Nos conocemos, querido presidente, hace casi 40 años. Fue exactamente cuando Juan de Arespacochaga y Felipe acababa de ser nombrado alcalde de Madrid por el nuevo ministro de la Gobernación -lo que hoy llamamos Interior-, Manuel Fraga Iribarne. Arespacochaga que, como tú, era ingeniero de Caminos, analizó la situación de Madrid y convirtió el llamado Plan de Saneamiento Integral en piedra angular de su gestión. Se trataba de acabar con el nauseabundo espectáculo de zonas del sur de la ciudad en las que las aguas residuales corrían, aunque mejor sería decir que se estancaban a cielo abierto. Y, como me contó aquél alcalde cuando le ayudé a redactar el testimonio de su paso por la Casa de la Villa (recogido luego en un libro), nada más pisar el despacho de la Alcaldía se acordó de "un jovencito delgado y con gafitas, que me fue a ver al frente de una delegación de ingenieros de Caminos en paro, porque formaba parte, es verdad, de la primera promoción de esa carrera que se encontraba sin trabajo". Juan de Arespacochaga era presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos y le impresionó la verborrea del jovencito portavoz de la delegación. Así que le pidió a su secretaria que te localizara. Y te nombró Delegado de Servicio, que eran como se llamaba entonces a los técnicos encargados de las diferentes áreas municipales, y te encargó aquél Plan de Saneamiento Integral. De inmediato formaste un famoso triunvirato con otro ingeniero de Caminos y Economista, como tú, Juan Torres Piñón, y un abogado urbanista, Luis María Enríquez de Salamanca. Arespacochaga duró en el Ayuntamiento lo que duran tres peces de hielo en un whisky on the rock, como canta Sabina; exactamente, el mismo tiempo que Fraga en aquél gobierno tardofranquista de Arias Navarro, al que el Rey le acabaría pidiendo su dimisión para iniciar el camino hacia un Estado social y democrático de Derecho, al que se resistía aquél jefe de Gobierno que meses antes había anunciado con un puchero y alguna lágrima la muerte del dictador.
Ahí, en el Ayuntamiento de Madrid aprendiste buena parte de las lecciones que te sirvieron para convertirte en empresario de éxito, subido en el corcel de la obra pública. Porque hay que recordar que cuando el nuevo ministro del Interor cesó a Juan de Arespacochaga y nombró a José Luis Álvarez, para que este notario madrileño fuera preparando el terreno para ganar las que serían primeras elecciones municipales democráticas, el nuevo alcalde se quedó, entre otros, con el triunvirato del que formabas parte (por cierto, que de tu paso por el Ayuntamientro de Madrid veo en Wikipedia que no recoge el tiempo que estuviste con Arespacochaga, pero supongo que es un olvido involuntario). Y luego fuiste en la lista a las primeras elecciones municipales, las de abril de 1979, con la que José Luis Álvarez ganó, aunque no pudo gobernar porque el PSOE de Felipe Gonzàlez y Alfonso Guerra se echó en brazos del PCE de Santiago Carrillo para que la coalición de ambos partidos gobernara en todos los ayuntamientos en los que sus concejales sumaban mayoría absoluta. Así que Álvarez, tú y la UCD de Adolfo Suárez, a la oposición, y Tierno Galván, alcalde de Madrid con el apoyo de los 9 concejales que habían sacado los comunistas encabezados por Ramón Tamames (¡manda huevos!, que diría Federico Trillo).
Álvarez, como estaba previsto, no aguantó demasiado como jefe de la oposición municipal, y Suárez le nombró primero ministro de Transportes y luego de Agricultura, que para eso es notario. Y allá que te fuiste tú con él, primero como Director General de Infraestructuras del Transporte y luego como presidente del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (que también ¡manda huevos!). Tras el batacazo electoral de 1982, te fuiste a la aventura aquella de Partido Reformista Democrático de Miguel Roca, y no sacasteis ni un diputado. Así que, con lo aprendido en ayuntamiento y en la dirección general de Infraestructuras del Transporte te largaste de la política y te convertiste en eso que ahora llaman emprendedor. De éxito, por cierto, de enorme éxito, hasta convertirte en uno de los hombres con mayor influencia en nuestro país, capaz de quitar y poner... mucha gente, dejémoslo en mucha gente.
