje a su padre, médico también, argelino de nacimiento, húngaro de origen y que enseñó a su hijo no solo a amar la Medicina, sino a su honrado ejercicio como servicio a los demás. Suele decir el doctor Kovacs que la Fundación pone en práctica una de las enseñanzss de su padre: “Que ningún paciente se quede sin atender porque no tenga dinero”.
No muchas horas después de su aparición en la lista Falciani y antes de que pudiera contactar con el doctor Kovacs, recibí un comunicado que había enviado a todos los medios de comunicación:
”El Dr. Francisco M. Kovacs desea aclarar que no tiene ni ha tenido cuenta alguna o relación alguna con la entidad suiza HSBC Private Bank de Ginebra, después de que en la mañana de hoy viernes 13 de febrero de 2015, en el programa televisivo de La Sexta “Al Rojo Vivo” haya sido citado como una de las personas que aparecen en la llamada “lista Falciani”.La primera noticia que tuvo el doctor Kovacs al respecto fue, precisamente, la llamada de un periodista del citado programa que buscaba contrastar la información. El doctor Kovacs explicó al periodista que jamás había tenido una cuenta en la citada entidad bancaria, y así se ha indicado en la emisión del programa.Por ello, el doctor Kovacs requerirá el próximo lunes, mediante correo certificado a la entidad HSBC, explicaciones sobre por qué su nombre figura en una lista de clientes de una entidad bancaria con la que jamás ha tenido ninguna relación.A la espera de la información que facilite HSBC, el doctor Kovacs únicamente dispone de los datos que le ha facilitado el periodista de La Sexta, relativos a una cuenta a nombre de una sociedad, con la cual Francisco M. Kovacs tampoco tiene relación alguna.El doctor queda a disposición de los medios de comunicación en el telefóno…” (y facilitaba su teléfono particular).”
Que yo sepa, es el único de los españoles que aparecen en la lista Falciani que, además de negar su relación con el banco, se ha puesto a disposición de los medios de comunicación para responder a cualquier cuestión que le planteen. Personalmente y porque le conozco, no me hace falta pregunta alguna. Conozco las cuentas del Doctor Milagro, como le he llamado alguna vez, y no precisamente las bancarias. Lástima, por cierto, que no tengan el mismo eco mediático en nuestro país que su falsa cuenta en el suizo HSBC. Porque si escribir en España no es llorar, sino morir, como Luis Cernuda corrigió al maestro Larra, que limitó el llanto a quienes, como él, escribían en Madrid, investigar o innovar en España es sinónimo de desesperanza, además de suponer el enfrentamiento a la burocracia (hablando de citas, ¿quién escribió lo de burrocracia?) de las administraciones españolas, a las decisiones políticas o a espurios intereses entrecruzados de laboratorios farmacéuticos y autoridades sanitarias.
Me refiero, sin ir más lejos, a las cuentas que el doctor Kovacs presentó el pasado noviembre en la Organización Médica Colegial, sobre la intervención neurorreflejoterápica para la lumbalgia, que defiende desde hace tiempo la Fundación que preside, y que se ha practicado con resultado de éxito en coste y eficiencia en los servicios de salud de cinco comunidades autónomas: Asturias, Baleares, Cataluña, Madrid y Murcia. En la presentación de ese estudio, al que, en un guiño a la actualidad, he llamado “cuentas”, estuvo presente el presidente de la Organización Médica Colegial, doctor Juan José Rodríguez Sendín, para el que “si una tecnología sanitaria demuestra ser eficaz, efectiva, eficiente, obtener buenos resultados, ahorrar costes públicos y evitar riesgos a los pacientes, debe incorporarse a la cartera de servicios de la Sanidad pública española. Sea la intervención neurorreflejoterápica o cualquier otra. Esto es así siempre, pero todavía más en una época de crisis económica, en la que debe asegurarse la eficiencia de los recursos públicos”.
Y es que el estudio científico analiza los resultados obtenidos por la intervención neurorreflejoterápica (NRT) durante los ocho años transcurridos desde que se inició su aplicación en el Sistema Nacional de Salud (SNS) para tratar a pacientes con dolencias subagudas y crónicas del cuello y la espalda. Sus conclusiones ratifican que esta tecnología mejora de forma notable a pacientes en los que han fracasado los tratamientos previos y genera un ahorro importante de recursos públicos.
Las conclusiones están refrendadas por la revista científica de la Sociedad Internacional de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, el International Journal of Technology Assessment in Health Care, que las ha publicado; y entre sus autores se hallan responsables de la evaluación de los resultados de esta tecnología en los servicios de salud en los que se ha implantado. También en la financiación del estudio ha colaborado la Fundación Kovacs.
Así que no deja de ser sorprendente que esta tecnología, solo se aplique, como queda escrito, en los sistemas sanitarios de cinco autonomías, mientras las doce restantes y las dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) continúan inmersas en lo que el doctor Kovacs califica de “discrepancia entre la sistemática con la que ciertas autoridades sanitarias toman sus decisiones, y las recomendaciones científicas internacionales enfocadas al interés de los pacientes y la mejora de la eficiencia de los recursos públicos”.
