lunes, 26 de mayo de 2014

Sí, Marhuenda, ¡podemos...!

Le gusta decir a la derecha casposa que tan bien representa Francisco Marhuenda, tertuliano en programas de radio y televisión y portavoz oficioso de Mariano Rajoy, que quienes protestan contra el gobierno y defienden un sistema alejado de la corrupción, del nepotismo y del clientelismo, lo que tienen que hacer es presentarse a las elecciones como si el paso por las urnas fuera una especie de patente de corso que permite, pongamos por caso, convertir un programa electoral –que uno siempre creyó que era una especie de contrato/compromiso con el elector- en simple papel mojado; o peor, como si el ciudadano fuera un sujeto pasivo con el único derecho a votar cada cuatro años o cada cinco, como es el caso de las elecciones europeas. Pero la derecha casposa, que tiene el ADN de jugador de ventaja, dice esto segura de que en el sistema de partidos que tenemos resulta prácticamente imposible que cristalicen formaciones políticas ex novo. La experiencia así lo ha venido demostrando desde aquel Partido Reformista de Roca Junyent (centenares de millones de pesetas de deuda a los bancos y ni un solo escaño, con menos de 200.000 votos) o desde el Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez que jamás obtuvo en votos el reconocimiento que su fundador ha tenido a la hora de su muerte, pasando por otras iniciativas cuyo presencia duraba apenas el tiempo que media desde unas semanas antes del inicio de la campaña electoral hasta el escrutinio, en el que el porcentaje de los votos cosechados había que contarlo en centésimas.


Pero las elecciones europeas de este domingo en España han supuesto que, al fin, haya sido posible la irrupción como cuarta fuerza más votada y la tercera en varias regiones una iniciativa que ha venido denunciado el corrupto sistema político actual, que ha puesto negro sobre blanco las contradicciones de un sistema que beneficia a los poderosos y perjudica a los débiles, y que le ha dicho al ciudadano que es posible otra política y otra Europa en un lenguaje llano, tan alejado del Ibex 35 como de la jerga de Bruselas.
Ahí tiene la derecha casposa y su egregio representante Marhuenda la respuesta a sus inquietudes (¿) democráticas. ¿Qué querían…? ¿El paso por las urnas de quienes denuncian los planes de pensiones de los europarlamentarios o sus viajes en bussiness o sus salarios tan alejados de la realidad de la mayoría de los ciudadanos de cuyos impuestos se nutren, de quienes vienen diciendo que hay que desalojar del poder este bipartidismo que permite la alternancia sin solución de continuidad de gentes que tienen la política como medio de vida y no como medio de servicio a la sociedad y mucho menos como su auténtico "leit motiv", el de mejorar esa sociedad? Pues ahí tenéis a Podemos, ahí tienes, Marhuenda, a Pablo Iglesias, que, como en tus peores sueños, a partir de ahora se te aparecerá con 1.245.948 votos en las tertulias en las que te dedicas a descalificarlo con la soberbia de quien se cree superior.
Se empieza a criticar la utilización que Pablo Iglesias ha hecho de su presencia en las tertulias en radios y televisiones. ¿Y qué pensabais: que solo el bipartidismo tiene derecho a ocupar esas tertulias, porque no les basta con la descarada manipulación que hace de los canales de televisión, apropiándose, entre otros, de los autonómicos, entregados sus dirigentes a la permanente alabanza y agasajo del que manda en la región, atentos y fieles cumplidores de sus consignas? Vuestra soberbia os ha llevado al extremo de no considerar a gentes que, como Pablo Iglesias, con solo 35 años, es licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, en la que fue premio extraordinario, Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III y Master of Arts in Communication por el European Graduate School de Suiza. Y han sido sus conocimientos de la comunicación los que le han permitido enviar un mensaje nítido a la sociedad de que es posible el fin de este insoportable bipartidismo. Y, por cierto, sin pedir un céntimo a los bancos y sin utilizar los sistemas tradicionales y ya obsoletos de comunicación, que requieren tanto gasto como corrupción han traído.
A finales del pasado siglo ya escuchaba yo decir al recientemente desaparecido profesor y ex presidente del Tribunal Constitucional Manuel Jiménez de Parga, que la transformación de las comunicaciones requiere inventar una nueva forma de democracia, una nueva forma de hacer política. Con aquella voz grave pero casi musical siempre con el acento andaluz de su Granada natal, ponía el profesor Jiménez de Parga el ejemplo de los mítines, “a los que van apenas unos miles de convencidos del partido que lo convoca, mientras un debate en televisión es visto por millones de espectadores”. Pablo Iglesias y su Podemos lo han entendido así, y buena prueba de ello son los miles de seguidores que tienen en las redes sociales, en alguna de las cuales ha sido trending topic en determinados momentos de la campaña de unas elecciones en las que han sido los grandes triunfadores.

