viernes, 4 de abril de 2014

Esperanza Aguirre en estado puro

Lo último de la lideresa es Esperanza en estado puro. Ésa es la verdadera Esperanza Aguirre tal cual es, como algunos la hemos visto siempre, mientras otros prefieren jalearla o temerla, y aquellos a quienes ha conseguido engañar incluso admirarla. Como escribí ayer en facebook, ésa es la Esperanza de “soy liberal… y no sabe usted con quién está hablando”, que anda más cerca del autoritarismo que de los padres de la Constitución de 1812, con las dosis precisas de populismo para componer una imagen que nada tiene que ver con lo que ella es, pero con la que ha hecho una buena fortuna política, sobre todo después de la nunca explicada traición de los socialistas Tamayo y Sáez en la frustrada investidura de Rafael Simancas como presidente de la Comunidad.


Es la Esperanza Aguirre que lo mismo capitaliza salir ilesa de un accidente de helicóptero (y, por cierto, todo hay que decirlo, con más temple que su compañero de vuelo, Mariano Rajoy) que verse en medio de un atentado terrorista en la India de donde volvió para presentarse ante los periodistas con calcetines de vuelo (había pasado la noche en el avión en el que regresó a España), aunque en su despacho de la Puerta del Sol tenía un vestuario completo para toda ocasión que se terciara.
Es la Esperanza Aguirre que se lamenta en su biografía de que con su sueldo no le llega para pagar el recibo de la luz… de la espléndida casa del barrio de Malasaña donde vive.
Es la misma que se apuesta la presidencia de la Comunidad a su compromiso de reducir a 30 días la espera para que un madrileño sea intervenido en los hospitales de Madrid y lo que hace es cambiar los criterios para el cálculo del tiempo, con lo que parece que, en efecto, se han reducido, lo que obliga al ministerio de Sanidad a excluir a Madrid de esa contabilidad.
Pero la Esperanza Aguirre más auténtica, en estado puro, es la de ayer en la Gran Vía con los agentes de movilidad. La que se da a la fuga (que es el no saben ustedes con quien están hablando), la que arrolla la moto de uno de los agentes y ni siquiera frena para ver lo que ha pasado, la que no quiere salir a la puerta de su casa cuando llegan hasta ella los agentes y envía a los guardias civiles que tiene como protección para que propongan un pacto amistoso. Y sobre todo es la de la incontenible verborrea en todos los medios de comunicación explicando el incidente y su mantra de “mentira, prepotencia y machismo” o, peor, argumentando que los agentes de movilidad querían “la foto para que apareciera luego en “Al Jazzera” o el  “New York Times” (sic) con la amenaza (también ahí genio y figura) de que “estudiaré a ver si hubo retención ilegal por parte de los agentes de movilidad”.
Es la Esperanza Aguirre que cesó a Germán Yanke, el conductor de un informativo en Telemadrid (o sea, en Tele-espe), que le hizo una tensa entrevista, porque la lideresa estaba empeñada en que el periodista le preguntara lo que ella quería y Germán le preguntaba lo que él pensaba que debía preguntarle. A los pocos días, el periodista se fue de Telemadrid “por intromisión por motivos políticos en mi trabajo”.
Es la Esperanza Aguirre de la tensa entrevista con Ana Pastor en Los Desayunos de TVE1, cuando la periodista le tuvo que decir a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid que “aquí las preguntas no las decide usted, sino que las decidimos nosotros”, y ante la queja de que “es que me hace usted unas preguntas, doña Ana…”, la conductora del programa le dijo: ”Ya sé que le gustaría a usted hacer las preguntas y las respuestas, pero la periodista soy yo y usted es la invitada”.
Es la Esperanza Aguirre, a la que Iñaki Gabilondo tuvo que explicarle: “Discúlpeme, Esperanza, este es un género muy viejo, se llama entrevista y consiste en que yo le pregunte sobre lo que se supone que interesa”.
Es, en fin, la Esperanza Aguirre a la que José Antonio Zarzalejos, que fue director de ABC, retrató con las siguientes frases: "Nunca he tenido como director de un periódico presiones tan fuertes como las de Aguirre, una persona que se define como liberal y que siempre tiene la palabra libertad en la boca. No conozco a ningún personaje político, con poder político o económico que tenga un comportamiento más alejado de algunas prácticas democráticas respecto de los medios de comunicación que Esperanza Aguirre. Una persona que, sobre todo, es vanidosa. Después, creo que es bastante ignorante, le faltan unas cuantas lecturas, por no decir muchas. Y finalmente es una persona miserable, con una ambición poco controlada y un entorno de colaboradores que me voy a limitar a calificar como complicado.”
Ésta es la Esperanza Aguirre a la que estamos escuchando hoy explicando el incidente con los agentes de movilidad en plena Gran Vía madrileña, sin dejar hablar al periodista que la entrevista, sobre todo si no es colaboracionista, que de todo hay…
Alguien podrá decir que la alcaldesa Ana Botella, que es, como la lideresa, del Partido Popular, ya ha explicado que la ley es igual para todos y que los agentes de movilidad tienen la presunción de veracidad, que es tanto como decir que Esperanza Aguirre miente. Pero no os fiéis… Las dos están enfrentadas porque las elecciones municipales son el año que viene y está en juego la candidatura a la alcaldía de la capital… pero que Dios nos libre de la una y de la otra al frente de cualquier cosa, aunque sea de una procesión de Semana Santa.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El garbanzo negro y el caradura

Poco antes de que ayer, martes, llegara al restaurante donde nos reuníamos un puñado de periodistas para celebrar que hace cincuenta años terminamos la carrera, apunté una muesca más en ese imaginario de los logros que te da la experiencia, unida a un honrado desempeño del oficio para el que nunca dejé de prepararme: En la investigación por el supuesto fraude en cursos de formación, la policía había detenido a Alfonso Tezanos, presidente de una curiosa Federación de empresarios madrileños (Fedecam). Esgrimí una mueca de satisfacción y telefoneé a la entusiasta editora de “Noticias Madrid Norte”, una web en la que colaboro cada miércoles: “Te lo anticipé, ya han detenido a Alfonso Tezanos”.