Pero, a la vista está, no son solo periódicos como el Financial Times los que sacan los colores a la Administración pública española, sino que una revista científica internacional de tanto prestigio como la que publica el estudio sostiene que los motivos que explican que se prive de este tratamiento a los pacientes de la mayoría de las comunidades autónomas, son que “ha sido desarrollado por una entidad científica sin ánimo de lucro, que no fomenta su difusión mediante incentivos económicos, y la conocida disfuncionalidad del mecanismo con el que las autoridades españolas deciden qué tecnologías se costean con fondos públicos, que explican tanto que se estén financiando tratamientos comprobadamente inútiles como que no se generalicen otros que han demostrado ser efectivos y generan ahorro público”
Y hay que echarse a temblar cuando se conoce el dato de que, de hecho, los recortes sanitarios han llevado a que esta tecnología dejara de aplicarse en los Servicios de Madrid y Murcia, pese a ser una de las pocas que ha demostrado originar al erario un ahorro neto varias veces superior a su coste de aplicación. De hecho, tengo la anécdota de un enfermo que llevaba varios años reclamando a los servicios sanitarios de su autonomía ante sus constantes dolores de espalda y cuello, que prácticamente le tenían inmovilizado y tomando ya morfina, y que finalmente fue atendidp por la Fundación Kovacs, de donde salió andando sin dolor alguno. Cuando le vio por la calle de su ciudad un sanitario que conocía su caso y contarle el enfermo cómo había resuelto el problema, le confesó sin rubor: “Ah, sí, el doctor Kovacs, conocemos los extraordinarios resultados de su intervención neurorreflejoterápica; pero el servicio público de salud, que también los conoce, se niega a incluirla en sus prestaciones”.
El estudio ahora publicado refleja que los 11.384 casos derivados a intervención NRT desde los servicios de salud eran pacientes muy difíciles; en ellos habían fracasado previamente los tratamientos aplicados (farmacológicos, rehabilitadores y quirúrgicos). Pese a ellos, el dolor duraba más de tres meses en el 74,8 por ciento de los pacientes, y más de un año en el 30,1 por ciento. El 35,8 por ciento de los pacientes presentaba una o varias protrusiones o hernias discales, el 5,2 por ciento padecía compresión radicular causada por una hernia discal y en el resto el dolor se debía a otras causas, incluyendo síndromes inespecíficos.
Al ser derivados, la mayoría de los pacientes estaba usando a la vez varios fármacos (los más frecuentes, distintos tipos de analgésicos -66 por ciento- y antiinflamatorios -62,6 por ciento-). El 13,5 por ciento estaba recibiendo tratamiento fisioterápico o rehabilitador, y el 7,6 por ciento ya había sido operado sin éxito por su dolor.
Tras realizarles una intervención NRT, 10.097 pacientes (el 88,7 por ciento) mejoraron de su dolor de cuello o espalda y 9.585 (84,2 por ciento) de su dolor referido (al brazo –en caso de dolencias cervicales- o la pierna –en caso de dolencias lumbares o lumbosacras-). El grado de incapacidad mejoró en 9.528 pacientes (83,7 por ciento). El 83 por ciento abandonó la medicación, y sólo el 0,02 por ciento requirió cirugía.
El único efecto secundario recogido en estos ocho años fue la tirantez cutánea transitoria, que percibió el 8 por ciento de los pacientes. El número de quejas o reclamaciones fue cero, y una encuesta anónima entregada a todos los pacientes (y respondida por el 76,7 por ciento de ellos) refleja un muy alto grado de satisfacción.
Se analizaron los datos recogidos por el mecanismo de vigilancia y seguimiento de la intervención NRT en la práctica clínica rutinaria del Sistema Nacional de Salud, que incluye a todos los pacientes derivados por médicos de los Servicios de Salud a Unidades acreditadas de la Fundación Kovacs para que se les realizaran intervenciones neurorreflejoterápicas (NRT). Ese mecanismo de vigilancia, previamente validado mediante estudios científicos refrendados por la comunidad científica internacional, recoge los datos demográficos, sociales, laborales y clínicos de todos los pacientes, así como su evolución clínica, el uso de otros recursos sanitarios (fármacos, pruebas diagnósticas complementarias, cirugía, etc.) y su grado de satisfacción.
El estudio analizó los 11.384 casos a los que se les realizó una intervención NRT y fueron dados de alta entre el 1 de enero de 2004 y el 30 de junio de 2012. Esos 11.384 casos corresponden a 9.023 pacientes (53 años de media, 68 por ciento mujeres), ya que un mismo paciente pudo ser derivado  por episodios dolorosos en localizaciones o momentos distintos.
También se analizó el número de pacientes que sufrieron recaídas a lo largo de los ocho años analizados, y se desarrollaron modelos de regresión logística para cuantificar la probabilidad de que fuera necesario realizar más de una intervención NRT para alcanzar el mayor grado posible de mejoría en un paciente concreto.
Estas son las verdaderas cuentas que el doctor Kovacs mantiene en España, a lo que dedica su vida que no pasa precisamente por ninguna entidad bancaria en Suiza.