lunes, 12 de mayo de 2014

Otra Sanidad es posible

Una conversación con el doctor Francisco Kovacs es una especie de lección magistral sobre otra sanidad bien diferente de la que tenemos. No se trata de su privatización, cuyo intento le costó el puesto al Consejero del gobierno regional de Madrid, sino de su transformación, como mejor instrumento para su defensa. Hijo de médico, presidente de la Fundación que lleva su apellido en memoria y homenaje a su padre (también médico y pionero de la auriculomedicina en España), niño, adolescente, joven, estudiante y médico, todo ello con el añadido “prodigio”, porque a los 19 años ya era médico y a los 23 su currículo merecíó una amplia referencia en las columnas del diario El País en una información firmada por Inmaculada de la Fuente, en la que podía leerse que, además de finalizar sus estudios de Medicina a edad tan temprana, Kovacs “había estudiado a la vez piano, órgano y composición, y a los siete años dio su primer recital”. Hoy, 17 años después, acaba de presentar en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC) de Madrid, con asistencia, entre otros, del presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España, un estudio científico español refrendado por “Spine Journal”, principal revista científica internacional en el campo de las dolencias de la espalda.


El estudio analiza los resultados de la intervención neurorreflejoterápica (NRT) realizada a los primeros 9.000 pacientes de la sanidad pública en las Comunidades de Madrid, Cataluña, Baleares, Asturias y Murcia. Entre los autores y firmantes del estudio están los responsables del seguimiento de esa tecnología en esos Servicios de Salud públicos, y el equipo de estadísticos independientes del Hospital Ramón y Cajal que han analizado los datos con métodos especialmente sofisticados.

Los resultados del estudio permiten llevar la medicina individualizada al campo de las dolencias de la espalda e identifican los 36 factores que influyen en el pronóstico de cada paciente y la manera y la magnitud en la que lo hacen. Basándose en estos resultados, se ha desarrollado una aplicación informática de uso libre y gratuito, que permite que cualquier paciente o su médico introduzcan los datos concretos del paciente y calcula la probabilidad que tiene, en su caso individual y específico de mejorar sometiéndose a una intervención NRT. Eso facilita que el propio paciente o su médico valoren esas perspectivas de mejoría individualizada a su caso concreto, con los efectos secundarios y costes que conlleva ese tipo de intervención. El pronóstico basándose en ese estudio calcula el programa informático ha demostrado  ser muy preciso y válido.

Y si este estudio demuestra que ha sido posible calcular el pronóstico para este tratamiento concreto (mediante la aplicación de un mecanismo riguroso de seguimiento y captación de los datos), lo mismo podría hacerse para el resto de las tecnologías que se aplican en el Sistema Nacional de Salud, aunque hasta ahora ninguna lo ha hecho.

Kovacs ilustra la conversación con un torrente de datos que va lanzando al ritmo justo que su interlocutor precisa no ya para anotarlos, sino para comprenderlos. Tiene en la cabeza el gasto sanitario público y privado en nuestro país, “un 9,5 % del PIB, y le puedo asegurar que el 30 por 100 de los tratamientos son inútiles o, como poco, no indicados”. Cuantifica lo que la Sanidad se lleva en esos tratamientos inútiles “o en tratamiento eficaces pero no adecuados”. Sostiene el presidente de la Fundación Kovacs que con determinadas correcciones de muchas prácticas, por cada euro se ahorra cuatro. “Por ejemplo, en España se ha demostrado que se dilapida hasta el 30 por 100 de los recursos destinados a pagar resonancias magnéticas por dolor lumbar, y el 60 por 100 de los que cubren los tratamientos rehabilitadores por dolencias de cuello, hombro o lumbares”.

Sin ir más lejos, “el año pasado –me cuenta- hicimos públicos los resultados del primer contrato de riesgo compartido realizado para aplicar una tecnología sanitaria comprobadamente efectiva y eficiente (la “intervención neurorreflejoterápica”). Estuvo pilotado en el Servicio de Salud de Baleares desde el 1 de enero de 2011, y hasta el 31 de diciembre de 2012 generó un ahorro neto de más de 11 millones de euros al erario público. Y eso demuestra que este tipo de contrato es viable en la sanidad pública española, resulta beneficioso para los pacientes y asegura la rentabilidad de los recursos públicos”.

Es inevitable recordar la lucha mantenida en Madrid y el lema de “la Sanidad no se vende, se defiende”, convertido en grito de guerra, en pancarta y hasta en bandera (en muchos balcones de profesionales de la Medicina aparecía el cartel escrito en paños a modo de colgadura) de la protesta contra la privatización. Le digo a Kovacs que, ante el panorama de la Sanidad en España y la presión de los laboratorios, es un tipo sospechoso en cualquier hospital. Pero el doctor no quiere dar cuartel ni siquiera a la ironía… Te explica que el Contrato de Riesgo Compartido consiste conceptualmente en pagar la aplicación de una tecnología sanitaria en la medida en la que los resultados clínicos y económicos que obtiene en la práctica alcanzan los objetivos fijados.  