Cincuenta años en este bendito oficio dan también para conocer a muchas gentes, y conforme avanzan los lustros incluso dan para adivinar en muchos casos lo que se esconde tras sus fachadas. Alfonso Tezanos y el que antes era su valedor y ahora es su enterrador –permítaseme la expresión-, Arturo Fernández, son viejos conocidos míos.

Hace tiempo, un editor me encargó hacer una revista que se llamaba Fedecam. Conservo en mi despacho los 18 números de la revista y hasta la lujosa Memoria de Fedecam correspondiente al año 2010. Se caracterizan por su excepcional diseño y maquetación, en los que yo no tengo nada que ver, y por incluir casi más fotos de Tezanos que páginas. Curiosamente, su experiencia fotográfica no le ha servido para variar de “posados” y en todas las fotos aparece igual: sonrisa y manos cruzadas a la altura del estómago o sonrisa mientras estrecha la mano de otra persona, pero siempre mirando a la cámara. Hay una excepción: cuando recogió en el Colegio de Abogados el diploma que acreditan sus veinticinco años como colegiado, foto en la que –menos mal- mira a la persona que le entrega el diploma y no a la cámara.

Siempre me sorprendió su reiteración fotográfica, su seguridad al hablar y su capacidad de maniobra para estar junto al poder en la Cámara de Comercio de Madrid y en la patronal Ceim. Poco a poco fui descubriendo las razones por las que era tan bien visto en ambas instituciones. Fedecam agrupa a casi un centenar de asociaciones de modestos empresarios  y comerciantes que nunca tuvieron voz, pero siempre tuvieron voto para elegir al presidente de la Cámara de Comercio y al de Ceim, y Alfonso Tezanos hacía valer su capacidad para cosechar esos votos, hasta el punto de anticipar en los procesos electorales el nombre del ganador. Lo que yo desconocía es que con la captación de asociaciones también tenía Tezanos como objeto o como objetivo los famosos cursos de formación cuyo fraude investiga ahora la policía y que le han llevado a la cárcel.

Escribí que tengo en mi despacho los 18 números que hice de la revista Fedecam. En el último se anuncian nada menos que ¡11! cursos de formación en once medias páginas de publicidad de las 74 que tiene la revista. Y hay una página entera ofreciendo también Cursos Gratuitos de Formación “de cualquier sector de actividad”, reza el título. ¿Sabéis dónde remitía el anuncio? A la calle Arroyo de la Elipa, 12…, sede de Fedecam, una pequeña oficina en la que, por cierto, también Alfonso Tezanos tiene una gestoría en la que cuenta como clientes a afiliados de las asociaciones que agrupa en Fedecam. Todo queda en casa. Y aún una de las once medias páginas también remite a la misma dirección. ¡Hasta cursos de inglés empresarial básico y avanzado se ofrecían, pasando por Office Excel, por “Internet y correo electrónico” (¿) o Factura Plus.! Ah, y además había cursos “presenciales” y cursos  en “teleformación”.



Y todo esto lo sabía el presidente de la Ceim, Arturo Fernández, al que yo llamo “Arturito de nuestro tormento”, al que también conozco hace tiempo, que preside desde hace siete años la patronal madrileña y que hace tres, con la complicidad de Esperanza Aguirre, ocupó la presidencia de la Cámara de Comercio de la que defenestraron entre los dos al bueno de Salvador Santos Campano, que hace unos días, cuando Tezanos estaba aún en libertad, me contó cómo andaba llamando a gentes pidiéndoles que si la policía les preguntaban si habían hecho los cursos de formación dijeran que sí.

Esta mañana escuché la entrevista de siete minutos que le hizo Pepa Bueno a Arturo Fernández en la SER. Cada respuesta me indignaba más… ¿Cómo se puede negar que Alfonso Tezanos era su hombre fuerte en Cámara y Ceim, si era quien le aportaba los votos y al que él situó en todo cuanto tenía que ver con los Cursos de Formación? Pero no me extraña. Cuando empezaron a salir a la luz pública los primeros problemas de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Ceoe, Arturo, que presumía de ser su cuñado –eso decía-  se erigió en su gran defensor: “Es un ejemplo de lo mal que lo estamos pasando los empresarios”, era el mantra de Arturo… Pero cuando se descubrió que el ejemplar empresario había levantado sus bienes, que iban desde fincas de caza hasta el más lujoso yate anclado en las Baleares, pasando por apartamentos de lujo hasta en el Waldorf de Nueva York para no tener que a pagar a sus empleados, que no habían cobrado las últimas nóminas y mucho menos la correspondiente indemnización, Arturito negó más de tres veces al gran líder de la patronal, del que fue concuñado, y repetía otro mantra: “Nunca ha sido mi cuñado… Tuve una relación familiar lejana. Fuimos concuñados”.