miércoles, 7 de enero de 2015

Que la realidad no te estropee un buen titular

Cuando cada sábado me dispongo a ver La Sexta Noche, sin duda uno de los mejores programas de debate de las televisiones españolas, soy consciente de que lleva implícito el coste de soportar a uno de los periodistas que han llevado a esta profesión al descrédito, por mucho espectáculo que brinde. Y escribo espectáculo porque solo en función de ello puedo imaginar que una cadena como la Sexta, que da diarias pruebas de independencia y ética en sus contenidos periodísticos, se siga tragando a este singular individuo, ejemplo vivo de la frase acuñada por Patrick Randolph Hearst: “No permitas que la realidad te estropee un buen titular”.

Y es que Eduardo Inda se presenta cada sábado con su titular bajo el brazo, ya sea en forma de fotografía de Monedero (dirigente de Podemos) con un rapero que, entre sus letras incendiarias, tiene varias en las que exalta el terrorismo; ya sea en forma de la cooperativa de un hermano de Tania Sánchez, flamante candidata de Izquierda Unida a la presidencia de la Comunidad de Madrid, ya sea utilizando miserablemente la condición de Tania de novia de Pablo Iglesias, el líder de Podemos. Quiero decir que Eduardo Inda es un consumado manipulador, que lleva su titular confeccionado desde casa y que dure lo que dure el debate y se aclare lo que se aclare no permite que la realidad –incluso fundamentada en datos incontrovertibles- le estropee ese titular.
Inda es capaz de acusar de corrupción –sin aportar una sola prueba- a Tania Sánchez, a Monedero, a Pablo Iglesias o a quien se le ponga por delante, y cuando se le demuestra que los hechos no son como él los cuenta sigue sosteniendo la misma acusación sin más soporte que el del titular que él ha confeccionado.
En el programa del pasado sábado, en el que volvió a elegir a Tania Sánchez como objetivo de sus invectivas –e invenciones- la parlamentaria madrileña le recordó a Inda que en un programa anterior fue entrevistada por tres periodistas, entre ellos el propio Inda durante cuarenta minutos, “y solo permitiste que los otros dos periodistas de verdad hicieran un par de preguntas, porque acaparaste toda le entrevista con tus continuos ataques sin pruebas”.
Esgrimiendo una sonrisa que siempre suena a falsa, Eduardo Inda no ejerce como entrevistador, sino como inquisidor; no hace una entrevista, sino que realiza un interrogatorio, pero no para obtener la verdad sino para justificar el titular que se ha llevado al programa.
Me consta que éste es el parecer de muchos compañeros, entre ellos algunos de los que comparten programa con el mismo Inda. Pero a lo que se ve, el espectáculo debe continuar, seguro los responsables de La Sexta Noche de que el espectador sabe perfectamente diferenciar la verdad de la mentira y el espectáculo del rigor. Pero conviene advertir que la llamada “brunete mediática” está configurada con supuestos profesionales de la misma calaña que Eduardo Inda y que no toleran que la realidad les estropee un buen titular.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Carcajadas en Sabón