Y si le pides que lo precise aún más, añade que “en el ámbito sanitario, un contrato de riesgo compartido es aquel en el que la cuantía de los pagos por la aplicación de una tecnología depende de los resultados que obtiene en la práctica; es decir, si estos resultados no alcanzan los objetivos mínimos establecidos, el sistema sanitario deja de pagar parte o todos los costes de aplicación. Cuando, como en el caso de la intervención neurorreflejoterápica que aplicamos en Baleares a 3.802 pacientes, esos objetivos mínimos incluyen aspectos económicos (como reducción del uso de fármacos o cirugía), también sirve para asegurar que los recursos públicos destinados a pagar la aplicación de esa tecnología resultan rentables, pues sólo se abonan si han generado previamente un ahorro mayor que su coste”.

Cuando en su camino uno se encuentra con personalidades como la del doctor Kovacs, que apoya cada una de sus afirmaciones con la contundencia de un dato comprobable; cuando frente a la verborrea al uso exhibe la tozudez de las cifras y frente a la filosofía de “puchero” de tanto politicastro pone sobre la mesa el empirismo de su propia trayectoria jalonada por publicaciones científicas como el “Spine Journal” o por la “BioMedCentral Health Services Research”; o, en fin, cuando ante tanto anuncio de tratamientos milagrosos te encuentras con el proyecto de la “Fundación Kovacs” (http://www.kovacs.org/) cuyo patronato tiene al Rey Juan Carlos como presidente de honor, con una veintena de personalidades de la política, la ciencia, las finanzas o la propia Sanidad  y con personas que pertenecieron a la misma hasta su muerte, como Sabino Fernández Campo o la Condesa de Fenosa, tienes la tentación de imaginarte esa "otra Sanidad" alejada de "visitadores médicos" (¿no se llaman así los agentes de los laboratorios farmacéuticos?), de la obsesión por el ahorro (¿ahorrar para quién?, cabe preguntarse) y de la eficacia a base de recortes que acaban siendo recortes de la salud. Y hasta te permites dar rienda suelta al sueño de que quizás algún día por fin se permitirá a Kovacs, a sus colaboradores y a sus discípulos transformar la sanidad de este país como mejor defensa de la misma.







miércoles, 30 de abril de 2014

Alfredo Menéndez, uno de los nuestros

El pasado verano llamé por telefóno a Alfonso Nasarre cuando, al poco tiempo de tomar posesión de la dirección de Radio Nacional de España, decidió encargarle a Alfredo Menéndez “Las Mañanas de RNE”. Estuvimos largo rato comentando la decisión, que yo me apresuré a calificar de acertada.  “Lo verás desde el primer EGM”, le dije a modo de despedida, aun sabiendo que Alfonso Nasarre, como hombre de radio, es consciente de que las apuestas en este medio necesitan para consolidarse bastante más que un EGM. Pero la apuesta era tan segura que han bastado dos: el último de 2013, que prácticamente no había tenido tiempo para valorar el programa de Alfredo Menéndez, y el de la pasada semana, donde Alfredo se ha situado a 56.000 oyentes del de Saenz de Buruaga, tercero entre los magazines de la mañana, con algunos años más y también más recorrido profesional que el director de Las Mañanas de RNE. Pero solamente eso, porque en este oficio no hay escalafón ni antigüedad, aunque desgraciadamente en ocasiones sí hay inconfesables relaciones, como hay también trepas y los que Pérez Reverte califica de succionaciruelos…
Creo que fue en facebook donde escribí algo así como “yo lo vi primero” en referencia a Alfredo Menéndez, aunque para algunos era sorprendente la decisión de encargarle la dirección y presentación del magazín donde solemos decir los profesionales que se encuentra el solomillo de la radio, que es nada menos que la cuarta parte de su programación, seis horas desde las 06:00 hasta el mediodía. Y es que yo había conocido a Alfredo Menéndez hacia el final de la década de los noventa, cuando él trabajaba en Radio Voz en Galicia y yo dirigía el magazín de la mañana y los Servicios Informativos de la Cadena. Y desde que le oí por primera vez me di cuenta de que era uno de los nuestros. Califico yo así a los que si por edad no pudieron formar parte del salto que dio Antena 3 Radio al pasar de la radio con chaqueta y corbata a la radio en mangas de camisa, sí aprendieron su lenguaje y su estilo inconfundible que el maestro Martín Ferrand resumió tan bien en la frase de “noticias veraces y opiniones independientes”.
 Pero al calificar a Alfredo de uno de los nuestros quiero decir también de todos: de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres, de titulados superiores y de quienes tienen un oficio, de desempleados y de gentes con trabajo, de los preocupados por la actualidad y de quienes les importa una higa el índice nikei y probablemente también la que Putin tiene montada en Ucrania. Es decir, de los oyentes, que se identifican inmediatamente con una voz como la suya, que habla como hablan ellos, que traslada las mismas inquietudes que las que les asaltan cada mañana y que, además, no tiene más colores que los de la verdad. Y Alfredo Menéndez es así… Se me dirá que es lo que hay que hacer desde la radio pública, y yo contesto que no siempre ha sido así, pero que Alfredo ejerce lo que decía en una entrevista en “Periodista Digital”: “Uno de mis retos es conseguir que gente que ha dejado de sentir RNE como la suya vuelva a sentirla como tal. Y eso se consigue haciendo la pregunta a un determinado político que no se espera que se haga.”
De momento, ha conseguido que un millón de oyentes sientan como suya Radio Nacional de España. Ese millón, como los miles que llegarán en el próximo EGM y en el siguiente, sienten también a Alfredo Menéndez como uno de ellos, que ni les da gato por liebre ni está esperando el resultado de las próximas elecciones europeas para ver a qué puerta ha de llamar para consolidarse en el programa. Y es que Alfredo Menéndez es de los que, como me pasa a mí, sigue sintiéndose reportero; sigue ejerciendo este bello oficio como si tuviera un micrófono en una unidad móvil desde la que transmite la última “marea blanca” o “marea verde”. Porque el compromiso de Alfredo –y lo conozco hacer casi veinte años- es el que explicó nuestro colega y una de nuestras referencias, “Gabo” García Márquez: “En el oficio de reportero se puede decir lo que se quiera con dos condiciones: que se haga de forma creíble y que el periodista sepa en su conciencia que lo que escribe es verdad. Quien cede a la tentación y miente, aunque sea sobre el color de los ojos, pierde”. Por eso Alfredo Menéndez está ganando.