Pero fíjate, querido Florentino, lo que yo desconocía era tu amor, tu indestructible amor por el Real Madrid. Me enteré, como casi todos, cuando concurriste a las primeras elecciones para enfrentarte con Ramón Mendoza. Y perdiste, pero igual que aprendiste los manejos de los contratos de obra pública en tu paso por el Ayuntamiento y por los ministerios, aprendiste en aquellas elecciones la lección más útil que, a la larga, te serviría para conquistar la presidencia del Real Madrid. el voto por correo es decisivo para ganar unas elecciones en el club de tus amores. Lo aprendiste tan bien que cinco años después le ganaste las elecciones a Lorenzo Sanz, cuando tan solo unas semanas antes el Real Madrid había conquistado su octava Liga de Campeones.
Tu capacidad emprendedora, tus conocimientos, tu experiencia en la construcción y tus influencias consiguieron lo que yo me atrevo a llamar el milagro (otros le han llamado pelotazo), algo así como la multiplicación de los panes y los peces: la recalificación de los terrenos de la antigua Ciudad Deportiva, que pasaron a ser de equipamiento deportivo a edificables, y con un volumen tan respetable como el que alberga la nueva sky line de Marid, las cuatro torres. Sí, presidente, habías obrado el milagro: el Real Madrid salvaba con el dinero de esa transformación una deuda que hacía peligrar su futuro, y tú iniciabas el camino que convertiría al club de tus amores en el más rico del mundo. La transformación del Bernabéu, la política de zidanes y pavones, los mejores tienen que jugar en nuestro equipo, el palco del Estadio que es lo más parecido a la escopeta nacional de Berlanga, la tienda adidas... y ¡la novena Copa de Europa! con aquella inolvidable volea de Zidane. A partir de ahí, tu primera deriva... El cese inexplicable de Del Bosque y tres temporadas de sequía, aunque te fuiste por la puerta de atrás antes de consumir la tercera...
Después de ti, presidente, el diluvio, la casa de los líos, hasta que decidiste volver. Y en ésas estamos. Cuentan que te equivocaste con los galácticos o que los galácticos acabaron pudiendo contigo. Y ahora te has equivocado con Mourinho, que desde luego ha podido claramente contigo. Que todo un presidente del Real Madrid vaya presumiendo de mejor entrenador del mundo, cuando el entrenador es incapaz de presumir de estar en el mejor club del mundo no habla de tu generosidad, presidente, sino de tu monumental error, porque me resisto a escribir que acaso hable de tu complejo. Recuerdas siempre que tienes ocasión a Santiago Bernabéu. ¿Cuánto crees que hubiera aguantado don Santiago a Mourinho? Cuenta la leyenda que en una Pequeña Copa del Mundo, que si no recuerdo mal se celebraba en Venezuela, Héctor Rial, aquel fantástico interior izquierda al que Paco Gento le debe buena parte de su carrera, armó un escándalo en el hotel donde estaba hospedado el Real Madrid, porque exigió que le hicieran una tortilla de patatas, cuando el código de conducta del club impedía salirse del menú que se pedía para todos. Don Santiago, que presenció aquello, le dijo a Anrtonio Calderón, su gerente: "Cuando llegues a Madrid, le das la cuenta a ése". Y se la dio, Florentino, se la dio. Y no es leyenda que cuando Di Stéfano, al que con toda justicia tú hiciste presidente de honor del Real Madrid, decidió continuar su carrera futbolística en el Español, Bernabéu sentenció que "mientras yo sea presidente, éste no volverá al Real Madrid". Sé que son otros tiempos, Florentino, bien que lo sé... Pero ni el Bernabéu de entonces ni el de ahora hubiera tolerado un pulso con un entrenador que es el mejor pagado de la historia, y antes de ofrecerle el brazo para echárselo, le hubiera dicho al Calderóin de turno: "Dale la cuenta a ése".