En esa especie de errática trayectoria de la política de comunicación que El Corte Inglés lleva a cabo desde hace meses, aparece la noticia de la compra de los terrenos del aparcamiento que Adif tiene en Castellana, junto al emblemático centro comercial de los grandes almacenes, por ¡tres veces y media! el precio de salida en la subasta organizada para su venta.  Y en contra de cualquier ortodoxia de la comunicación, la noticia incluye una valoración, como tal subjetiva: “El Corte Inglés evita así que le coloque un gran Zara frente a su centro de Castellana”.Las carcajadas en Sabón, sede de la compañía de Amancio Ortega, deben haberse escuchado hasta en la playa de Riazor. 


Pero vamos a ver: ¿Lo que ha comprado El Corte Inglés no es una parcela de 13.000 metros cuadrados, con una edificabilidad de 36.192, de los que solo 10.176 son sobre rasante y en tres plantas (baja, primera y segunda), mientras que la superficie restante es para aparcamiento? Más aún, expertos comunicadores: ¿No se trata de unir esos diez mil y pico metros a nada menos que los 136.000 metros cuadrados con los que cuenta el Centro de El Corte Inglés de Castellana después de las sucesivas ampliaciones, de las que la última fue los de la torre levantada sobre los terrenos de la antigua Windsor, que fue pasto de las llamas? ¿Y de verdad piensan que alguien medianamente informado se puede creer que Inditex, que en su nada errática trayectoria se dedica a situarse en los mejores emplazamientos de las mejores ciudades del mundo, puede estar interesada en abrir una tienda de 10.000 metros cuadrados para sacarle la lengua a El Corte Inglés? Y en todo caso, como yo mismo he escrito en alguna ocasión en este blog, a Inditex le basta con observar cómo dilapida sus inversiones El Corte Inglés desde lo más alto de Torre Picasso, que forma parte del patrimonio inmobiliario de Amancio Ortega.
Pagar 136 millones por unos terrenos sacados a subasta a un precio de 40 millones no puede estar justificado con una mentira, aunque sí por una torpeza. Entre otras razones, porque Inditex no acudió a la subasta, y la siguiente puja ni siquiera llegó a 80 millones, mientras las tres restantes superan en poco los 50. Solo faltaba que nos enteráramos de que Inditex filtró su supuesto interés para hacerle otro agujero a las cuentas de El Corte Inglés, que ahora se consuela diciendo que se con la compra se garantiza el monopolio de los grandes almacenes en la zona, lo que tampoco es cierto. Y es que si fuera cierto que el indiscutible sobreprecio –a mí me parece hasta temerario- ha sido fruto de una inteligente pero falsa filtración, habrá que mirar directamente al nuevo presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, y decirle que le han tratado como si fuera un pardillo y que, a lo peor, algo tienen que ver en ello sus directivos más preocupados de la dorada jubilación que les espera que de la crisis a la que han llevado a la empresa por acción u omisión.
Se le acumulan, en fin, los problemas al gigante de la distribución, que sostiene que con esa ampliación el Centro Comercial de Castellana se convertirá en el más grande del mundo, sin hacer mención del fiasco de El Bercial, más grande, en el que sigue sin entrar siquiera el viento y que es uno de los símbolos de la huida hacia delante que protagoniza El Corte Inglés desde que se inició la crisis económica. Tanto, que la noticia de la adjudicación en la subasta de los 13.000 metros cuadrados de Adif aparece  apenas unos días después de que nada menos que el Financial Times (referencia mundial en información económica) titule que “El Corte Inglés es un reflejo de los problemas que sufre España” http://www.radiocable.com/ft-problemas-corte-ingles-tipico863.html). Y en la información se hace eco de la excesiva dependencia de los grandes almacenes del mercado español, de que la mayor parte de sus consejeros tiene una edad de más de 70 años y de la fuerte deuda y que es –según The Financial Times- lo que mejor ejemplifica los problemas de España y de su sector empresarial. ¡Y todavía el prestigioso periódico británico no tenía la noticia de la subasta del aparcamiento de Adif!



