Todos los gobiernos tienen su muñeco de pim-pam-pum, y en el primer Ejecutivo de Mariano Rajoy le ha tocado a José Ignacio Wert ese papelón... Por méritos propios, desde luego. Este licenciado en Derecho y sociólogo entró en el ministerio como un elefante en una cacharrería, procedente de una tertulia de radio y de una empresa de sondeos. Su Ley de Educación pasará a la historia como el mayor acuerdo que ha habido nunca entre enseñantes, alumnos, padres de alumnos y el resto de la entera sociedad... para oponerse a la misma. La subida del IVA a la Cultura ha hundido aún más en la crisis al cine y al teatro, entre otras manifestaciones culturales. Su incontinencia verbal le ha llevado a situaciones surreralistas. Le dan la espalda y la niegan la mano los premios extraordinarios, que visten camisetas verdes reivindicativas de una mínima igualdad en la enseñanza. En el Teatro Real, y a pesar de la solemnidad del homenaje a nuestra mezzosoprano Teresa Berganza, con asistencia de los Príncipes de Asturias, el ministro fue recibido con una pitada. Aunque las competencias de Educación están transferidas a las Autonomías, será difícil olvidar que durante su etapa como titular del ministerio, las tasas universitarias subieron hasta límites intolerables. Las becas han sido reducidas al mínimo, y la amenaza de que estudien solo los que puedan pagárselo ha dejado de ser un fantasma, convertido en realidad. Es frecuente escuchar en emisoras de radio a estudiantes que se han matriculado en algunas asignaturas, porque no pueden hacer frente a las tasas de todas las que componen el curso y a quienes se han ido al extranjero a cuidar niños o a limpiar servicios para tener dinero con que hacer frente al coste de sus propios estudios. Paso un tupido velo de discreción con otros asuntos del ministerio y su titular que andan más cerca de la crónica rosa que de la tragedia que es hoy la Educación en nuestro país (aprovecho, por cierto, la ocasión para escribir que hace muchos años que aprendí que la intimidad es lo que hay de cintura para abajo y de piel hacia dentro). Su última metedura de pata ha llegado hasta la Comisión Europea, que le ha reprochado al ministro español de Educación el recorte en pleno curso de las becas Erasmus, uno de los programas educativos europeos más exitosos y que está permitiendo que miles de universitarios españoles realicen cursos de sus estudios en universidades de cualquiera de los países de la Unión Europea, con lo que tiene de maravillosa experiencia. Y ante el escándalo producido también en nuestro propio país, no ha tenido más remedio que rectificar, imagino que ante la orden de Mariano Rajoy y su vicetoda, Soraya Saenz de Santamaría que, sin duda, antes habían aprobado el recorte del escándalo. Y tiene el ministro Wert la caradura de decir que es una iniciativa suya, después de haber justificado hoy mismo la reducción de la beca.
martes, 5 de noviembre de 2013
La cara dura de Wert
Todos los gobiernos tienen su muñeco de pim-pam-pum, y en el primer Ejecutivo de Mariano Rajoy le ha tocado a José Ignacio Wert ese papelón... Por méritos propios, desde luego. Este licenciado en Derecho y sociólogo entró en el ministerio como un elefante en una cacharrería, procedente de una tertulia de radio y de una empresa de sondeos. Su Ley de Educación pasará a la historia como el mayor acuerdo que ha habido nunca entre enseñantes, alumnos, padres de alumnos y el resto de la entera sociedad... para oponerse a la misma. La subida del IVA a la Cultura ha hundido aún más en la crisis al cine y al teatro, entre otras manifestaciones culturales. Su incontinencia verbal le ha llevado a situaciones surreralistas. Le dan la espalda y la niegan la mano los premios extraordinarios, que visten camisetas verdes reivindicativas de una mínima igualdad en la enseñanza. En el Teatro Real, y a pesar de la solemnidad del homenaje a nuestra mezzosoprano Teresa Berganza, con asistencia de los Príncipes de Asturias, el ministro fue recibido con una pitada. Aunque las competencias de Educación están transferidas a las Autonomías, será difícil olvidar que durante su etapa como titular del ministerio, las tasas universitarias subieron hasta límites intolerables. Las becas han sido reducidas al mínimo, y la amenaza de que estudien solo los que puedan pagárselo ha dejado de ser un fantasma, convertido en realidad. Es frecuente escuchar en emisoras de radio a estudiantes que se han matriculado en algunas asignaturas, porque no pueden hacer frente a las tasas de todas las que componen el curso y a quienes se han ido al extranjero a cuidar niños o a limpiar servicios para tener dinero con que hacer frente al coste de sus propios estudios. Paso un tupido velo de discreción con otros asuntos del