Pero cuando Arturo Fernández exhibió su peor cara –es decir la cara dura- en la entrevista de esta mañana fue cuando, en respuesta a la pregunta sobre si el fraude de los cursos de formación podría afectar al proceso electoral de la Ceim, que elige presidente en las próximas semanas, dijo: “Perjudica tanto a Hilario Alfaro como a mí, claro, porque los dos estamos juntos pidiendo que se aclare todo esto de los cursos de formación”.

El problema, Arturo, te afecta a ti, y no a tu adversario en las elecciones, un empresario sin mácula, por cierto. Es a ti a quien afecta el problema de los cursos de formación como el de tu imputación en el caso Bankia, ya que fuiste consejero de Cajamadrid. Y es que, Arturo, los empresarios madrileños no se merecen un presidente que apoya a un presidente de la patronal española… hasta que éste tiene que dimitir antes de que el juez lo envíe a la cárcel por levantamiento de bienes con la mayor fianza de la historia. Ni un presidente que después de presumir de ser cuñado de su colega nacional, cuando éste ingresa en prisión dice que fue concuñado lejano. Ni  un presidente en connivencia con el gobierno de la Comunidad hasta el punto de que es conocido como el consejero sin cartera del gobierno regional. Ni un presidente que contrata a la esposa del presidente de la Comunidad de Madrid como vicepresidenta primera y con un sueldo de 100.000 euros, y que ha tenido que dimitir después de ser imputada por el caso del duplex de lujo de la Costa del Sol, cuya propiedad comparte con su marido. Ni un presidente que tiene deudas con Hacienda y con la Seguridad Social por impagos de impuestos y cuotas, respectivamente. Ni un presidente al que sus trabajadores acusan de pagarles las horas extraordinarias en negro. Ni un presidente al que no le renuevan concesiones de bares y restaurantes por deficiente servicio o por faltas de pago. Ni un presidente que pretende que la Cámara de Comercio compre Ifema sin un minucioso estudio previo de la rentabilidad de esa inversión. Ni un presidente con votos conseguidos por un dirigente que ha sido detenido por una presunta estafa en cursos de formación y al que agradeció los servicios prestados dándole un puesto en la patronal.

Y si hace falta, Arturito, te recuerdo tus repetidas asistencias a cuantas convocatorias hacía Fedecam, la organización de Tezanos. Tengo hasta las fotos. ¿O no recuerdas tu discurso en la Asamblea de 2011 de Fedecam, cuando dijiste textualmente –y así está recogido en la revista- que “necesitamos vuestra ayuda, como la de asociaciones que preside Alfonso Tezanos…”? Y luego, Arturo, te sentaste a comer en la mesa del lobo al que habías puesto a cuidar del gallinero mientas tú te pavoneabas como presidente de los empresarios madrileños y de la Cámara de Comercio.

“..los objetivos que alcanzamos como pieza fundamental en instituciones tan imprescindibles para el devenir empresarial como Ceim y Cámara de Comercio. Los hemos cumplido con ocasión del proceso electoral de 2010, que ha llevado a Arturo Fernández a la cúpula de las dos instituciones”. ¿Sabes, Arturo, de dónde he tomado este párrafo entrecomillado? Del mensaje del presidente de Fedecam, Alfonso Tezanos Echevarría, que abre la lujosa Memoria 2010 de esa Federación. Y tú te la llevaste a casa. ¡Vamos, que si Tezanos es un garbanzo negro, como le has contado tú esta mañana a Pepa Bueno deberías cuidarte mucho, Arturo, porque está en tu cocido.



sábado, 22 de febrero de 2014

"O Rei Neymar..." y Luca Caioli

 He leído de un tirón las 234 páginas y cuatro líneas de “O Rei Neymar, el último poeta del balón”, del escritor y periodista italiano afincado en Madrid Luca Caioli. He viajado (un buen libro es siempre un apasionante viaje) por la historia del fútbol brasileño, pero también por Sao Paulo y  por Mogi das Cruzes, donde jugó al fútbol el padre del que todos señalan como el más serio aspirante a tomar el relevo de Messi y Cristiano, con la diferencia de que, como revela Luca en su libro (¡cuántas revelaciones hace siempre en sus obras Caioli!), de que los dos últlimos "balones de oro” son prosistas del fútbol,mientras que Neymar es poeta. Y también Caioli me ha llevado por Sao Vicente, la ciudad sede del Tumiaru, primer equipo del hoy jugador azulgrana; y por el complejo deportivo de Praia Grande, que lleva el nombre de Neymar; y por el Liceu Sao Paulo, que hoy presume de “haber ayudado a construir la historia de uno de los mayores jugadores de fútbol del mundo” Y por Santos, claro…


 Exhibe el colega italiano en esas doscientas y pico páginas de “…el último poeta del balón” una suerte de magisterio en todos los géneros periodísticos: de pronto aparece el articulista Caioli, que sirve de preámbulo al reportero Caioli, que a su vez da paso al entrevistador para, sin solución de continuidad, darse el lector de bruces con un extraordinario narrador que construye el relato de cuanto ve con una técnica hiperrealista, porque detalla más de lo que el ojo humano es capaz de apreciar en una mirada… Es esa fórmula magistral del periodista –testigo de su tiempo, al fin y a la postre- y el escritor, unidos ambos por una complicidad en la que uno echa mano del otro justo en el punto en que cada uno de ellos lo necesita.