lunes, 21 de abril de 2014

Las víctimas de Rajoy

Pedro, el peluquero que me corta el pelo desde hace más de veinte años, es un hombre hecho a sí mismo… Hijo de lo que antes se llamaba un “obrero”, un honrado trabajador del Canal de Isabel II, de los del trabajo en la calle lo mismo en invierno que en verano, que a base de horas les dio a sus dos hijos la posibilidad de futuro que eligieran. Pedro escogió dedicarse a la peluquería, mientras su hermana estudiaba Filología alemana. Pero Pedro acabó doctorándose en la universidad más difícil, la de la vida… Su conversación es amena; su educación, exquisita; sus ganas de aprender, insaciables… Hay veces que emprendo cualquier conversación para escuchar sus sentencias, dignas de aquel inolvidable Séneca de la televisión probablemente aún en blanco y negro, que escribió el gaditano José María Pemán y que interpretó el actor andaluz Antonio Martelo.


Pedro aprendió su oficio, pero desde el primer momento tuvo claro que él quería ser eso que hoy se llama emprendedor. Tener su propia peluquería, poner en marcha las ideas que cada mañana iban fluyendo por una imaginación sin descanso. En su camino se encontró con Esperanza, una colega con la que acabó formando pareja, familia, proyecto, anhelos y futuro. Hace algo más de diez años, apenas cumplidos los 30, abrieron “su peluquería”… En un local en propiedad, naturalmente… Aprovechando cada centímetro cuadrado llenos todos ellos de un excelente gusto… Hoy tienen tres hijos, han creado unos cuantos puestos de trabajo, han abierto otra pequeña peluquería “solo para hombres”, han tenido tres hijos, han financiado varias maternidades de sus empleadas (ellos tratan al personal como el mejor activo de la empresa, aunque no lo repitan como un mantra, como hacen las grandes corporaciones a los que luego no les tiembla el pulso para ejecutar salvajes y crueles eres) y han pagado religiosamente sus impuestos.

Esta mañana fui a cortarme el pelo a la “peluquería de abajo”, como él llama a la primera… Vi un Pedro distinto, con una especie de sombra que le cruzaba su rostro rodeado por una cuidada barba y coronado por un cabello en el que el blanco se va abriendo paso. Encontré también distinta a Esperanza, su mujer, que es la actividad deslumbrante, la alegría imbatible, el análisis minucioso, una especie de permanente conciencia del negocio, probablemente también el sabio equilibrio de la pareja…

Tengo la confianza suficiente para preguntarle a Pedro si le pasa algo… Me miró, calló durante unos segundos y se lanzó: “Yo creo que cuando se llega a los sesenta o setenta años –empezó- uno tendrá grabadas tres o cuatro o cinco imágenes de otros tantos acontecimientos de su vida… Pues yo, si llego a esa edad, no se me irá de la cabeza la cara de Montoro, sí, sí, el ministro de Hacienda. 8.500 peluquerías cerradas en España el pasado año… ¿Sabe Montoso que eso significa 20.000 personas a la calle…? ¿Y que la edad media del personal de peluquería no llega a los 35 años…? O sea, que se están cargando las pequeñas empresas y mandando al paro a gente que ha pasado sus años de aprendizaje y son verdaderos artistas o si prefieres, artesanos…. Vengo hoy de pagar el IVA. Sin la subida, este trimestre, que es el primero del año, yo habría pagado 1.500 euros… Pues no, he pagado seis mil euros… ¿Pero cómo se puede subir del 8 al 21 por 100 el IVA? ¿Qué hago yo: subo las tarifas 13 puntos también…? ¿Para que no entre aquí ni el aire, y acabar vendiendo el local para pagar a la gente…? Eso es lo que ha hecho Montoro… Si baja la facturación un 20 por 100 y sube el IVA ocho puntos, que vengan Montoro y Rajoy a explicarme que la economía se está arreglando. ¿Pero saben esos dos y otros muchos cuántos se han quedado en el camino? Se han cargado a los que llaman emprendedores, se han cargado las pequeñas empresas y se han cargado las clases medias, que son mis clientes… ¡Ah! y yo pagaba trescientos o trescientos y pico euros por la luz, y ahora no bajo de quinientos… O sea, que también estoy financiado yo a las eléctricas…”