jueves, 23 de octubre de 2014

Amarillismo por amarillismo...

Me revuelvo esta mañana inquieto ante la pantalla del ordenador que recoge la información con la que abre, como decimos en nuestro argot, la web El Confidencial Digital bajo el título “Moncloa convocó a directores de medios para acusarles de “amarillismo” en la crisis del ébola” (http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Moncloa-convoco-directores-acusarles-amarillismo_0_2367963212.html). En ella se cuenta con bastante detalle el encuentro “totalmente off the record” –explica-, a cargo de la secretaria de Estado, Carmen Martínez Castro, a la que conozco de los tiempos de Antena 3 de Radio y con la que me reencontré luego en la Onda Cero de José Luis Orosa y Javier González Ferrari, todavía en manos de Telefónica.
Confieso que mi inquietud se tradujo en indignación cuando leí que la secretaria de Estado habló de la “alarma social” que estaban creando las informaciones periodísticas sobre el contagio del virus sufrido por una auxiliar de enfermería que atendió a los dos misioneros enfermos de ébola repatriados por decisión del gobierno de Mariano Rajoy.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas al despliegue facilitado por los servicios de Moncloa para recoger con todo tipo de imágenes la llegada de los misioneros a Torrejón de Ardoz, el desembarco de la espectacular camilla de los aviones en que viajaron y hasta las caravanas hacia el Hospital Carlos III donde fueron ingresados y donde fallecieron.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas a la lamentable rueda de prensa a cargo de la ministra de la cosa a las pocas horas de conocerse el contagio de Teresa Romero.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas a las despreciables declaraciones del Consejero de Sanidad de Madrid, Comunidad gobernada por el mismo Partido Popular que gobierna España, en las que poco menos que culpó a la auxiliar de enfermería del contagio sufrido. Consejero que, por cierto, continúa en su puesto con grandes aplausos cosechados en una intervención sobre el asunto en la Asamblea de Madrid y que le dedicó el grupo popular de la Cámara.
Amarillismo por amarillismo prefiero la información publicada por mis colegas a la miserable capitalización del éxito personal de la afectada y de los médicos que la atienden (reitero: de la afectada y de los médicos que la atienden) que hizo el presidente madrileño, Ignacio González, incluso antes de conocerse el resultado del análisis definitivo que revelaba que Teresa Romero había vencido al ébola.
Para alarma social, la creada por Luis Bárcenas, que algo tiene que ver con el Partido Popular y con su presidente Mariano Rajoy, al que Carmen Martínez Castro sirvió diligentemente durante su particular travesía del desierto hacia la tierra prometida de Moncloa. Y los sobresueldos de la caja B y ahora lo de Acebes, que mandó comprar acciones de un medio de información con el que el PP se sentía muy identificado, y que fue secretario general del Partido Popular con la presidencia de Rajoy.
Para alarma social, la de la Gürtel, en la que también tiene mucho que ver el PP.
Para alarma social la de las tarjetas opacas de Cajamadrid y Bankia... Y lo que consumieron con ellas Rato y unos cuantos destacados miembros del Partido Popular que formaron parte de los consejos de las entidades.
Para alarma social la que crea Mariano Rajoy con sus permanentes silencios o incluso fugas para no responder a los periodistas sobre asuntos que nos interesan más que los que previamente fija la secretaria de Estado.
Para alarma social las ruedas de prensa sin preguntas, modalidad de comunicación (?) más habitual en Presidencia del Gobierno. 
En Noticias Madrid Norte, una web creada por una emprendedora inconformista, he calificado a este gobierno de “tecnócratas de la corrupción”. Y es esa tecnocracia, cada vez más próxima a la tangentópolis italiana de los años noventa del pasado siglo, la que crea alarma social, no la información sobre el contagio del ébola a una auxiliar de enfermería.
Y por cierto, a mí tampoco me gustó la foto literalmente robada de Teresa Romero en su habitación de la Carlos III que algunos medios publicaron. Pero con la que está cayendo a niveles de ética política, la secretaria de Estado es la menos indicada para reprochárselo a los medios. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