Toda la dignidad, todo el señorío, toda la categoría, toda la modernidad, todo el éxito hasta convertir al club no solo en el mejor del siglo XX sino en el más rico del mundo que has traído al Real Madrid, se lo ha fumado Mourinho como quien se fuma un puro. Fíjate que, como cuenta hoy Relaño en el diario AS, hasta su comparecencia después de la final de Copa perdida, fue aprovechada por este miserable para hablar de él, no para hablar del Real Madrid que no se merece un entrenador como el que has contratado a precio de oro en los últimos tres años. Esto del fútbol, presidente, creo que es bastante menos complicado que el Plan de Saneamiento Integral de Madrid o las lecciones que aprendiste en la Administración y que te sirvieron para convertirte en uno de los empresarios de mayor éxito en nuestro país. Pero se te resiste, Florentino, se te resiste, quizás porque, al final, la regla de cálculo no te sirve para convertir los tres "palos" de la final de Copa en otros tantos goles... Pero hay otras asignaturas de esa carrera que son más fáciles, presidente, y mucho más en el Real Madrid: una de ellas es que, fijate Florentino, no hay jugador en el mundo, ni siquiera Di Stéfano, ni Butrageño, aunque diga de ti que eres un ser superior, y mucho menos entrenador en el mundo -desde luego el que menos Mourinho- más importante que el club que presides.
Un abrazo, presidente, y suerte en las próximas elecciones.
domingo, 19 de mayo de 2013
sábado, 18 de mayo de 2013
El gran error de Mourinho
Daba anoche Manolo Lama (Tiempo de Juego, Cadena Cope) la enhorabuena al Real Madrid por quitarse de encima la mayor lacra de su historia, Mourinho, y por la misma razón el inigualable narrador extendía su felicitación al fútbol español. Así que consumado y puesto al descubierto el gran camelo del special number one (la calificación es de él mismo); relatados hasta la saciedad los numerosos errores cometidos (desde el dedo en el ojo al entonces ayudante de Guardiola, Tito Vilanova, hasta los incendios que ha provocado a partir de la eliminación del Real Madrid en semifinales de la Liga de Campeones); con la sospecha de que, a lo peor, Mourinho es sobre todo un producto de marketing; descontada ya su salida por la puerta de atrás del mejor club de fútbol del siglo XX, me permito asegurar que el gran error de Mourinho en sus tres años como entrenador del Real Madrid ha sido el de creerse más importante que el club que le pagaba el mejor salario de la historia del fútbol. O, lo que es lo mismo, desconocer que el Real Madrid ya era mucho antes de su llegada el primer club de la historia entre todos los que han disputado la Liga española y también el primero entre los 454 clubs que han disputado la Copa de Europa o Liga de Campeones.
Se podría argumentar y exhibir el palmarés de Mourinho en el Oporto, el Chelsea y el Inter, los tres equipos que dirigió antes de llegar al Real Madrid. Y es verdad que en el Oporto logró dos Campeoantos de Liga, una Copa y una Supercopa de Portugal y una Liga de Campeones. Y que en el Chelsea consiguió dos campeonatos de Liga, una FA Cup, dos Carling y una Community Shield. Y que, antes de que Florentino Pérez se empeñara en contratarle en su intento de acabar con la hegemonía del Barcelona, en el Inter ganó dos Campeonatos de Liga, una Copa de Italia, una Supercopa de Italia y una Liga de Campeones. Y también es verdad que eso podía impresionar en Portugal, en Italia e incluso en Inglaterra, cuna del fútbol; o, mejor aún, podría deslumbrar en esos clubs, pero en España y más concretamente en el Real Madrid, dice poco o casi nada. Lo explicaré:
En sus 120 años de historia, el Oporto conquistó en el país vecino 26 Campeonatos de Liga, 16 Copas y 1 Superocpa de Portugal, dos Ligas de Campeones, dos Copas Intercontinental, dos Copas de la UEFA y una Supercopa de Europa..
Después de 108 años de historia, el Chelsea luce en sus vitrinas 4 Campeonatos de Liga, 7 FA Cup, 4 Football League Cups, 4 Community Shields, 1 Liga de Campeones, 1 UEFA Europa League, dos Recopas de Europa y 1 Supercopa de Europa.
Y en sus 105 años de historia, el Inter ha conquistado 7 Campeonatos de Liga, 7 Copas de Italia, 5 Supercopas de Italia, 3 Ligas de Campeones, 3 Copas Intercontinental y 3 Copas de la UEFA.