Pero el libro de Caioli incluye también una espléndida tertulia, como si en un alarde hubiera querido exhibir en su obra un género para el que el autor es reclamado por emisoras de radio y televisión, como gran conocedor no solo del deporte (ha sido jefe dela Redacción de deportes de Euronews, la cadena de televisión multilingüe de información  continua) sino de la actualidad internacional. Sí, “O Rei Neymar…” es una deslumbrante tertulia en la que participan, por orden de aparición, el músico, compositor, ensayista y profesor de literatura brasileña José Migel Wisnik, autor del ibro “Veneno remédio: o futebol e o Brasil”; el pastor baptista Newton Glória Lobato; los futbolistas Pepe, Leo Baptistao y Robinho; los entrenadores Dorival Silvestre Júnior y Muricy Ramalho; y, en fin, los seleccionadores de los dos máximos aspirantes al próximo Mundial;: Vicente del Bosque y Luiz Felipe Scolari.

Caioli lleva de la mano al lector por los escenarios brasileños de Neymar, en los que ha hecho una extraordinaria inmersión que traslada a las páginas del libro con la riqueza expresiva y casi explosiva de un mediterráneo, quizás porque, aunque Luca es lombardo, ama el Mare Nostrum, en cuya costa almeriense pasa todos los años parte de sus vacaciones.

Vengo siguiendo la trayectoria de Luca Caioli desde su primera obra, “Ronaldinho, el futbolista feliz”,  a la que siguieron “Centodieci minuti, una vita. La parábaola de Zinédine Zidane”, “Messi, el niño que no podía crecer”, “El doble desafío de Lance Armstrong”, “Torres, an intimate portraite of a kid who became king”; “Karim Benzema, un talet brut”, “Coupe du Monde: gagner malgré Doménech, perdre malgré Doménech”, “Vicente del Bosque: mil gracias”, “Roberto Manzini, a footballing life”, “Cristiano Ronaldo la historia de una ambición” y también “Mañana”, su “ópera prima” en el género de la novela. Sus obras han sido traducidas a más de treintra idiomas y han despertado el interés de los productores de Hollywood, con alguno de los cuales ha firmado los derechos de una de ellas. Y con “O Rei Neymar”, Caioli ha dado el salto a Planeta, que ha hecho una cuidadísima edición, que incluye ocho páginas en papel couché con fotografías en color de este último poeta del balón.

Viendo todo ello, escuchando a Luca Caioli en la presentación de su última obra, en la que echó algunas gotas de humor (“el papá de Neymar no tiene comisión de este libro”,dijo, en referencia a lo que el progenitor del futbolista ha recibido del Barça por el fichaje de su hijo, al que representa), conociendo su trayectoria y habiendo realizado en las últimas horas este apasionante viaje por las 234 páginas y cuatro líneas de “O Rei Neymar, el último poeta del balón” se puede afirmar que nos encontramos ante un extraordinario escritor y periodista, del que uno espera su próxima obra para seguir disfrutando del viaje…

martes, 28 de enero de 2014

Es la democracia, estúpido...

La renuncia del gobierno de la Comunidad de Madrid a la privatización de la Sanidad como antes la del ayuntamiento de Burgos a la zona peatonal y el aparcamiento subterráneo de Gamonal son no solo la victoria de los ciudadanos frente a la prepotencia de los políticos sino, sobre todo, la victoria de la democracia frente a la apropiación que de la misma han hecho nuestros políticos. Porque no hay mayor expresión democrática que la resistencia de los ciudadanos a que sus representantes hagan mal uso de la soberanía que han depositado en ellos, que en muchos casos es incluso una traición.


Pero hay alguna lección más que sacar de estos hechos. Y la primera es el abuso que de las mayorías absolutas se está haciendo en esta legislatura, como se hizo también en la segunda legislatura de José María Aznar. La mayoría absoluta no es una patente de corso para traicionar el mandato que le han dado los ciudadanos a quienes la obtienen, empezando por el clamoroso incumplimiento del programa electoral con el que han llegado al poder. Antes al contrario, es el imperativo categórico para cumplir escrupulosamente los compromisos adquiridos, empezando por el tan manoseado diálogo que, en términos políticos queda expresado con el concepto “respeto a las minorías”. Y a quienes no lo entiendan –empezando por los propios políticos- les remito a numerosas sentencias del Tribunal Constitucional en las que aparece ese concepto meridianamente claro. Reproduzco de una de ellas, la 990-92: “El respeto a las minorías es un principio fundamental de nuestro ordenamiento constitucional, que proviene del concepto mismo de "democracia", entendiendo que la nuestra se basa sobre un continuo contraste de opiniones organizadas que concreta el principio:  "gobierno de la mayoría con participación de la minoría, dentro de un régimen de libertad e igualdad".  

Para colmo, en ambos casos había no pocas sombras de sospecha: En el de Burgos tiene el nombre de Méndez Pozo, el Ciudadano Kane burgalés condenado a siete años de cárcel por el “caso de la construcción” hace algo más de 20 años; y en la pretendida privatización de la Sanidad madrileña tiene el nombre de algunos políticos que han atravesado las puertas giratorias que conducen a la iniciativa privada en el sector sanitario

Cuando todo el colectivo de trabajadores de la Sanidad madrileña, al que se suman muchos ciudadanos, toman las calles contra el proyecto de privatización y un gobierno, el de la Comunidad de Madrid, hace oídos sordos; cuando las ventanas y balcones de Madrid se llenan de artesanales pancartas con el lema la Sanidad no se vende; se defiende”; y cuando las minorías en la Asamblea de Madrid se oponen una y otra vez al proyecto de la mayoría, se está haciendo democracia. Cuando los vecinos de un barrio burgalés se manifiestas en contra de un proyecto que pretende reformar su entorno, porque un gobierno –el del Ayuntamiento de Burgos- hace oídos sordos a las reivindicaciones ciudadanas y de las minorías del Pleno municipal se está haciendo democracia.