La inversión de torquemada

Leed bien lo que entrecomillo, que luego os cuento:
“Con el mismo nombre tuve dos presidentes. Ambos transformaron España. Uno utilizó en la clandestinidad el nombre del obispo sevillano, quizás por su origen. Lo abandonó pronto para convertirse en Felipe González, presidente socialista del Gobierno de España.
El otro ha sido Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés. Mi admirado jefe ya descansa para siempre…”
“…Combatió sin desmayo esta crisis, que parece enquistarse sin dejar ver luminosidad de la salida prevista, y mantuvo pese a los rigores y a los dictámenes llenos de obviedades, una plantilla de casi cien mil trabajadores. Fue un empeño personal de Isidoro Álvarez….”
“…Siento sinceramente su pérdida, la pérdida de un hombre que supo apostar… por el valor sagrado de la cultura, Isidoro sabía que la cultura hace a los pueblos grandes, libres y poderosos, y que nunca es solo un gasto, sino una inversión…”
“…Hoy hay ya un nuevo presidente en El Corte Inglés. Sigue la estela de quienes le precedieron desde los vínculos familiares que han hecho de Dimas Gimeno la cuarta generación al frente de El Corte Inglés. Llega con ese aire fresco que entra por las ventanas de su generación…”
“…Siento muy sinceramente la pérdida de Isidoro Álvarez. Mi presidente.”
Imagino a Isidoro removiéndose en su tumba de la iglesia de San Ginés al ver su nombre unido al de Felipe González, lo que solo se le puede ocurrir a un necio, a un succionaciruelos, que escribiría Pérez Reverte, o a un estómago agradecido, como lo calificaría José María García que también podría tacharle de lametraserillos. Y es que el autor del ¿artículo?, que ha publicado en La Voz de Galicia bajo el título Isidoro (faltaría más) y que leído en su totalidad da aún más vergüenza ajena que las frases que reproduzco, es, como él mismo reconoce, un empleado de El Corte Inglés. Y yo añado que se trata de un privilegiado empleado de El Corte Inglés, al que accedió no después de entregar su currículo en el departamento de personal ni seleccionado por cazadores de cerebros sino desde la dirección comercial de una de las grandes editoriales de nuestro país y no sin que antes ésta se rindiera a la petición de El Corte Inglés de destruir los 20.000 ejemplares de la edición del libro Biografía de El Corte Inglés, una obra de investigación del periodista Javier Cuartas que, como escribo siempre que tengo ocasión, sería libro de texto obligado en cualquier escuela de negocios. Ni que decir tiene que el director comercial formó parte del “comando Torquemada” en el que estaba también uno de los actuales consejeros de El Corte Inglés, que primero lo incluyó en la nómina de su pesebre y que se supone que después fue quien le abrió la puerta giratoria para ponerle al frente de un “Espacio Cultural” en el que hay que pensar que sigue apostando por el valor sagrado de la cultura, una de las apuestas de Isidoro que descubre su ocasional hagiógrafo, para el que no exactamente la cultura sino la destrucción de la cultura ha sido una auténtica inversión.
Coincide mi lecturas del ¿artículo? de este Torquemada con la del economista Juan Ramón Rallo en su blog Laissez Faire, que publica en la web capitalbolsa.com, en el que cuenta cómo El Corte Inglés, al que  tilda de espejo de España, ha tenido que prescindir durante la crisis de más de 14.000 empleos y reducir a casi la nada sus beneficios. Pero para el autor del ¿artículo? de los dos Isidoros (ya se sabe, Felipe González e Isidoro Álvarez), su jefe, al que para que no haya dudas llama “mi presidente”, mantuvo, “pese a los rigores y a los dictámenes llenos de obviedades una plantilla de casi cien mil trabajadores. Fue un empeño personal de Isidoro Álvarez….” (fin de la cita, que diría Mariano Rajoy).
Y metidos ya en  hagiografía, recibamos como se merece al sucesor de Isidoro, que llega con ese aire fresco que entra por las ventanas de su generación. Y es que el futuro, el de este torquemada, está también en juego, y quiere seguir sacando rendimiento a la inversión.