ministerio y su titular que andan más cerca de la crónica rosa que de la tragedia que es hoy la Educación en nuestro país (aprovecho, por cierto, la ocasión para escribir que hace muchos años que aprendí que la intimidad es lo que hay de cintura para abajo y de piel hacia dentro). Su última metedura de pata ha llegado hasta la Comisión Europea, que le ha reprochado al ministro español de Educación el recorte en pleno curso de las becas Erasmus, uno de los programas educativos europeos más exitosos y que está permitiendo que miles de universitarios españoles realicen cursos de sus estudios en universidades de cualquiera de los países de la Unión Europea, con lo que tiene de maravillosa experiencia. Y ante el escándalo producido también en nuestro propio país, no ha tenido más remedio que rectificar, imagino que ante la orden de Mariano Rajoy y su vicetoda, Soraya Saenz de Santamaría que, sin duda, antes habían aprobado el recorte del escándalo. Y tiene el ministro Wert la caradura de decir que es una iniciativa suya, después de haber justificado hoy mismo la reducción de la beca.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Rajoy, bajo la lluvia
Lo oigo reiteradamente y no doy crédito. Cuando los
periodistas abordaron ayer a Mariano Rajoy para preguntarle su opinión sobre la
sentencia del Tribunal de Derechos Humanos, el presidente del gobierno español
se limitó a decir: “Está lloviendo mucho, gracias”.
Le doy a Mariano Rajoy siete alternativas (y hay muchas más) a su
florido verbo:
1. “Antes de hacer cualquier valoración sobre la sentencia,
permítanme una vez más solidarizarme con las víctimas del terrorismo, a las que
se dirige mi primer pensamiento al conocer que esa sentencia va a suponer la
puesta en libertad de muchos asesinos”.
2. “Antes de hacer cualquier valoración sobre la sentencia,
permítanme una vez más solidarizarme con las víctimas del terrorismo, a las que
se dirige mi primer pensamiento. Y después no tengo por menos que lamentar que
desde 1978 hasta 1995, años en parte de los cuales yo fui diputado de la Nación , no propusiéramos
una modificación del Código Penal para que los terroristas cumplieran la integridad
de las penas a que fueran condenados con la limitación de 40 años”.
3. “Antes de hacer cualquier valoración sobre la sentencia,
permítanme una vez más solidarizarme con las víctimas del terrorismo, a las que
se dirige mi primer pensamiento. Como heredero que soy de los anteriores
gobiernos asumo mi parte de responsabilidad, porque no cabe duda de que había
otras fórmulas bien diferentes de la doctrina Parot, que ahora Estrasburgo echa
abajo, para impedir el dolor añadido que para las víctimas supone ver cómo
salen en libertad los asesinos de sus hijos, madres, padres, hermanos, amigos,
etcétera”.
4. “Antes de hacer cualquier valoración sobre la sentencia,
permítanme una vez más solidarizarme con las víctimas del terrorismo, a las que
se dirige mi primer pensamiento. Por otra parte, quisiera enviar a la opinión
pública el mensaje de que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo forma
parte de nuestro ordenamiento jurídico y, por tanto, debemos respetar sus
decisiones, por más que yo desde luego no la comparto. Ahora no es al gobierno al
que corresponde ejecutar esa sentencia, sino a los tribunales juzgadores de los
delitos por los que está encarcelada la etarra que recurrió la aplicación de la
llamada doctrina Parot y de los delitos de cuantos terroristas u otros delincuentes a
quienes se les haya aplicado”.
5. “Antes de hacer cualquier valoración sobre la sentencia,
permítanme una vez más solidarizarme con las víctimas del terrorismo, a las que
se dirige mi primer pensamiento. Ya he telefoneado al jefe de la oposición, el
señor Pérez Rubalcaba, para que juntos hagamos una declaración pública sobre el
tema. Ya saben ustedes que el terrorismo es una cuestión de Estado y, como tal,
cualquiera de sus aspectos tiene siempre el acuerdo de los dos grandes partidos
de la Nación ”.
6. “Antes de hacer cualquier valoración sobre la sentencia,
permítanme una vez más solidarizarme con las víctimas del terrorismo, a las que
se dirige mi primer pensamiento. Por otra parte, lamentando los inevitables
efectos que tendrá la sentencia de la puesta en libertad de asesinos que fueron
condenados a miles de años de cárcel, quisiera enviar a los terroristas el
mensaje de que desde el gobierno y desde el parlamento, donde estoy seguro de
que encontraré la unanimidad de todos los grupos, actuaremos con contundencia y
denunciando los hechos en los órganos judiciales correspondientes cualquier
acto que, con motivo de la puesta en libertad de esos asesinos, suponga la
exaltación del terrorismo o cualquier otro delito o infracción incluso
administrativa”.