Frente a estas vitrinas, el Madrid exhibe en su Museo del Bernabéu, los siguientes trofeos principales conquistados en sus 111 años de historia: 32 Campeonatos de Liga, 18 Copas de España, 9 Supercopas de España, 1 Copa de la Liga, 9 Ligas de Campeones, 2 Copas de la UEFA, 1 Supercopa Europea y 3 Copas Intercontinental..
Es decir, el Real Madrid, centenario como Oporto, Chelsea e Inter, ha conquistado solo cinco Campeonatos de Liga menos que estos tres clubs juntos y tiene tres Ligas de Campeones más que la suma de las conseguidas por los tres clubs de la inútil comparación.
Y, efectivamente, el gran error de Mourinho fue creerse más importante que el mejor club de la historia. Aunque bien es cierto que a su clamoroso error se unió otro tan monumental como el del miserable entrenador portugués: el de Florentino Pérez al proclamar en demasiadas ocasiones que "tenemos el mejor entrenador del mundo", cuando lo que tenía que haber hecho desde su primera conversación con Mourinho es decirle que "te vas a sentar en el banquillo del mejor club de fútbol de la historia". Probablemente, el resultado deportivo hubiera sido el mismo. Pero el ruido, bastante menos, siempre en el supuesto de que la soberbia de Mourinho le hubiera permitido reconocer que el club en el que trabaja fuera más importante que él.
Se podría argumentar y exhibir el palmarés de Mourinho en el Oporto, el Chelsea y el Inter, los tres equipos que dirigió antes de llegar al Real Madrid. Y es verdad que en el Oporto logró dos Campeoantos de Liga, una Copa y una Supercopa de Portugal y una Liga de Campeones. Y que en el Chelsea consiguió dos campeonatos de Liga, una FA Cup, dos Carling y una Community Shield. Y que, antes de que Florentino Pérez se empeñara en contratarle en su intento de acabar con la hegemonía del Barcelona, en el Inter ganó dos Campeonatos de Liga, una Copa de Italia, una Supercopa de Italia y una Liga de Campeones. Y también es verdad que eso podía impresionar en Portugal, en Italia e incluso en Inglaterra, cuna del fútbol; o, mejor aún, podría deslumbrar en esos clubs, pero en España y más concretamente en el Real Madrid, dice poco o casi nada. Lo explicaré:
En sus 120 años de historia, el Oporto conquistó en el país vecino 26 Campeonatos de Liga, 16 Copas y 1 Superocpa de Portugal, dos Ligas de Campeones, dos Copas Intercontinental, dos Copas de la UEFA y una Supercopa de Europa..
Después de 108 años de historia, el Chelsea luce en sus vitrinas 4 Campeonatos de Liga, 7 FA Cup, 4 Football League Cups, 4 Community Shields, 1 Liga de Campeones, 1 UEFA Europa League, dos Recopas de Europa y 1 Supercopa de Europa.
Y en sus 105 años de historia, el Inter ha conquistado 7 Campeonatos de Liga, 7 Copas de Italia, 5 Supercopas de Italia, 3 Ligas de Campeones, 3 Copas Intercontinental y 3 Copas de la UEFA.
Frente a estas vitrinas, el Madrid exhibe en su Museo del Bernabéu, los siguientes trofeos principales conquistados en sus 111 años de historia: 32 Campeonatos de Liga, 18 Copas de España, 9 Supercopas de España, 1 Copa de la Liga, 9 Ligas de Campeones, 2 Copas de la UEFA, 1 Supercopa Europea y 3 Copas Intercontinental..
Es decir, el Real Madrid, centenario como Oporto, Chelsea e Inter, ha conquistado solo cinco Campeonatos de Liga menos que estos tres clubs juntos y tiene tres Ligas de Campeones más que la suma de las conseguidas por los tres clubs de la inútil comparación.