Pedro siguió cortándome el pelo… Sobre una repisa de cristal tan reluciente como todo el establecimiento, veo un periódico. “Rajoy anuncia el aumento neto de empleo y el crecimiento del PIB por encima de las previsiones”, reza un titular. ¿Y qué hacemos con las víctimas, presidente…? Si quiere, le doy la dirección de Pedro y Esperanza… No para que vaya usted a cortarse el pelo o a arreglarse la barba, o para que acuda Viri, su mujer, a hacerse unas mechas, sino para que, al menos, les pida perdón.

viernes, 4 de abril de 2014

Esperanza Aguirre en estado puro

Lo último de la lideresa es Esperanza en estado puro. Ésa es la verdadera Esperanza Aguirre tal cual es, como algunos la hemos visto siempre, mientras otros prefieren jalearla o temerla, y aquellos a quienes ha conseguido engañar incluso admirarla. Como escribí ayer en facebook, ésa es la Esperanza de “soy liberal… y no sabe usted con quién está hablando”, que anda más cerca del autoritarismo que de los padres de la Constitución de 1812, con las dosis precisas de populismo para componer una imagen que nada tiene que ver con lo que ella es, pero con la que ha hecho una buena fortuna política, sobre todo después de la nunca explicada traición de los socialistas Tamayo y Sáez en la frustrada investidura de Rafael Simancas como presidente de la Comunidad.


Es la Esperanza Aguirre que lo mismo capitaliza salir ilesa de un accidente de helicóptero (y, por cierto, todo hay que decirlo, con más temple que su compañero de vuelo, Mariano Rajoy) que verse en medio de un atentado terrorista en la India de donde volvió para presentarse ante los periodistas con calcetines de vuelo (había pasado la noche en el avión en el que regresó a España), aunque en su despacho de la Puerta del Sol tenía un vestuario completo para toda ocasión que se terciara.
Es la Esperanza Aguirre que se lamenta en su biografía de que con su sueldo no le llega para pagar el recibo de la luz… de la espléndida casa del barrio de Malasaña donde vive.
Es la misma que se apuesta la presidencia de la Comunidad a su compromiso de reducir a 30 días la espera para que un madrileño sea intervenido en los hospitales de Madrid y lo que hace es cambiar los criterios para el cálculo del tiempo, con lo que parece que, en efecto, se han reducido, lo que obliga al ministerio de Sanidad a excluir a Madrid de esa contabilidad.
Pero la Esperanza Aguirre más auténtica, en estado puro, es la de ayer en la Gran Vía con los agentes de movilidad. La que se da a la fuga (que es el no saben ustedes con quien están hablando), la que arrolla la moto de uno de los agentes y ni siquiera frena para ver lo que ha pasado, la que no quiere salir a la puerta de su casa cuando llegan hasta ella los agentes y envía a los guardias civiles que tiene como protección para que propongan un pacto amistoso. Y sobre todo es la de la incontenible verborrea en todos los medios de comunicación explicando el incidente y su mantra de “mentira, prepotencia y machismo” o, peor, argumentando que los agentes de movilidad querían “la foto para que apareciera luego en “Al Jazzera” o el  “New York Times” (sic) con la amenaza (también ahí genio y figura) de que “estudiaré a ver si hubo retención ilegal por parte de los agentes de movilidad”.
Es la Esperanza Aguirre que cesó a Germán Yanke, el conductor de un informativo en Telemadrid (o sea, en Tele-espe), que le hizo una tensa entrevista, porque la lideresa estaba empeñada en que el periodista le preguntara lo que ella quería y Germán le preguntaba lo que él pensaba que debía preguntarle. A los pocos días, el periodista se fue de Telemadrid “por intromisión por motivos políticos en mi trabajo”.
Es la Esperanza Aguirre de la tensa entrevista con Ana Pastor en Los Desayunos de TVE1, cuando la periodista le tuvo que decir a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid que “aquí las preguntas no las decide usted, sino que las decidimos nosotros”, y ante la queja de que “es que me hace usted unas preguntas, doña Ana…”, la conductora del programa le dijo: ”Ya sé que le gustaría a usted hacer las preguntas y las respuestas, pero la periodista soy yo y usted es la invitada”.
Es la Esperanza Aguirre, a la que Iñaki Gabilondo tuvo que explicarle: “Discúlpeme, Esperanza, este es un género muy viejo, se llama entrevista y consiste en que yo le pregunte sobre lo que se supone que interesa”.
Es, en fin, la Esperanza Aguirre a la que José Antonio Zarzalejos, que fue director de ABC, retrató con las siguientes frases: "Nunca he tenido como director de un periódico presiones tan fuertes como las de Aguirre, una persona que se define como liberal y que siempre tiene la palabra libertad en la boca. No conozco a ningún personaje político, con poder político o económico que tenga un comportamiento más alejado de algunas prácticas democráticas respecto de los medios de comunicación que Esperanza Aguirre. Una persona que, sobre todo, es vanidosa. Después, creo que es bastante ignorante, le faltan unas cuantas lecturas, por no decir muchas. Y finalmente es una persona miserable, con una ambición poco controlada y un entorno de colaboradores que me voy a limitar a calificar como complicado.”
Ésta es la Esperanza Aguirre a la que estamos escuchando hoy explicando el incidente con los agentes de movilidad en plena Gran Vía madrileña, sin dejar hablar al periodista que la entrevista, sobre todo si no es colaboracionista, que de todo hay…
Alguien podrá decir que la alcaldesa Ana Botella, que es, como la lideresa, del Partido Popular, ya ha explicado que la ley es igual para todos y que los agentes de movilidad tienen la presunción de veracidad, que es tanto como decir que Esperanza Aguirre miente. Pero no os fiéis… Las dos están enfrentadas porque las elecciones municipales son el año que viene y está en juego la candidatura a la alcaldía de la capital… pero que Dios nos libre de la una y de la otra al frente de cualquier cosa, aunque sea de una procesión de Semana Santa.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El garbanzo negro y el caradura