7. “Antes de hacer cualquier valoración sobre la sentencia,
permítanme una vez más solidarizarme con las víctimas del terrorismo, a las que
se dirige mi primer pensamiento. Y permítanme también decirle a la banda
terrorista que la decisión de Estrasburgo no mitiga ni un ápice la derrota que
los demócratas hemos infligido a ETA después de tanto dolor como han generado
en su más de medio siglo de actividad asesina”.
Cualquier cosa, presidente, menos el ridículo del “está
lloviendo mucho, gracias”. Cualquier cosa, presidente, que no resulte tan
miserable como lo que dijo usted ayer… Son demasiados crímenes, demasiados años
de cárcel, demasiados asesinos, demasiado dolor como para que el presidente del
gobierno español lo despache con la lluvia que, a buen seguro, tampoco moja a Mariano
Rajoy.
Gloria Risco y Noticias Madrid Norte
Conocí a Gloria Risco en Onda Madrid, cuando la redacción de
la emisora autonómica intentaba mantener una independencia amenazada
constantemente por el intervencionismo de Esperanza Aguirre y por el ejemplo
(¿) de Telemadrid, que hacía las delicias del gobierno regional, al que el
canal de televisión autonómico estaba entregado con un entusiasmo digno de
aquellas adhesiones inquebrantables de infausto recuerdo.
Gloria Risco había llegado a la emisora como colaborada a
tanto la pieza, es decir desde abajo, porque a buen seguro concibe nuestro
oficio tan alejado del poder como próximo al resto de la sociedad. Para comprender
lo que supone el a tanto la pieza, bastaría con revelar que en mis comienzos profesionales
a ese tipo de colaborador, que siempre ha existido, se le llamaba la pelagra,
una enfermedad provocada por la carencia de vitamina B3 y que, entre otros
efectos, tiene el de ansiedad, depresión, insomnio y hasta alteraciones
estomacales. No os asustéis, porque el a tanto la pieza no lleva a esos
extremos a los periodistas, aunque hambre sí que pasan, ya que el tanto es
siempre bastante menos que la pieza. Pero Gloria Risco se sacudía el hambre
–si realmente la pasaba- con esa permanente sonrisa y contagiosa alegría que le
hacía aceptar siempre de buen grado cualquier encargo informativo que
recibiera, incluso el mensaje a García (en las viejas escuelas de periodismo
se utilizaba ese concepto para explicar las excelencias de un reportero, si con
la única referencia del apellido era capaz de encontrar el García al que realmente
iba dirigido el mensaje en un país donde los garcía se cuentan por millones).
La transformación de Gloria Risco ante el micrófono ya entonces era
espectacular. Igual daba el tema que tratara en sus crónicas, siempre
impecables en su construcción, porque todas ellas transmitían frescura y
credibilidad. Para Gloria nunca había comienzo o fin de jornada… Entendía
el periodismo como una causa a la que hay que entregarse las veinticuatro horas
del día… Y, claro, en cuanto había el hueco de una sustitución en aquella
redacción de la Ciudad
de la Imagen ,
siempre se pensaba en Gloria Risco como la primera candidata a ocupar el
puesto. Y así fue creciendo profesionalmente, por cierto sin pisar a nadie ni
abrirse paso a codazos, sino extrayendo lecciones de cada noticia, de cada
testimonio, empapándose de cada tema que tocaba o que se tocaba en el boletín o
el informativo en el que trabajaba. Luego, terminada la suplencia, volvía a la
pelagra con el mismo entusiasmo que había puesto en su trabajo en la redacción
de la Ciudad
de la Imagen.
El norte de Madrid era su escenario natural… Lo conoce como
la palma de su mano… Los ayuntamientos de las ciudades, pero también los de los
pueblos carecen de secretos para ella… No le son ajenos ni una sola de sus
instituciones ni cualquier espacio susceptible de albergar una noticia… Las
notas de prensa no son para ella un argumento sino una herramienta más –y ya decidirá si fundamental o auxiliar- para configurar una crónica.
Un buen día acarició el sueño de hacer algo más. No es
Gloria Risco amiga de ensoñaciones, así que se puso manos a la obra. Y nació
Noticias Madrid Norte (http://www.noticiasmadridnorte.com/), una web que recoge cuanto de noticia hay en la zona
norte de esta Comunidad Autónoma y en la que, curiosamente, no aparece el
nombre de Gloria Risco, porque entre sus virtudes están también la de sumar y jamás
restar, la de integrar y nunca separar, condiciones sine qua non para crear y para dirigir equipos, que es el camino en el que ahora mismo se
encuentra.