Y, efectivamente, el gran error de Mourinho fue creerse más importante que el mejor club de la historia. Aunque bien es cierto que a su clamoroso error se unió otro tan monumental como el del miserable entrenador portugués: el de Florentino Pérez al proclamar en demasiadas ocasiones que "tenemos el mejor entrenador del mundo", cuando lo que tenía que haber hecho desde su primera conversación con Mourinho es decirle que "te vas a sentar en el banquillo del mejor club de fútbol de la historia". Probablemente, el resultado deportivo hubiera sido el mismo. Pero el ruido, bastante menos, siempre en el supuesto de que la soberbia de Mourinho le hubiera permitido reconocer que el club en el que trabaja fuera más importante que él.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Alcaldesa interina
El sondeo de Metroscopia sobre el clima político y social de la capital de España que publica hoy El País es demoledor para la alcaldesa, Ana Botella, y para el Partido Popular al que pertenece. Que después de 22 años y seis victorias electorales consecutivas, el PP tenga perdida la mayoría absoluta es responsabilidad única de Ana Botella que, curiosamente y según la misma encuesta, es la política más reconocida entre los líderes del Ayuntamiento de Madrid. Concretamente, el 99 % de los madrileños reconocen a su alcaldesa, mientras el líder socialista Jaime Lissavetzky es reconocido por el 72%; el líder de Izquierda Unida, Ángel Pérez, por un 39%, y el de Unión Progreso y Democracia, por apenas el 12%. Y a lo peor hay que llegar a la conclusión de que ese conocimiento universal de la alcaldesa es la razón principal de lo poco que es considerada, hasta llegar a perder una mayoría cimentada, construida y consolidada nada menos que durante 22 años por José María Álvarez del Manzano y Alberto Ruiz-Gallardón, los dos alcaldes que precedieron a Ana Botella.
Pero la diferencia entre la esposa de José María Aznar y los dos anteriores alcaldes es sideral; empezando porque Ana Botella llegó de paracaidista tanto a la lista electoral de Alberto Ruiz-Gallardón como a las responsabilidades que éste le encargó en sus sucesivos gobiernos municipales. Quiero decir que no hay nadie capaz de explicar méritos políticos o técnicos contraídos por la actual alcaldesa que le hayan hecho acreedora a su vertiginosa carrera en el Ayuntamiento de Madrid, hasta llegar a la alcaldía. Podria Ana Botella haberse revelado, a pesar de todo ello, como una buena política, pero es que ya sea antes de teniente de alcalde o ahora como alcaldesa ofrece un perfil con el que incluso resulta milagroso que si las elecciones se celebraran ahora solo pierda 10 concejales y casi un 20% de apoyo electoral. En definitiva, Ana Botella, lejos de revelarse como una política capaz de hacerse acreedora a un puesto que le viene regalado -y me temo que demasiado grande-, aparece cada vez más como una alcaldesa con carácter de interinidad y/o provisionalidad.
Se dirá que si Madrid consigue en octubre la organización de los Juegos Olímpicos de 2020..., pero el clima social y económico de nuestro país difícilmente va a dar para el entusiasmo por mucho que signifique convertirse en ciudad olímpica; y desde luego el hipotético triunfo de nuestra candidatura va a tener demasiados padres, como ocurre siempre con las victorias (ya se sabe que las derrotas son huérfanas), sin perjuicio de que todos los madrileños son conscientes de lo poco que Ana Botella ha aportado a la candidatura olímpica, empeño y construcción de su antecesor, Alberto Ruiz-Gallardón.
No es solo la crisis económica la que se está llevando por delante expectativas electorales para las municipales y autonómicas de 2015. Desde luego por lo que se refiere a Madrid no lo es en ningún caso. El sondeo de Metroscopia que publica El País es suficientemente expresivo, como lo fue el publicado hace quince días sobre la Comunidad Autónoma. Pensar que dos interinos en puestos tan relevantes como la alcaldía de la capital del Estado y la presidencia regional de Madrid, que ni siquiera han sido contrastados en las urnas, son los candidatos ideales para 2015 me parece una falta de respeto al electorado. Es verdad que se lo pueden ganar en los tres años que van a estar al frente de Ayuntamiento y gobierno autonómico. Pero los sondeos de este mes de mayo son un claro aviso a navegantes: con el escaso y sospechoso bagaje del ático de lujo en la Costa del Sol del presidente González y sus estridentes declaraciones en ocasiones más propias de la barra de una taberna, y con el bajísimo perfil de la paracaidista Botella, ni uno ni otra son un valor medianamente seguro para afrontar las durísimas elecciones autonómicas y municipales de 2015, que serán también preámbulo de las generales que apenas cinco meses después tendrían que celebrarse...