lunes, 15 de septiembre de 2014

La crisis de El Corte Inglés (6), en Los Desayunos de TVE

Con el cuerpo de Isidoro Álvarez todavía en la capilla ardiente, Los Desayunos de TVE ratificaban esta mima mañana la crisis por la que pasa la empresa que, veinticinco años después de la muerte de su gran impulsor, Ramón Areces, ha tenido que acabar poniéndose en manos de los bancos. Tanto la conductora del programa, María Casado, como los tres tertulianos (Anabel Díaz, de El País, Bieito Rubido, de ABC, y José Luis Pérez, de Cope) hablaron sin eufemismos de la crisis que sacude al llamado gigante de la distribución comercial en España, consecuencia no solo de la económica desencadenada en todo el mundo hace casi ocho años sino de un modelo obsoleto por la falta de adecuación a una competencia en la que el elemento diferenciador no puede seguir siendo el socorrido “y si no queda satisfecho le devolvemos su dinero…”.
Quiero imaginar que en cuanto pasen algunos días -no demasiados, porque no hay tiempo que perder-, El Corte Inglés abordará la estrategia para hacer frente a esa crisis que cada vez se acerca más a la línea de flotación del gigante, y para la que hasta ahora no se ha encontrado más respuesta que la constatación de que la competencia (Mercadona, en alimentación; Inditex, en textil con su marca de bandera Zara multiplicando aperturas de tiendas en todo el mundo) ha tomado la delantera. Por ello quizás sorprenden más aún los ditirambos que se están dedicando al hombre que ha llevado a la situación actual a El Corte Inglés, mientras se ignora que Isidoro Álvarez recogió hace exactamente veinticinco años una empresa líder en su sector, de una gran solidez y saneada desde todos los puntos de vista, obra todo ello de Ramón Areces. Aquel legado se ha visto ampliado en muchos aspectos, pero también ha tenido que ponerse en manos de los bancos para hacer frente a una deuda de casi seis mil millones de euros, garantizados con los edificios más emblemáticos, y ha tenido que vender el 51 por 100 y en consecuencia la capacidad de decisión de la financiera, en manos ahora del Banco Santander. Todo ello en las antípodas de la autofinanciación y la prudencia en la inversión, santo y seña del modelo que dio el éxito a El Corte Inglés de Ramón Areces.
Así que leer hoy que Isidoro Álvarez fue el empresario que agrandó el legado de Ramón Areces y el artífice de la expansión y diversificación del grupo movería a la sorpresa si no estuviera ya uno curado de todo espanto y no tuviera en cuenta que, con crisis o sin ella, El Corte Inglés es una de las empresas españolas que más invierte en publicidad en los medios y en llenar estómagos prestos a agradecer el pienso con el que la empresa les nutre. Cabría incluso profundizar aún más y pasar una comprensiva pero fiscalizadora mirada por la relación de destinatarios de generosas nóminas o desembolsos más o menos justificados por cuenta del gigante. Y todavía deberíamos correr un tupido velo sobre la macrooperación bancaria de los más de cinco mil millones, sobre la venta del 51 por 100 de la financiera y por tanto la pérdida de su control o, por cierto, sobre lo que sugiere en El Confidencial el siempre bien informado blog de S. McCoy y y el artículo “Menos mal que El Corte Inglés refinanció en noviembre” (http://blogs.elconfidencial.com/economia/valor-anadido/2014-09-08/menos-mal-que-el-corte-ingles-refinancio-en-noviembre_187030/) en el que, bien es cierto que da pasada, incluso se utiliza el término concurso de acreedores.
Pero en fin, con este final en su hoja de servicios, convendría moderar los obituarios, evitando además faltar a la verdad. Porque que uno sepa, la expansión de El Corte Inglés comenzó con la apertura del que sería su primer centro en Barcelona en 1962, cuando Ramón Areces tenía unos espléndidos 58 años, y su sobrino Isidoro apenas había cumplido 27. Y que uno sepa, la diversificación de El Corte Inglés en lo que se refiere a hipermercados se inició en Sevilla en el año 1980, con un Ramón Areces que definitivamente marcaba el camino del grupo, del que tanto se ha desviado al final la gestión de Isidoro Álvarez.
Largo trayecto les queda por delante a Dimas Gimeno, sobrino de Isidoro Álvarez y director general, y a Manuel Pizarro, asesor personal de Isidoro Álvarez y ya consejero de El Corte Inglés, a los que todos señalan como los encargados de una transformación del gigante de la distribución comercial víctima de la crisis económica, sí, pero también víctima de la crisis de su propio modelo.