Me asomo a Noticias Madrid Norte cada día; escribo
desinteresadamente en Noticias Madrid Norte todas las semanas, aunque sería más
acertado decir que escribo con el interés de formar parte de un equipo y de un
proyecto que acabará liderando la información de esa zona fundamental de la
región madrileña; y por días y por semanas veo cómo la web de Gloria Risco crece en interés, en
información, en diseño y en anunciantes, que son quienes hacen viables los
proyectos informativos. Y cada semana busco en cualquier rincón de mi memoria o
en el fondo de mi retina el recuerdo más oportuno o la imagen más reciente para
comentarlos en Noticias Madrid Norte en 400 palabras, en 400 golpes que quiero
sumar a esa maravillosa opera prima de aquella Gloria Risco a la que conocí
en sus comienzos entre los micrófonos de Onda Madrid. Y lo hago con la misma
ilusión que escribía las crónicas en mis tiempos de pelagra, con la misma que
Gloria Risco pone en todo cuanto hace en este maravilloso oficio que tanto
amamos.
martes, 22 de octubre de 2013
Infamia consumada
José Antonio Zarzalejos ex director de El Correo y de ABC,
extraordinario jurista y mejor articulista si cabe, ha puesto hoy el dedo en la
llaga en su notebook de El Confidencial (http://blogs.elconfidencial.com/espana/notebook/2013-10-22/el-desolador-fracaso-del-estado-summa-ley-summa-iniuria_44253/):
La sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo evidencia el
desolador fracaso del Estado español.
Negro sobre blanco: Desde 1973 hasta 1995 no se le ocurrió a
nadie –ni a los gobiernos ni a los sucesivos parlamentos- una modificación del
Código Penal para que los terroristas cumplieran la integridad de las penas a
las que fueran condenados sin posibilidad alguna de redención, con el límite de
40 años. Para colmo, esos 22 años arrancan prácticamente con el asesinato del
almirante Carrero Blanco, presidente del gobierno todavía en la dictadura del
general Franco, y se extienden durante el período preconstitucional o la
transición y desde 1978 en plena democracia. Y esos fueron –como recuerda
Zarzalejos en su artículo- los años de
los más terribles crímenes de la banda terrorista: Hipercor, cuartel de La Jota de Zaragoza (los
primeros ataúdes blancos), Plaza de la República Dominicana
de Madrid, calle Juan Bravo, también de Madrid, y así hasta cientos de
tremendos crímenes protagonizados por los dos comandos más mortíferos de ETA:
el Comando Madrid y el itinerante, dirigido éste por Henry Parot, que acabó
dando nombre a la doctrina del Supremo ahora revocada por el Tribunal de
Estrasburgo.
La salida de prisión de la sanguinaria etarra Inés del Río
(en la foto) es, simplemente, la
consecuencia de lo que Zarzalejos llama desolador fracaso. Porque, a mi juicio,
no se puede analizar la situación a la que nos ha abocado la sentencia de
Estrasburgo desde esta excarcelación, como tampoco desde las que vendrán muy
pronto, con un adelanto de nueve años sobre lo que suponía la aplicación de la
“doctrina Parot”, terrorista que, por cierto, va a seguir en la cárcel porque
sobre él pesa otra condena ya con el nuevo Código Penal y el cumplimiento íntegro
de las penas.
Los crímenes cometidos por Inés y los demás etarras
merecerían la cadena perpetua, una pena que no está prevista en nuestro Código
Penal. Y por debajo de esa pena, todas me parecen especialmente escasas después
de ver, como he visto, buena parte de los peores atentados de ETA: Desde el del
guardia Pardines Arcay y que supuso la carta
de presentación de la banda, aunque ocho años antes, en 1960, había matado a
la niña de 22 meses Begoña Arroz cuando un comando hizo estallar una bomba en
la consigna de la estación ferroviaria de Amara, en San Sebastián. Al entierro
de aquel guardia civil asistí como enviado especial del diario Pueblo, y luego tuve que cubrir
informativamente el asesinato del comisario de Irún, Melitón Manzanas; y el
primer secuestro, el del cónsul honorario de Alemania en San Sebastián, Eugene
Beihl, y el de Felipe Huarte, y la mayor parte de los tremendos asesinatos de
ETA, incluyendo el de la
Operación Ogro , que acabó con la vida del almirante
Carrero Blanco, en las postrimerías del franquismo.