martes, 14 de mayo de 2013
Cristina Cifuentes, en el centro
El desayuno informativo protagonizado por la Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha puesto los focos de la actualidad sobre esta política madrileña que es toda ella credibilidad. Su presentación por parte de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha sido interpretado como el gran espaldarazo para mayores aventuras de una política que es uno de los pocos valores seguros que en estos momentos puede exhibir un partido zarandeado por la tremenda crisis económica y por su todavía no aclarada financiación y el papel que en la misma desempeñó el tesorero que ocultaba decenas de millones en cuentas en Suiza; por un gobierno al que sostiene pero que es incapaz siquiera de explicar las insoportables cifras del desempleo y que carece de política informativa y/o de comunicación; cuestionados de forma permanente los escasos perfiles políticos y magros currículum sin siquiera el contraste de las urnas de la alcaldesa de Madrid y del presidente de la Comunidad Autónoma; y para colmo víctima partido y gobierno de las recientes encuestas que reflejan las dificultades que el PP tendría de renovar mandato tanto en el gobierno municipal como regional, patrimonio de los populares desde 1989 el primero gracias a una moción de censura, y desde 1991 el de la Comunidad Autónoma. Ni que decir tiene que la propia Cristina Cifuentes se ha encargado de desmentir cualquier pretensión de otro cargo que no sea el muy comprometido que con tanta brillantez y eficacia viene desarrollando desde enero de 2012, pero el problema no son sus aspiraciones sino las necesidades que el Partido Popular tendrá a partir del próximo año, cuando comience la cuenta atrás para las elecciones municipales y autonómicas de 2015 y las legislativas de meses después.
Llegado a este punto, se hace preciso decir cuanto antes que entre esas necesidades estará la de políticos y políticas situadas en el centro del espectro político que es donde se cosechan las victorias electorales en este país desde octubre de 1982 (e incluso desde las municipales de 1979), cuando Felipe González decidió colgar la chaqueta de pana de la misma percha que había colgado antes el marxismo y la bandera republicana. Y en el Partido Popular más de uno es aferra a la figura de Cristina Cifuentes, por su impecable currículum y trayectoria políticos, su formación jurídica, su vocación universitaria y su experiencia nada menos que durante seis legislaturas en la Asamblea de Madrid, en la que ocupó, entre otros, los puestos de portavoz adjunta del Grupo Popular y vicepresidenta primera. Y en los demás partidos se teme la solidez de esta mujer que dice lo que piensa no sin antes pensar bien lo que va a decir. Su imagen de modernidad, su defensa a ultranza de las libertades, su equidistancia de familias o grupos, su claridad, su insólita independencia después de un cuarto de siglo perteneciendo al Partido Popular y también su indiscutible centrismo configuran un futuro que puede estar lo mismo en el ayuntamiento de Madrid que en el gobierno regional o en cualquier ministerio.
No será ella quien mueva un solo dedo ni abra batalla alguna no ya para ocupar sino ni siquiera para aspirar a otro puesto que no sea el que viene desempeñando con indiscutible éxito. Pero que nadie dude de que acudirá allá donde la necesite el partido con la misma vocación de servicio que ha tenido y que conserva por entero desde su participación en las elecciones europeas de 1989 en el puesto 57 de la entonces Alianza Popular. Y con la misma entrega y dedicación que ha puesto en todos los cargos que ha desempeñado desde entonces.
Llegado a este punto, se hace preciso decir cuanto antes que entre esas necesidades estará la de políticos y políticas situadas en el centro del espectro político que es donde se cosechan las victorias electorales en este país desde octubre de 1982 (e incluso desde las municipales de 1979), cuando Felipe González decidió colgar la chaqueta de pana de la misma percha que había colgado antes el marxismo y la bandera republicana. Y en el Partido Popular más de uno es aferra a la figura de Cristina Cifuentes, por su impecable currículum y trayectoria políticos, su formación jurídica, su vocación universitaria y su experiencia nada menos que durante seis legislaturas en la Asamblea de Madrid, en la que ocupó, entre otros, los puestos de portavoz adjunta del Grupo Popular y vicepresidenta primera. Y en los demás partidos se teme la solidez de esta mujer que dice lo que piensa no sin antes pensar bien lo que va a decir. Su imagen de modernidad, su defensa a ultranza de las libertades, su equidistancia de familias o grupos, su claridad, su insólita independencia después de un cuarto de siglo perteneciendo al Partido Popular y también su indiscutible centrismo configuran un futuro que puede estar lo mismo en el ayuntamiento de Madrid que en el gobierno regional o en cualquier ministerio.