Y que no se inquieten los políticos, sino que, en vez de ello, se dediquen a hacer política de verdad. Y que renuncien a la tentación de acudir al lugar común de que “los ciudadanos si quieren hacer política, que se presenten a las elecciones” (caso Gamonal) o al de “ahora resulta que son los jueces los que van a decidir la política que se hace” (caso privatización de la Sanidad madrileña). Porque, como queda escrito, uno y otro caso no son más que expresiones de la democracia. 

Parafraseando al presidente Clinton (campaña electoral de 1992), es la democracia, estúpido, es la democracia. 

lunes, 20 de enero de 2014

Del Casino Gran Madrid Colón a la Gala de los Goya

Anda buscando el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, inversores que sustituyan el fiasco de Mr. Adelson y su fallido proyecto de Eurovegas en Alcorcón, mientras el mismísimo Mr. Adelson filtra que, deslumbrado por el volumen del juego en España, rastrea el centro de Madrid y Barcelona para instalar casinos con menos pretensiones que el de “Bienvenido Mr. Marshall” que pasó de largo después de que hasta la ministra de Sanidad se hubiera mostrado dispuesta a cambiar la Ley del Tabaco para que se pudiera fumar en las instalaciones del emperador del juego

Habría que decirle a Mr. Adelson que si lo de su rastreo es cierto, también lo va a tener difícil, y ahora no precisamente por sus exigencias, aunque nunca se sabe, sino porque una vez más se le han adelantado: el Casino de Juego Gran Madrid, que desde Torrelodones preparaba sin prisas y sin pausas y con el estilo y la profesionalidad que le caracteriza la respuesta al reto que suponía un Eurovegas a tiro de piedra de distancia, ha inaugurado su casino urbano, si se me permite la expresión. En el mismísimo centro de la ciudad, en el Paseo de Recoletos, junto a la Plaza de Colón, y con una apuesta irresistible e imbatible.


Asistí a la inauguración oficial de esta especie de maravillosa bombonera madrileña, y la verdad es que no sabía uno qué admirar más: si la perfecta organización del acto y el número de famosos por metro cuadrado –sobre todo del mundo del cine- que te encontrabas mientras los camareros se las veían y se las deseaban para que nadie se fuera sin degustar los manjares elaborados por los hermanos Sandoval, que tienen a su cargo el restaurante Columbus (parte también de la apuesta de Gran Madrid Colón, abierto tanto para comidas como para cenas) o sorprenderte a cada rincón del concepto arquitectónico y el interiorismo en una de las mejores realizaciones que he visto de Ignacio García de Vinuesa; si encontrarte con el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, mientras tomabas nota de la presencia de Marta Etura, Miguel Ángel Muñoz, Gracia Querejeta, Cristina Brondo, Alex Angulo, Jordi Rebellón, Mariola Fuentes, Tito Velverde, Elena Furiase, Jan Cornet, Eva Ugarte, Gorka Otxoa, Arancha Martí, Sandra Martín, Carmen Ruíz, Andrea Duro, Norma Ruíz, Miriam Giovanelli, Sara Rivero, Usun Yoon, Javier Pereira, Patrick Criado o Pilar Jurado, al tiempo que recordabas tus tiempos en Onda Cero cuando escuchabas, adivinabas y finalmente veías a una espléndida Luján Argüelles, que presentaba el espectáculo de la inauguración, y a la que recordabas hace diez años cuando en la emisora de radio empezaba a forjarse la realidad que es hoy.

En total, 4.123 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas, como cuatro capas no ya de bombones sino de exquisitez en la iluminación, en la decoración, en la distribución de espacios, en la atmósfera que se crea en cada rincón, ya sea en los 1.700 metros de la planta dedicada a las mesas de juego y máquinas de azar, a las que se suma el bar “Bond”; en los mil metros cuadrados de la planta baja, con zona de juego y el “Rhum&Rhum Bar”; los casi seiscientos metros del restaurante Columbus para con el reposo de una comida o una cena degustar la arqueología de los sabores de los hermanos Sandoval, y un afterwork que ya forma parte del boca a boca  de las tardes/noches de la ciudad.

Hay también sala privada de juego e instalaciones para el descanso del personal, una plantilla de 450 personas, 250 de ellas en puestos de nueva creación, a los que hay que sumar el medio centenar de profesionales del restaurante Columbus.

Veinte millones de euros de inversión y la creación de prácticamente tres centenares de nuevos puestos de trabajo sin exigencias de modificación de leyes o un tratamiento fiscal más favorable, que es así como la sociedad Casino de Juego Gran Madrid ha venido construyendo su sello de empresa ejemplar y referencia no solo en España sino también en Europa. Allí estaba, en la inauguración, el presidente, Angel María Escolano, que naturalmente cumplió el ritual de lanzar la primera bola de la ruleta, pero que también pronunció unas palabras en las que rezumaba el orgullo de devolver a la ciudad una actividad de la que carecía desde hace noventa años, cuando se cerró la última sala de juego en la capital española. “Lo que más nos complace -dijo- es formar parte de la vida de esta ciudad”. Y recordó que París, Londres, Bruselas, Ámsterdam, Bruselas o Helsinki cuentan también con casino, que en el caso de nuestra capital Gran Madrid Colón completa igualmente la oferta turística.