Quiero decir que habiendo visto todo esto y hasta el atentado
de junio de 1993 en la Glorieta López
de Hoyos de Madrid, muy cerca de los estudios de Antena 3, en la calle Oquendo,
y cuya onda expansiva destrozó buena parte del control del estudio en el que yo
entrevistaba por teléfono al entonces secretario general del PP, Álvarez
Cascos, el debate no debería estar en si nueve años más o nueve años menos,
sino en qué fue lo que tendría que haberse hecho y no se hizo para que los
etarras cumplieran la integridad de sus condenas.
Porque la evidencia es que, más tarde o más temprano,
saldrán a la calle. Y se necesitará una gran dosis de generosidad por parte de
la sociedad para cruzarte por la calle con el asesino de tu padre o de tu
marido o de tu hijo o de tu vecino o de tu amigo o de cualquiera de los
trabajadores del orden público que te protegen a ti y a los tuyos. Esa misma
frase, la de la generosidad, fue pronunciada por ese gran demócrata y extraordinario
vasco que fue Juan Mari Bandrés en un coloquio celebrado sobre el final del
terrorismo –creo recordar que en plenas negociaciones de Argel, que fue una de
las grandes y frustradas esperanzas del final de ETA- en Madrid, en el Centro
Cultural de la Villa
(lo que hoy es el teatro Fernán Gómez) y en el que por primera y única vez
participaron representantes de todo el arco parlamentario de entonces,
incluyendo a Herri Batasuna.
No llegó entonces el final de ETA, que ha sido derrotada por
el Estado de Derecho y que ha dejado de matar hace tres años. Pero no deja de
ser paradójico que una de sus más sanguinarias terroristas salga de prisión
antes que sus compañeros entreguen las armas a causa de lo que Zarzalejos
califica de desolador fracaso del Estado. Consumada la última infamia, solo
falta que se permita que el relato etarra
sea épico, como pretende la banda, y no criminal, como demanda la historia, que son también palabras de José Antonio
Zarzalejos. Escrito de otra manera, que nadie nos arrebate el verdadero relato
de la historia, porque solo nosotros, los demócratas, tenemos la legitimidad y
también mucho dolor para contarla.
viernes, 18 de octubre de 2013
La imparcialidad del jurado
El juicio a
José Bretón por la muerte de sus dos hijos en Córdoba fue una verdadera lección
práctica sobre el Tribunal del Jurado y la mejor prueba de su eficacia, en
cumplimiento, por otra parte, de la Constitución de 1978 y, más concretamente de su
artículo 125: “Los ciudadanos podrán
ejercer la acción popular y participar en la Administración de
Justicia mediante la institución del Jurado, en la forma y con respecto a
aquellos procesos penales que la ley determine…” Y un Tribunal del Jurado va a ser quien
juzgue a los padres de Asunta, acusados del asesinato de su hija el pasado mes
de septiembre en Santiago de Compostela.
De acuerdo precisamente a la
Ley Orgánica 5/1995 del Tribunal del
Jurado, que lo regula, el magistrado instructor ha comunicado hoy a las partes
esa decisión, fundamentada en el apartado 1.a) del Artículo 1 (Competencia del
Tribunal del Jurado): “…tendrá competencia
para el enjuiciamiento de los delitos atribuidos a su conocimiento y fallo por
esta u otra Ley respecto de los contenidos en las siguientes rúibricas:
a) Delitos contra la vida humana...”
Y en el apartado 2 del mismo artículo
1, especifica que “el Tribunal del Jurado
será competente para el conocimiento y fallo de las causas por los delitos
tipificados en los siguientes preceptos del Código Penal:
a) Artículos 405 a
410 , ambos inclusive (homicidios e infanticidios)…”
Como es sabido, el asesinato es
un homicidio con algunas de las circunstancias contempladas en el Código Penal y que
agravan la responsabilidad criminal, que en el caso de Asunta son alevosía
(imposibilidad de defensa de la víctima) y parentesco (los acusados son sus
padres), sin perjuicio –imagino- de que se les puede atribuir también la
premeditación.
El abogado de Rosario Porto –así
se llama la madre de Asunta, que aparece en la foto junto a una agente de la Guardia Civil-, que desde que
se hizo cargo de su defensa recurre contra todo lo que se mueve (permítaseme la
expresión, con absoluto respecto al
sagrado deber de la defensa), ha dicho que el jurado no será imparcial. Confieso que soy beligerante defensor del Tribunal del Jurado y como tal fui
distinguido en su día por la Asociación
Pro-Jurado , cuando en España se discutía aún si debía o no
aprobarse una Ley que, por otra parte, había estado vigente en nuestro país desde
1888 hasta 1936 en que la Junta
de Defensa Nacional se la llevó por delante, como tantas otras cosas que mucho
tenían que ver con las libertades. Pero es cierto que en muchos casos, como el de la muerte de los hijos de José Bretón a manos de su
padre, se ha discutido hasta la saciedad sobre la imparcialidad del jurado, con
el argumento de que ha recibido durante meses información de todo tipo sobre
los gravísimos hechos que han de juzgar, información que algunos se empeñan en
calificar de “juicio paralelo”. Se ha llegado a escribir que sería
conveniente que los jurados no conocieran los hechos antes de su enjuiciamiento,
cosa que es imposible hoy, cuando los canales de información llegan hasta los
transportes públicos.