Poco antes de que ayer, martes, llegara al restaurante donde nos reuníamos un puñado de periodistas para celebrar que hace cincuenta años terminamos la carrera, apunté una muesca más en ese imaginario de los logros que te da la experiencia, unida a un honrado desempeño del oficio para el que nunca dejé de prepararme: En la investigación por el supuesto fraude en cursos de formación, la policía había detenido a Alfonso Tezanos, presidente de una curiosa Federación de empresarios madrileños (Fedecam). Esgrimí una mueca de satisfacción y telefoneé a la entusiasta editora de “Noticias Madrid Norte”, una web en la que colaboro cada miércoles: “Te lo anticipé, ya han detenido a Alfonso Tezanos”.

Cincuenta años en este bendito oficio dan también para conocer a muchas gentes, y conforme avanzan los lustros incluso dan para adivinar en muchos casos lo que se esconde tras sus fachadas. Alfonso Tezanos y el que antes era su valedor y ahora es su enterrador –permítaseme la expresión-, Arturo Fernández, son viejos conocidos míos.

Hace tiempo, un editor me encargó hacer una revista que se llamaba Fedecam. Conservo en mi despacho los 18 números de la revista y hasta la lujosa Memoria de Fedecam correspondiente al año 2010. Se caracterizan por su excepcional diseño y maquetación, en los que yo no tengo nada que ver, y por incluir casi más fotos de Tezanos que páginas. Curiosamente, su experiencia fotográfica no le ha servido para variar de “posados” y en todas las fotos aparece igual: sonrisa y manos cruzadas a la altura del estómago o sonrisa mientras estrecha la mano de otra persona, pero siempre mirando a la cámara. Hay una excepción: cuando recogió en el Colegio de Abogados el diploma que acreditan sus veinticinco años como colegiado, foto en la que –menos mal- mira a la persona que le entrega el diploma y no a la cámara.

Siempre me sorprendió su reiteración fotográfica, su seguridad al hablar y su capacidad de maniobra para estar junto al poder en la Cámara de Comercio de Madrid y en la patronal Ceim. Poco a poco fui descubriendo las razones por las que era tan bien visto en ambas instituciones. Fedecam agrupa a casi un centenar de asociaciones de modestos empresarios  y comerciantes que nunca tuvieron voz, pero siempre tuvieron voto para elegir al presidente de la Cámara de Comercio y al de Ceim, y Alfonso Tezanos hacía valer su capacidad para cosechar esos votos, hasta el punto de anticipar en los procesos electorales el nombre del ganador. Lo que yo desconocía es que con la captación de asociaciones también tenía Tezanos como objeto o como objetivo los famosos cursos de formación cuyo fraude investiga ahora la policía y que le han llevado a la cárcel.

Escribí que tengo en mi despacho los 18 números que hice de la revista Fedecam. En el último se anuncian nada menos que ¡11! cursos de formación en once medias páginas de publicidad de las 74 que tiene la revista. Y hay una página entera ofreciendo también Cursos Gratuitos de Formación “de cualquier sector de actividad”, reza el título. ¿Sabéis dónde remitía el anuncio? A la calle Arroyo de la Elipa, 12…, sede de Fedecam, una pequeña oficina en la que, por cierto, también Alfonso Tezanos tiene una gestoría en la que cuenta como clientes a afiliados de las asociaciones que agrupa en Fedecam. Todo queda en casa. Y aún una de las once medias páginas también remite a la misma dirección. ¡Hasta cursos de inglés empresarial básico y avanzado se ofrecían, pasando por Office Excel, por “Internet y correo electrónico” (¿) o Factura Plus.! Ah, y además había cursos “presenciales” y cursos  en “teleformación”.