Días después, escucho que esta maravillosa bombonera en el centro de la ciudad es el patrocinador oficial de la Gala de los Goya, y me viene a la memoria la relación que con el cine ha tenido siempre el Casino Gran Madrid de Torrelodones. Creo que incluso uno de los grandes productores del cine español, Emiliano Piedra, fue accionista de la empresa. Y no deja de ser paradójico que en los tiempos que corren, cuando el cine español padece la persecución del IVA, mientras en los países de nuestro entorno el séptimo arte es mimado por los respectivos gobiernos, el Gran Madrid Colón patrocine su gran fiesta anual del nuestro. Aunque bien podría decirse que nada nuevo bajo el sol, porque en sus 32 años de existencia, Casino de Juego Gran Madrid ha estado al lado de la cultura en numerosas acciones de lo que se ha dado en llamar responsabilidad social corporativa que ha llegado y sigue llegando a nos pocas ámbitos de la cultura y a causas y organizaciones cívicas y/o no gubernamentales: desde la Cruz Roja a la Ayuda contra la Drogadicción, desde Médicos sin Fronteras a la Asociación de Víctimas de la Violencia de Género.

Y todo esto no creo que le suene a Mr. Adelson. .

sábado, 18 de enero de 2014

Respuesta a un colega

Hace unos días publiqué en mi perfil de Facebook un comentario sobre una crónica del viaje de Rajoy a Washington publicada en uno de los mejores periódicos en Internet, El Semanal Digital (http://elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=133219&cod_aut=). Lo reproduzco en este blog:

“Leo atónito, sin salir de mi asombro, una crónica en El Semanal Digital sobre la visita de Rajoy a la Casa Blanca, cuyos jardines, según el cronista, están muy bien cuidados, pero los de La Moncloa son más grandes. Las instalaciones para la prensa son una pena, aunque el cronista, puesto a comparar las excelencias de la potencia española frente a ese pequeño y emergente país del norte de América, se hace un lío y escribe que "las instalaciones para la prensa reservadas en una pequeña sala del ala oeste no tienen nada que envidiar a las instalaciones de La Moncloa", cuando es obvio que ha querido escribir lo contrario. Además, en su barra-comedor apenas caben cinco personas, ¡vaya por Dios! Encima tienen un perro que corre suelto (el cronista escribe "liberado") por los jardines de la Casa Blanca. Y para terminar: ni la moqueta del despacho oval ni el Capitolio ni la Cámara de Comercio ni los "diminutos" jardines de la Casa Blanca llamaron la atención de nuestros políticos, empresarios y enviados especiales. ¿Saben lo que les llamó la atención? El grito de "Spain is back" que "hemos visto, palpado y escuchado". O sea, según el método Vaughan de inglés (aunque nada como nuestra Escuela Oficial de Idiomas y los colegios bilingües de la lideresa Esperancita), "¡España ha vuelto!". Leeré con atención la crónica que publique el modesto Washington Post sobre el próximo viaje oficial de Obama fuera de Estados Unidos para ver si los periodistas de este país han aprendido de la independencia y objetividad de los nuestros.”

Me contestó también en Facebook el autor de la crónica con este comentario:

“Compruebo, con mucho más asombro que el tuyo, Maestro, que no conoces las instalaciones para la prensa en la Casa Blanca. Cualquier periodista que ha pasado por allí, incluidos los corresponsales en Washington que llevan años en la capital de EEUU, coinciden en que las instalaciones para trabajar dejan mucho que desear. Y coinciden en que las instalaciones de Moncloa son de las mejores del mundo. Y ya he visto unas cuantas, aunque quizá no tantas como tú. Ah....y hablo de instalaciones. Que son las mismas las de este Gobierno, que las del anterior, y el anterior. Una crónica de color, descriptiva, y ajustada a lo que estos humildes ojos de periodista, a los que en alguna ocasión tú mismo ayudaste a observar, vieron ese día. Aún recuerdo al corresponsal del New York Times en España describir elogiando la zona de trabajo de Moncloa en comparación con la de su País. Lo que no significa nada más que eso...”


Y ahora tengoque responderle en este blog, empezando por tranquilizar al colega por lo que se refiere a mi falta de experiencia y conocimientos sobre la Casa Blanca. Cuando el cronista del viaje de Rajoy a Washington probablemente aún no había nacido, en julio de 1976, andaba yo por Washington, iniciando un viaje por carretera desde la capital federal de los Estados Unidos hasta San Francisco, formando parte de una de las caravanas de periodistas de todo el mundo con ocasión del bicentenario de la independencia de ese país. La Administración estadounidense, dirigida entonces por Gerald Ford, que ocupó la presidencia tras la dimisión de Richard Nixon por el escándalo Watergate, había hecho una selección de periodistas en todo los países sin otra contraprestación que la de cumplir itinerario y calendario, para luego contar en sus medios lo que vieran a su paso por West Virginia, Kentucky, Missouri, Kansas, Colorado, Utah, Nevada o California, puesto que el viaje fue por los llamados estados del centro. Para ello, pusieron a nuestra disposición un Ford (creo que era el modelo “Granada”, con cambio automático) y una caravana o roulotte marca Starstream con un completo equipamiento. La verdad es que no recuerdo las instalaciones de prensa de la Casa Blanca, probablemente porque no tenía, como el colega, el modelo comparativo de La Moncloa, que ni siquiera había sido habilitada entonces como sede de la Presidencia del Gobierno y residencia del titular de la misma. En todo caso, confieso que las instalaciones para la prensa nunca me han importado, estuviera donde estuviera, porque, entre otras cosas, forman parte del marketing de los políticos o de las instituciones.