No será ella quien mueva un solo dedo ni abra batalla alguna no ya para ocupar sino ni siquiera para aspirar a otro puesto que no sea el que viene desempeñando con indiscutible éxito. Pero que nadie dude de que acudirá allá donde la necesite el partido con la misma vocación de servicio que ha tenido y que conserva por entero desde su participación en las elecciones europeas de 1989 en el puesto 57 de la entonces Alianza Popular. Y con la misma entrega y dedicación que ha puesto en todos los cargos que ha desempeñado desde entonces.
viernes, 22 de marzo de 2013
El afán de notoriedad de Garzón
Vaya por Dios, ¿cómo no se nos ocurrió antes...? ¿Cómo no
preguntamos por Baltasar Garzón durante el cónclave o antes incluso, cuando el
Papa Ratzinger decidió retirarse? ¿Cómo no denunciamos la falta de delicadeza
de las autoridades vaticanas al no invitar al "superjuez", estrella
de todos los foros, a la Misa
de proclamación del Papa Francisco qué menos que junto a los Príncipes de
Asturias o, en su defecto, junto a Cristina Kirchner, esa nueva
"Evita" de la demagogia y el populismo, cuyo hijo Máximo comanda las
juventudes "Cámpora", el nombre del presidente argentino que dimitió
para que Perón, a su vuelta del exilio en España, tomara de nuevo el poder.
Vaya por Dios, ¿cómo podemos dejar pasar tanto tiempo y tantos acontecimientos
en el mundo mundial sin este juez que dejó de serlo por sentencia judicial,
aunque es cierto que antes también dejó de serlo por voluntad propia para
presentarse a unas elecciones generales como número 2 de las listas
socialistas, detrás del mismísimo Felipe González, y cabreado porque no le
dieron la cartera de Interior en la crisis de Roldán se volvió al Juzgado de la Audiencia Nacional
y recuperó los papeles para reactivar la causa judicial contra los Gal, la
guerra sucia del Estado contra ETA, que jamás debió dejar en el cajón, cayera
quien cayera? Al fin, Dios sea loado, reaparece este juez cuya lucha contra
ETA, el crimen organizado y el tráfico de drogas es directamente proporcional
en su dedicación y también en su éxito al afán de notoriedad que padece. No
debía estar a gusto en Argentina mientras el Papa argentino ocupaba las
primeras páginas (la "tapa", como dicen allá) de todos los periódicos
y las cabeceras de todas las cadenas de televisión. Así que ha decidido sumarse
a quienes, a pesar de desmentidos (entre otros el del Nobel de la Paz Pérez Esquivel),
intentan relacionar al Sumo Pontífice con la dictadura argentina y sus
horribles crímenes.
Reconozco los méritos de Baltasar Garzón y condena los
crímenes de la dictadura argentina y la chilena desde los tiempos en que Videla
y sus cómplices y Pinochet y los suyos
llegaron al poder, condenado hoy el primero a pasar el resto de sus días
en la cárcel, y muerto el segundo en Chile (en cada aniversario de su muerte,
yo maldigo su memoria mientras escucho las canciones de Víctor Jara, víctima de
los crímenes del dictador), pero después de que, por cierto y gracias a Garzón,
se viera perseguido por la justicia universal y detenido en Londres por orden
del juez español. Reconocidos los méritos de Garzón, el afán de notoriedad del
juez condenado por prevaricación le puede llevar a pedir el certificado de
defunción de Francisco Franco (al que matamos de muerte natural en un hospital
de la Seguridad
Social ) o a sugerir que el nuevo Papa abra los archivos
vaticanos para investigar los crímenes de la dictadura argentina. Y ¡ojo!
porque es capaz de presentarse cualquier día en Roma y... bueno, prefiero no
imaginármelo...
jueves, 21 de marzo de 2013
...y Rajoy fumándose un puro
Echo una mirada solo a los titulares de diferentes medios:
El Supremo revisará la absolución de Camps por el caso de los trajes.