Insisto en que el juicio a
José Bretón fue una magistral lección práctica que demostró que el procesado
tiene incluso más garantías con la decisión de nueve personas (los nueve jurados) que con la de tres (los magistrados que forman los tribunales profesionales). Y
todavía hay un elemento corrector que supone una garantía más para el procesado:
mientras las decisiones exculpatorias y el veredicto de inocencia solo requieren
una mayoría simple de los jurados (es decir, cinco votos) las inculpatorias y
el veredicto de culpabilidad requieren la mayoría cualificada de siete de los
nueve jurados. Escrito de otra manera: los enemigos del Tribunal del Jurado
pueden guardarse para las charlas de café
su frase de que “si soy inocente, que me
juzgue un tribunal profesional; pero si soy culpable, mejor que me juzgue un
jurado”, atribuyendo así sibilinamente la posibilidad de un mayor margen de
error al jurado que al tribunal profesional.
Reitero mi respeto al sagrado deber de la defensa, pero no tengo
más remedio que escribir que si el letrado de Rosario Porto, al dudar de la imparcialidad del jurado, se refiere a que sus componentes, por no
ser profesionales del Derecho, se van a ver influenciados a la hora de emitir
su veredicto por lo que llamamos ahora presión
mediática, yo le preguntaría si tres magistrados no estarían también
influenciados por la misma presión
mediática, consistente –no se olvide-
en contar cómo unos padres asesinaron a su hija adoptiva días antes de cumplir
los 13 años.
Me resisto a decirle al abogado defensor
de Rosario Porto que es cierto que en la Exposición de Motivos de la Ley del Jurado se cita en
siete ocasiones la palabras imparcialidad, pero solo una de ellas en referencia a los
componentes del jurado, mientras que las otras se refieren al juez instructor
que, obviamente, es un profesional. El legislador, en esta exposición de
motivos, ya se preocupó de la imparcialidad del jurado al explicar que “…la Ley
prevé la posible recusación por las partes presentes en el inicio de las
sesiones. El fundamento de la recusación admitida, incluso sin alegación de
causa por el recusante, no es otro que el de lograr, no ya la imparcialidad de
los llamados a juzgar, sino que tal imparcialidad se presente como real ante
los que acuden a instar la
Justicia. Pero tal ideal, que exigiría la inexistencia de
límites en la recusación, ha de conciliarse con las exigencias de que la Institución no se vea
frustrada en su funcionamiento efectivo.”
Y ya en el texto
propiamente de la Ley ,
la única referencia a la imparcialidad del jurado es en el enunciado del
juramento que deben prestar sus componentes y que dice textualmente así:
«¿Juran o
prometen desempeñar bien y fielmente la función del jurado, con imparcialidad,
sin odio ni afecto, examinando la acusación, apreciando las pruebas y
resolviendo si son culpables o no culpables de los delitos objeto del
procedimiento los acusados..., así como guardar secreto de las deliberaciones?»
El problema que tienen los abogados de los padres de Asunta es cómo
neutralizar los evidentes indicios de criminalidad de sus patrocinados que han
llevado al magistrado instructor, con la conformidad del fiscal (no se olvide)
a acusar a ambos del asesinato de su hija, y de los que, dado el secreto de las
actuaciones, que hoy ha prorrogado el juez otros 30 días, solo conocemos
algunos: La falsedad de la madre al presentar la denuncia de la supuesta
desaparición de su hija, afirmando que se había quedado en casa haciendo los deberes,
lo que desmintieron las grabaciones de cámaras de seguridad en el recorrido que
ella y la niña hicieron a esa misma hora en el coche de la ahora procesada; la
alta concentración de medicamento encontrado en el cuerpo de la víctima, que
coincide con el que toma su madre; y, en fin, la cuerda con la que fue atada de
pies y manos la niña, cuyo color y composición coincide con el de un bobina
encontrada en la casa de campo de la madre, situada a cinco minutos del lugar
en el que fue hallado el cadáver de Asunta.