Y todo esto lo sabía el presidente de la Ceim, Arturo Fernández, al que yo llamo “Arturito de nuestro tormento”, al que también conozco hace tiempo, que preside desde hace siete años la patronal madrileña y que hace tres, con la complicidad de Esperanza Aguirre, ocupó la presidencia de la Cámara de Comercio de la que defenestraron entre los dos al bueno de Salvador Santos Campano, que hace unos días, cuando Tezanos estaba aún en libertad, me contó cómo andaba llamando a gentes pidiéndoles que si la policía les preguntaban si habían hecho los cursos de formación dijeran que sí.

Esta mañana escuché la entrevista de siete minutos que le hizo Pepa Bueno a Arturo Fernández en la SER. Cada respuesta me indignaba más… ¿Cómo se puede negar que Alfonso Tezanos era su hombre fuerte en Cámara y Ceim, si era quien le aportaba los votos y al que él situó en todo cuanto tenía que ver con los Cursos de Formación? Pero no me extraña. Cuando empezaron a salir a la luz pública los primeros problemas de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Ceoe, Arturo, que presumía de ser su cuñado –eso decía-  se erigió en su gran defensor: “Es un ejemplo de lo mal que lo estamos pasando los empresarios”, era el mantra de Arturo… Pero cuando se descubrió que el ejemplar empresario había levantado sus bienes, que iban desde fincas de caza hasta el más lujoso yate anclado en las Baleares, pasando por apartamentos de lujo hasta en el Waldorf de Nueva York para no tener que a pagar a sus empleados, que no habían cobrado las últimas nóminas y mucho menos la correspondiente indemnización, Arturito negó más de tres veces al gran líder de la patronal, del que fue concuñado, y repetía otro mantra: “Nunca ha sido mi cuñado… Tuve una relación familiar lejana. Fuimos concuñados”.

Pero cuando Arturo Fernández exhibió su peor cara –es decir la cara dura- en la entrevista de esta mañana fue cuando, en respuesta a la pregunta sobre si el fraude de los cursos de formación podría afectar al proceso electoral de la Ceim, que elige presidente en las próximas semanas, dijo: “Perjudica tanto a Hilario Alfaro como a mí, claro, porque los dos estamos juntos pidiendo que se aclare todo esto de los cursos de formación”.

El problema, Arturo, te afecta a ti, y no a tu adversario en las elecciones, un empresario sin mácula, por cierto. Es a ti a quien afecta el problema de los cursos de formación como el de tu imputación en el caso Bankia, ya que fuiste consejero de Cajamadrid. Y es que, Arturo, los empresarios madrileños no se merecen un presidente que apoya a un presidente de la patronal española… hasta que éste tiene que dimitir antes de que el juez lo envíe a la cárcel por levantamiento de bienes con la mayor fianza de la historia. Ni un presidente que después de presumir de ser cuñado de su colega nacional, cuando éste ingresa en prisión dice que fue concuñado lejano. Ni  un presidente en connivencia con el gobierno de la Comunidad hasta el punto de que es conocido como el consejero sin cartera del gobierno regional. Ni un presidente que contrata a la esposa del presidente de la Comunidad de Madrid como vicepresidenta primera y con un sueldo de 100.000 euros, y que ha tenido que dimitir después de ser imputada por el caso del duplex de lujo de la Costa del Sol, cuya propiedad comparte con su marido. Ni un presidente que tiene deudas con Hacienda y con la Seguridad Social por impagos de impuestos y cuotas, respectivamente. Ni un presidente al que sus trabajadores acusan de pagarles las horas extraordinarias en negro. Ni un presidente al que no le renuevan concesiones de bares y restaurantes por deficiente servicio o por faltas de pago. Ni un presidente que pretende que la Cámara de Comercio compre Ifema sin un minucioso estudio previo de la rentabilidad de esa inversión. Ni un presidente con votos conseguidos por un dirigente que ha sido detenido por una presunta estafa en cursos de formación y al que agradeció los servicios prestados dándole un puesto en la patronal.

Y si hace falta, Arturito, te recuerdo tus repetidas asistencias a cuantas convocatorias hacía Fedecam, la organización de Tezanos. Tengo hasta las fotos. ¿O no recuerdas tu discurso en la Asamblea de 2011 de Fedecam, cuando dijiste textualmente –y así está recogido en la revista- que “necesitamos vuestra ayuda, como la de asociaciones que preside Alfonso Tezanos…”? Y luego, Arturo, te sentaste a comer en la mesa del lobo al que habías puesto a cuidar del gallinero mientas tú te pavoneabas como presidente de los empresarios madrileños y de la Cámara de Comercio.