 Recuerdo también ahora –la verdad es que uno ya no tiene más que recuerdos- mi viaje como enviado especial a Managua pocas horas después de producirse el tremendo terremoto del 23 de diciembre de 1972, con más de 20.000 muertos (nunca hubo cifra oficial, porque muchos cadáveres ni siquiera fueron rescatados). Llegué al aeropuerto de Managua, via México, en el avión de Iberia que curiosamente llevaba la primera ayuda española. Pasé la Navidad en la calle con un nicaragüense de origen español que había logrado sacar un hornillo de petróleo de los escombros de su casa y esperaba al pie de los mismos que alguien rescatara a sus familiares sepultados, mientras cocinaba una gallina que compartió conmigo. Esa crónica se publicó en la primera página del diario Pueblo de aquellas fechas, como la de un Anastasio Somoza, el dictador nicaragüense, recibiendo a la prensa internacional y pretendiendo agasajarnos hasta con cigarros puros, mientras los supervivientes de su pueblo se morían de dolor y de hambre y él y sus familiares preparaban la estrategia para apoderarse de la ayuda internacional en su propio beneficio, sustrayéndosela a quienes la necesitaban. Tampoco recuerdo los servicios de prensa de las instalaciones de la presidencia de Nicaragua, pero probablemente serían envidiadas por la escasa cobertura que todavía se daba a los periodistas en el modesto palacete de comienzos de la Castellana, donde estaba la presidencia de gobierno del dictador Francisco Franco, que ostentaba el almirante Carrero Blanco, asesinado justo un año después (otro día contaré mi apasionante aventura periodística en aquel atentado).

Tampoco me han importado las alfombras o la moqueta –como escribe el cronista de Rajoy- ni cuando las he tenido bajo los pies porque desempeñaba algún cargo. Incluso entonces me he considerado un reportero, más próximo por tanto a una conexión en la vida que suena (¡qué bella definición de la radio nos dejó el Maestro –este sí, Maestro con mayúscula- Martín Ferrand!) o a publicar cualquier reportaje en un cucurucho de papel lleno de historias humanas (otra bella definición, la del periódico, igualmente del Maestro Martín Ferrand). Quiero decir que me preocupa más la libertad de la prensa y de los periodistas americanos que las instalaciones que la Casa Blanca pone a su disposición, y tengo serias dudas de que los servicios de prensa de  la Presidencia de los Estados Unidos  veten a algún medio o periodistas de su país en una rueda de Prensa del presidente Obama, como se ha hecho en el viaje de Rajoy con dos medios españoles. Pero como periodista me preocupa bastante más que la Casa Blanca y La Moncloa, que Rajoy y que Obama, lo que está ocurriendo en la enseñanza o en la sanidad de mi país o con las pensiones o con los jóvenes para los que no hay trabajo o en las calles de cualquier ciudad.

Lee otra vez, querido colega, tu crónica. Quítale cuanto tiene de ditirambo, y verás que queda mucho mejor. Y para vacunarte contra esos excesos –como el de situar por debajo del interés del “Spain is back” el que puede despertar el Capitolio de Washington; hombre, ¡eso no…!-, lee un artículo, que yo he convertido en el de cabecera, de Arturo Pérez Reverte, uno de los reporteros con los que  compartí aquella mítica redacción del diario Pueblo, y que se titula “Cuándo éramos honrados mercenarios” (http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/252/cuando-eramos-honrados-mercenarios/). Y di conmigo que eso, lo que cuenta Arturo y lo que algunos hemos tenido la suerte de vivir, es el periodismo…  El artículo recuerda aquellos tiempos del diario Pueblo. Yo me voy a permitir subrayarte un párrafo:

“…Estamos hablando de periodismo. De pan de cada día y de reglas básicas. Éstas incluían aportar hechos y no opiniones, no respetar en el fondo nada ni a nadie, y ser sobornables sólo con información exclusiva, mujeres guapas -o el equivalente para reporteras intrépidas- y gloriosas firmas en primera. En el peor de los casos, los jefes compraban tu trabajo, no tu alma. Ser periodista no era una cruzada ideológica, sino un oficio bronco y apasionante. Como habría dicho Graham Greene, Dios y la militancia política sólo existían para los editorialistas, los columnistas y los jefes de la sección de Nacional. A ellos dejábamos, con mucho gusto, la parte sublime del negocio. El resto éramos mercenarios eficaces y peligrosos. “

Honrados mercenarios, colega, honrados mercenarios, que nos importaban una higa los servicios de prensa y las moquetas o las alfombras. ¿No te recorre un escalofrío la columna vertebral cuando lees eso? A mí todavía sí, colega…  Y ando ya cerca de los 70.



viernes, 20 de diciembre de 2013

Pornografía política

Si la Real Academia define la palabra pornografía como carácter obsceno de obras literarias o artísticas, se me permitirá que califique de pornografía lo que está aflorando de la política que, al fin y a la postre y según una de sus definiciones clásicas, es el arte de lo posible. Casi coincidiendo con el registro judicial de la sede del Partido Popular durante la pasada noche y madrugada en busca de la documentación de lo que es un clamor (su financiación irregular, sus pagos en negro, las donaciones millonarias de empresas y empresarios a cambio de concesiones de toda índole…) siguen publicándose los correos recibidos y enviados por Miguel Blesa durante su época de dueño y señor (a la vista de sus actividades era algo más que presidente) de Cajamadrid a la que, por cierto, condujo a la ruina que… hemos pagado todos los españoles. Pura pornografía política.