Y escrito todo ello con
absoluta imparcialidad.
domingo, 13 de octubre de 2013
Carta abierta a Cruz Morcillo
Me ha vuelto a conmover, Cruz, tu último post en ese
magnífico blog (magnífico hasta en su título, Crimen y Testigo). No me conmueve, Cruz, tu generosa referencia (escribes
mi nombre con el “don” delante), ni tampoco la que haces de mi hijo Manu, ¡qué
va, Cruz…!. Me conmueve volver a encontrarme con reporteros como tú, con la
sensibilidad que destilan tus crónicas, tus entradas en el blog, tus
intervenciones en el programa de Ana Rosa, lo que Manu me cuenta de ti. Me
conmueve comprobar que todavía existen -¡existís, Cruz, existís!- reporteros
que no miráis el reloj, que no pedís días libres, que, en efecto, colega, en
efecto, ejercéis el sacerdocio del “reporterismo de sucesos”.
Porque fui y sigo siendo un
reportero, pero por otras muchas razones que estoy seguro de que también
conoces, he sentido ante la tremenda muerte de Asunta lo mismo que tú, y me he
hecho las mismas preguntas… Como me las hacía cuando era un “sucesero”, como
decís ahora… ¿Qué extraños mecanismos entran en funcionamiento en la mente
humana a la hora de matar? ¿O cuál fue el último pensamiento de esos jóvenes
guardias civiles en ese microbús que al paso por la calle Juan Bravo es
reventado por una bomba cuya poder calorífico es capaz de derretir cristales
blindados? ¿Y estaban dormidos esos niños cuando en mitad de la noche saltaron
por los aires en un cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza…? Me las hice siempre.
¿Y sabes, Cruz…? Bueno, ¡qué tontería! Parezco un periodista político haciendo
preguntas retóricas. Claro que sabes lo que te voy a decir: nunca te
acostumbras…
Pero te haces eco en tu blog, Cruz, de lo que yo llamo
abiertamente la última “caza de brujas” de muchos colegas (¿?) que nos acusan
de sordidez, de actuar como jueces, de alimentar no sé qué circos, de revelar
secretos… Aunque solo sea para devolverte tantos regalos como me haces
reivindicando y ejerciendo el periodismo –sin apellidos-, nada menos que el
periodismo, te voy a hacer una confidencia:
Era subdirector ejecutivo del Diario Pueblo y, en
consecuencia, había abandonado la calle, como decimos en nuestro argot. Fue la
madrugada del domingo 28 de noviembre de 1983. Había salido al cine, porque el
sábado no se trabajaba en la
Redacción ya que, como periódico de tarde, Pueblo no se
publicaba los domingos. A mi vuelta a casa, Manu, mi primogénito, estaba
despierto y me saludó con un “¿te has enterado del accidente de avión?”. Y me
explicó que un jumbo de la comapañía colombiana Avianca se había estrellado
en la aproximación hacia Barajas, en Mejorada del Campo. Tenía mi hijo entonces
17 años y quiso acompañarme, auinque ni decir tiene que llamé a mi hermano Miguel Garrote, fotógrafo del periódico, y me fui con ellos al escenario del
accidente aéreo. Por cierto, escrito quede entre paréntesis: En alguna ocasión he
oído contar a mi hijo que aquella experiencia de una noche invernal rodeado de
cuerpos sin vida, restos del avión, ulular de sirenas, luces que acentuaban el
aspecto fantasmagórico del escenario, fue lo que le decidió a estudiar periodismo
y a elegir la especialidad de sucesos. Aquella crónica fue probablemente la
última que hice para el periódico, porque pocos meses después se puso fin al
mismo, insostenible como era un diario que procedía de los sindicatos
verticales del franquismo, por más que su gran impulsor y mi primer maestro,
Emilio Romero, nos permitiera durante los muchos años que fue director unas
cotas de libertad inimaginables en esos tiempos.
Y aquella crónica la escribí con la misma intensidad que la
primera, con el mismo realismo, procurando trasladar lo que vi, lo que vimos
aquella noche en Mejorada del Campo... Y en contra de lo que dicen ahora esos
colegas políticamente correctísimos pero periodísticamente como mínimo dudosos,
lo hice sin truculencias ni sordidez, sin alimentar no sé qué extraño circo.…
Conté, Cruz, lo que ví… Tomo el espejo del “Rojo y Negro” de Stendhal para escribir que
nosotros contamos lo que el espejo refleja sin culpar al espejo; es decir,
contamos, en todo caso, la crónica del ser humano, que desgraciadamente tiene
sus miserias, y no hay más que acudir a las crónicas de la política que, por
cierto, escriben esos colegas (¿?) tan políticamente correctos y tan sospechosos periodísticamente.