“..los objetivos que alcanzamos como pieza fundamental en instituciones tan imprescindibles para el devenir empresarial como Ceim y Cámara de Comercio. Los hemos cumplido con ocasión del proceso electoral de 2010, que ha llevado a Arturo Fernández a la cúpula de las dos instituciones”. ¿Sabes, Arturo, de dónde he tomado este párrafo entrecomillado? Del mensaje del presidente de Fedecam, Alfonso Tezanos Echevarría, que abre la lujosa Memoria 2010 de esa Federación. Y tú te la llevaste a casa. ¡Vamos, que si Tezanos es un garbanzo negro, como le has contado tú esta mañana a Pepa Bueno deberías cuidarte mucho, Arturo, porque está en tu cocido.



sábado, 22 de febrero de 2014

"O Rei Neymar..." y Luca Caioli

 He leído de un tirón las 234 páginas y cuatro líneas de “O Rei Neymar, el último poeta del balón”, del escritor y periodista italiano afincado en Madrid Luca Caioli. He viajado (un buen libro es siempre un apasionante viaje) por la historia del fútbol brasileño, pero también por Sao Paulo y  por Mogi das Cruzes, donde jugó al fútbol el padre del que todos señalan como el más serio aspirante a tomar el relevo de Messi y Cristiano, con la diferencia de que, como revela Luca en su libro (¡cuántas revelaciones hace siempre en sus obras Caioli!), de que los dos últlimos "balones de oro” son prosistas del fútbol,mientras que Neymar es poeta. Y también Caioli me ha llevado por Sao Vicente, la ciudad sede del Tumiaru, primer equipo del hoy jugador azulgrana; y por el complejo deportivo de Praia Grande, que lleva el nombre de Neymar; y por el Liceu Sao Paulo, que hoy presume de “haber ayudado a construir la historia de uno de los mayores jugadores de fútbol del mundo” Y por Santos, claro…


 Exhibe el colega italiano en esas doscientas y pico páginas de “…el último poeta del balón” una suerte de magisterio en todos los géneros periodísticos: de pronto aparece el articulista Caioli, que sirve de preámbulo al reportero Caioli, que a su vez da paso al entrevistador para, sin solución de continuidad, darse el lector de bruces con un extraordinario narrador que construye el relato de cuanto ve con una técnica hiperrealista, porque detalla más de lo que el ojo humano es capaz de apreciar en una mirada… Es esa fórmula magistral del periodista –testigo de su tiempo, al fin y a la postre- y el escritor, unidos ambos por una complicidad en la que uno echa mano del otro justo en el punto en que cada uno de ellos lo necesita.

Pero el libro de Caioli incluye también una espléndida tertulia, como si en un alarde hubiera querido exhibir en su obra un género para el que el autor es reclamado por emisoras de radio y televisión, como gran conocedor no solo del deporte (ha sido jefe dela Redacción de deportes de Euronews, la cadena de televisión multilingüe de información  continua) sino de la actualidad internacional. Sí, “O Rei Neymar…” es una deslumbrante tertulia en la que participan, por orden de aparición, el músico, compositor, ensayista y profesor de literatura brasileña José Migel Wisnik, autor del ibro “Veneno remédio: o futebol e o Brasil”; el pastor baptista Newton Glória Lobato; los futbolistas Pepe, Leo Baptistao y Robinho; los entrenadores Dorival Silvestre Júnior y Muricy Ramalho; y, en fin, los seleccionadores de los dos máximos aspirantes al próximo Mundial;: Vicente del Bosque y Luiz Felipe Scolari.

Caioli lleva de la mano al lector por los escenarios brasileños de Neymar, en los que ha hecho una extraordinaria inmersión que traslada a las páginas del libro con la riqueza expresiva y casi explosiva de un mediterráneo, quizás porque, aunque Luca es lombardo, ama el Mare Nostrum, en cuya costa almeriense pasa todos los años parte de sus vacaciones.

Vengo siguiendo la trayectoria de Luca Caioli desde su primera obra, “Ronaldinho, el futbolista feliz”,  a la que siguieron “Centodieci minuti, una vita. La parábaola de Zinédine Zidane”, “Messi, el niño que no podía crecer”, “El doble desafío de Lance Armstrong”, “Torres, an intimate portraite of a kid who became king”; “Karim Benzema, un talet brut”, “Coupe du Monde: gagner malgré Doménech, perdre malgré Doménech”, “Vicente del Bosque: mil gracias”, “Roberto Manzini, a footballing life”, “Cristiano Ronaldo la historia de una ambición” y también “Mañana”, su “ópera prima” en el género de la novela. Sus obras han sido traducidas a más de treintra idiomas y han despertado el interés de los productores de Hollywood, con alguno de los cuales ha firmado los derechos de una de ellas. Y con “O Rei Neymar”, Caioli ha dado el salto a Planeta, que ha hecho una cuidadísima edición, que incluye ocho páginas en papel couché con fotografías en color de este último poeta del balón.

Viendo todo ello, escuchando a Luca Caioli en la presentación de su última obra, en la que echó algunas gotas de humor (“el papá de Neymar no tiene comisión de este libro”,dijo, en referencia a lo que el progenitor del futbolista ha recibido del Barça por el fichaje de su hijo, al que representa), conociendo su trayectoria y habiendo realizado en las últimas horas este apasionante viaje por las 234 páginas y cuatro líneas de “O Rei Neymar, el último poeta del balón” se puede afirmar que nos encontramos ante un extraordinario escritor y periodista, del que uno espera su próxima obra para seguir disfrutando del viaje…