¿Cómo a partir de ahora y a la vista de los correos que se vienen publicando podrá presumir Esperanza Aguirre de liberal, condición de la que, por cierto, yo siempre he dudado y así lo he expresado por escrito en más de una ocasión? Ya, liberal, y no sabe usted con quién está hablando. Ya, liberal, pero colóqueme a estos cuantos amiguetes en consejos de administración. Ya, liberal, pero le hemos quitado un puesto a ese hijoputa (sic) recogido por un indiscreto micrófono cuando la lideresa liberal repartía mamandurrias a amigotes a costa de Cajamadrid y otras empresas dependientes de esta entidad. Ya, liberal, pero tienes que financiar, Miguel (Blesa), las retransmisiones de los partidos del Real Madrid a Telemadrid, esa televisión pública independiente en la que coloco a quien me da la gana, en la que la lideresa manipula telediarios y hasta los anuncios y donde se carga al periodista que se atreva a hacerle una pregunta incómoda… Ya, liberal, pero si Rajoy no interviene a tiempo, Ignacio González, el delfín de la lideresa, hubiera llegado a la presidencia de Cajamadrid, que el listón para ese cargo lo fueron bajando a la medida del recomendado de turno.

Y hablando del delfín, ¿qué me cuentan del episodio todavía no cerrado del ático en la Costa del Sol con alquiler a precio de vivienda social y comprado con un dinero cuya procedencia trata de establecer una jueza que, de momento, ha imputado a la santa del presidente madrileño?

¿Y qué me dicen de la santa del presidente madrileño, la imputada por lo del ático de Marbella, nombrada por Arturito Fernández, el presidente de la Ceim, su mano derecha en la patronal madrileña y que paguen los empresarios, porque la señora tiene sueldo acorde con el relumbrón de su cargo y… de su ático de la Costa del Sol, mientras a Arturito el deudas, le quitan la concesión de los bares y restaurantes de Ifema y del Congreso de los Diputados, que habría que ver cómo se las dieron, pero sigue siendo conocido como ministro sin cartera del gobierno de Ignacio González de tanto como manda ahí (estoy dispuesto yo a nombrarle incluso presidente de mi casa en cuanto contrate a mi santa por la mitad de lo que los empresarios –que no él- paga a la del delfín de Esperanzita).

¿Y qué me cuentande ese gran estadista, José María Aznar, que firmaba partes de guerra entre abdominal y abdominal mientras nos sacaba del desván de la historia, y aún tenía tiempo de multiplicar panes y peces aunque luego estalló la burbuja y se quedó el país, la banca, las viviendas, las hipotecas y hasta el gran estadista literalmente en pelotas y panes y peces oliendo a podrido? ¿No es el mismo que quiso colocarle a Cajamadrid una colección de supuesto arte de un amigo suyo a cambio de tropecientos millones, aunque la obra que más valía se hubiera abierto paso con dificultad en cualquier feriarte? ¿Y qué decir der niño Asnar, de lenguaje aquí estoy yo y te vas a enterar, Miguel Blesa, por no haber hecho lo que mi padre te ha dicho que hagas?

¿Y el registrador de la propiedad de Benidorm, que nos administra el hambre mientras dobla el espinazo hasta los pies ante la cancilleresa. Tanto dobla el espinazo que los vigilantes del europarlamento le pidieron la acreditación porque le confundieron con el mayordomo, mientras su delegación –la del registrador, que no la del vigilante-, gritaba ¡He is the president of Spain!, ¡He is… etcétera…”

Del ex alcalde de Madrid que hace bolos por Justicia ni escribo… ¿Para qué…? ¡Menudo jurista nos ha salido el mozo…!, al que le gusta recordar que es el fiscal más joven de la historia de España, que en esto de las oposiciones éstos son unos monstruos…, como Fraga, pero nadie les ha convencido (Fraga se murió sin aceptarlo) que a la política y mucho menos a la presidencia del gobierno no se llega por oposición, y parece que, de momento, tampoco por decencia…

¿Y ese peaso de demócrata del ministro de Interior y del Opus Dei…? ¡Toma defensa de las libertades…! y que vuelva el botijo, como llamábamos a la tanqueta con chorro de agua a presión allá por los sesenta en la Complutense… Por si se les ha olvidado, una sugerencia: que los chorros de agua de la tanqueta sean cada día de un color, y así identifican los maderos más fácilmente a los belicosos estudiantes, que hay que ver las cosas que reclaman. Sí, hombre, eso de libertad, libertad, libertad, y por ahí se empieza. Por cierto, ¿por qué no vuelven los grises, con aquella gorra de plato con la correa ajustada por debajo de la barbilla y porra en mano…?


Pura pornografía… pero hay una solución… Puesta al aire ya todas las vergüenzas de los políticos como cualquier pornografía que se precie, rescatemos el “márchese…” que en aquellos tiempos venía acompañado de “señor Gonzàlez”. Salgamos a la calle, rodeemos Congreso, Senado, La Moncloa, la Real Casa de Correos y hasta la Ceim y gritemos que se marchen todos… Y a lo mejor así vuelve la decencia a este país.