Estar allí y contarlo… ¿Sabrán estos mccarthystas de vía
estrecha lo que significa esa frase? Más fácil, colega: ¿es que lo suceseros no
tenemos derecho a responder a los qué, quién, cuándo, cómo, dónde, porqué y
para qué? ¿Y ellos sí….? ¿Ellos tienen derecho a llenarnos la comida o la
cena de las miserias de los bárcenas, camachos, rubalcabas, eres fraudulentos,
pujoles, corrupciones varias…? ¿Sabes, Cruz? También estoy de acuerdo contigo
en que al final de lo que nos acusan en realidad es de hacer un trabajo que
ellos son incapaces de realizar.
Desconocen estos cronistas de la nada que la sordidez
también se mueve entre los manteles de hilo que cubren las mesas de los
restaurantes de lujo en los que les hacen filtraciones interesadas (¡y luego lo
califican de exclusivas!) los psicópatas
de la política para seguir alimentando el hemicirco ese (¡menudo circo, Cruz!)
en el que, al parecer, tenemos depositada todos nosotros la soberanía popular.
Quiero terminar esta carta abierta, Cruz, con otra
confidencia y, si me permites la presunción, in bellezza, que dicen los italianos. Mi hija, Zhou li Marie, adoptada en China hace 10 años, y que hoy
tiene 14, y que estudia en el Liceo Francés, presenta mañana en su clase de Literatura una “pequeña redacción” que la profesora les ha pedido a todos los
alumnos como un ejercicio dentro del estudio de Georges Perec, el abanderado
del Nouveau Roman francés. La profesora quiere que narren tres recuerdos de la
escuela, estructurado en tres párrafos que empiecen con el calificativo “el
más…”. El último que narra Zhou li es, como le ha pedido su profesora, el
“aparentemente más original”, y yo te lo traduzco, Cruz:
“El tercero es aparentemente el más original. Estaba en clase de CM2 y un día, durante el recreo, en el
patio, mi profesora de “moyenne section” (N.
del T.: En el sistema francés es el primer tramo de primaria) me pide ir a cantar una canción en chino para
sus alumnos, porque están trabajando sobre el tema de China. Y le dije que sí.
Estaba un poco nerviosa, pero muy contenta a la vez. Volvía a la primera clase
que conocí en el Liceo Francés cuando llegué de China. Al volver, sentí el
mismo ambiente de ternura que viví con esta profesora a lo largo de toda mi
“moyenne section”. Había escogido una canción de “Año Nuevo”. Comencé a cantar
intentando no temblar ante tantos niños atentos, curiosos y contentos. Por
momentos, yo me veía sentada en su sitio, cantando y aprendiendo la lengua que
es ahora la mía. Al final, todos me aplaudieron. Y yo tengo una foto que mi
profesora Françoise me dio algún tiempo después para que tuviera ese recuerdo”.
Por mi parte, ilustro esta líneas con esa foto y te dijo algo más,
Cruz: ¡Claro que pienso en Asunta,…! ¡Y no sabes cuánto…! ¡Con qué cercanía,
con cuánta empatía, con qué afinidad…!
Un beso.
Manuel.
martes, 24 de septiembre de 2013
El Rey, "desviado" a la sanidad privada
Se afanan los unos en sostener que el Rey debería haber
acudido a un hospital de la sanidad pública madrileña, mientras otros opinan que
hace bien en someterse a la intervención quirúrgica en un centro privado. La brunete
mediática aprovecha para arremeter contra Rubalcaba, a costa de su historial
clínico que tiene algunos pasos por la muy prestigiosa Fundación Jiménez Díaz,
concretamente para tratarse problemas cardiacos. Olvida la brunete que entre los centros concertados con la Seguridad Social, está la Fundación Jiménez
Díaz,
de la que, por cierto, yo mismo soy paciente, aunque, como el Rey (y no es por
comparar, porque ya sabéis que soy republicano), voy por lo privado… merced a
una concierto de la
Asociación de la
Prensa , a la que pertenezco.
Así que sugiero a la brunete que, más allá de los
criterios de seguridad que hay que manejar cuando el paciente es el Jefe del
Estado, el Rey podría decir que él está tratado como un madrileño más. O,
mejor, como el 5% de los pacientes madrileños intervenidos quirúrgicamente el
pasado año en la Comunidad
de Madrid, que fueron desviados a centros privados… no por criterios de
seguridad, claro, sino para intentar cumplir el compromiso electoral de los 30
días máximos en lista de espera (y ni aún así…). Fueron exactamente 23.019
pacientes. Que sepa la brunete que este año entre los desviados a centros
privados, que seguramente serán más que en 2012, está el Jefe del Estado. Aunque con la
ventaja de que los gastos no corren a cargo del gobierno regional sino que salen
del presupuesto de la Casa
del Rey, que para eso da, desde luego.
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