martes, 9 de septiembre de 2014

Presidente, su turno...

 Siga el ejemplo, presidente dedocrático… Es su turno, señor del espionaje inexplicado, de los consejos acumulados, de los viajes suramericanos con bolsas de plástico al brazo, de los dúplex de lujo con piscina en la Costa del Sol  a precio de vivienda social, señor de la consorte vicepresidenta de envidiable salario en la patronal madrileña cuyo presidente, al que usted da pábulo y tratamiento de consejero sin cartera, abandona las concesiones de bares y restaurantes de entidades públicas después de algunas intoxicaciones, señor también del Canal de Isabel II y de los pins como llamaba usted a los millones de euros de coste de la radio y televisión pública madrileña, espejo de lo que somos, es decir, “Espe jode lo que somos”, segunda lectura de aquél mensaje publicitario de la manipulada Telemadrid…
Es su turno, señor presidente venido a más por el dedazo de Esperanza Aguirre, que le llevó a todos los sitios desde aquél feliz encuentro de 1984 en el Ayuntamiento de Madrid, del que era usted funcionario y  ella concejala que ya entonces decíase liberal “y no sabe usted con quién está hablando”, a la que siguió por su andadura política incluso en una mesita en un rinconcito del Senado cuando la lideresa fue elegida presidenta de la inútil Cámara Alta de nuestra democracia…
Es su turno, señor presidente sin pasar por las urnas ahora que en su partido los dedos se hacen huéspedes pensando en que, a lo peor, se han acabado los decenios de la suma de todo, no la suma de todos, porque hay muchos a los que no suman ustedes sino que restan.
Siga el ejemplo, presidente dedocrático. Tiene Ana Botella parecidos méritos y legitimidades a los suyos… Por Cibeles y por Sol andan metidos delfinatos inexplicables, lazos familiares -¡oh, la familia! ¿o mejor la famiglia…?- matrimonios ejemplares (ex presidente del gobierno y alcaldesa de Madrid, presidente madrileño y vicepresidenta de la patronal madrileña), fidelidades caninas, traiciones varias, sospechas habituales, errores de catástrofe, ridículos a toda orquesta, mentiras y disimulos, incapacidades manifiestas…
No me diga, presidente, que lo suyo es distinto, Y que usted, claro, tiene derecho a seguir… ¿Pero con qué méritos…? ¡Ah, sí…!, que se la están jugando ustedes, y que sin modificar la ley electoral, como quiere o quería Mariano Rajoy, piensa que usted garantiza la mayoría absoluta necesaria para mantener el poder en la Comunidad de Madrid. Mira que si al final Ana Botella, además de un acto de decencia y de coherencia políticas, le ha hecho el favor a Mariano Rajoy de señalarle a usted el camino. ¡Menudo es el gallego a la hora de ir dejando cadáveres por el camino…! A lo peor, presidente, ahora mismo le está entrando un mensaje en su teléfono móvil con un “Aguanta, Ignacio, sé fuerte…” Y ya sabe usted lo que sigue… No pase por el bochorno de que Rajoy le deje en la estacada y anuncie usted mismo su renuncia a la candidatura a presidente del gobierno regional, como ha hecho Ana Botella con la suya a la alcaldía.