Sepúlveda (el ex marido de Ana Mato, investigado por su relación con la “trama
Gürtel") alcanza un acuerdo con el PP y percibirá 229.000 euros por
despido improcedente.
10.179 viviendas públicas están vacías y listas para ocupar.
La
Guardia Civil eleva a 50 millones el dinero desviado
de los Ere de Andalucía. La juez rastrea a los beneficiarios de 68
millones.
Más del caso Ere: El “conseguidor” y el chófer “de la cocaína” declaran
ante la juez.
El sector del teatro se desangra por el “devastador” aumento del IVA.
Wert afirma que la reválida a los alumnos evaluará a los profesores.
El examen que suspendió el 86% de aspirantes a maestros en Madrid.
Los analistas privados predicen que el paro superará el 26% hasta
2014.
Castilla-La Mancha, Asturias y Extremadura sufren la mayor recesión.
La Justicia
sentencia que el Ere del Ayuntamiento de Jerez no se ajusta a Derecho y tendrá
que indemnizar a los 260 despedidos con un coste de 20 millones.
Tres millones de españoles están en situación de pobreza extrema.
CiU no quiere a Oriol Pujol en las listas si sigue imputado.
Dos cargos de Convergencia, imputados por malversar fondos.
El juez investiga también los negocios privados de Urdangarín.
El plan de Urdangarín para urbanizar “L’Albufera”.
La reforma del registro civil, que supondrá un coste para los
ciudadanos, levanta a notarios, funcionarios y jueces.
Un juez obliga a Novacaixa Galicia a devolver 73.000 euros de
preferentes.
Juan Ramón Lucas, pillado en Valencia conduciendo con el carné sin
puntos.
Políticos navarros cobraban dietas de la CAN en sesiones donde no
intervenían.
Condenan a pagar 6.500 euros a un ex coronel por injurias graves
a la Corona.
Un informe pone a Ana Botella entre la espada y la pared en el
caso del Madrid Arena; abogados de las familias de las cinco jóvenes muertas
denuncian que se falsearon informes para exculpar a la Policía Municipal.
Ussía manda a Corinna a su casa de “una patada en el culo”.
El “acusador” de El País pilla a Zapatero mintiendo en la SER.
La tía “roja y republicana” vuelve a complicarle la vida a la Princesa Leticia.
Blanco acusa a la policía de “maniobrar de forma grosera” para
conseguir su imputación.
Abertis ficha como consejera a la esposa del presidente de RTVE.
La presencia “oficial” de Corinna en los viajes comerciales provocaba
malestar entre los empresarios por considerar que los contactos privilegiados
eran del Rey.
El club de “empresarios VIP” excluye al gobierno de la ofensiva para
vender la economía española por el mundo.
Y los jóvenes mejor preparados de la historia de España, en
paro. Y seis millones de desempleados. Y las tasas judiciales. Y
Ruiz-Gallardón, que sabía lo del pago a Urdangarín para que hiciera
"lobby" por la candidatura olímpica de Madrid. Y licencias de TDT que
regaló Esperanza Aguirre a sus amiguetes se venden a una cadena de contenidos
evangélicos y no sabemos a cuántos profesionales va a dejar en la calle. Y la
estudiante de filología francesa y empleada en una pizzería madrileña que se ha
ido a Francia a trabajar en casa de una familia para ahorrar para la matrícula
del próximo curso, porque éste no lo ha podido pagar ante la subida de las
tasas. Y el ático con piscina del presidente de la Comunidad de Madrid. Y
los aeropuertos sin aviones. Y los políticos a los que les toca la lotería casi
en todos los sorteos. Y los kilómetros de AVE como si fuéramos
multimillonarios. Y la Sanidad ,
manga por hombro. Y la
Organización Nacional de Trasplantes amenazada de no poder
seguir formando sanitarios para lo que ha sido ejemplo mundial, y eso sí que es
la "marca España" y no las excursiones que se organiza
"Arturito", del "ministro sin cartera" de la Comunidad de Madrid y el
del complejo empresarial Arturo que no paga a proveedores y paga en negro las
horas extraordinarias de sus empleados, y ahí lo tenéis, que sigue siendo
presidente de los empresarios madrileños y de la Cámara de Comercio, espero
que no como el modelo a seguir...
Tengo yo un compadre que hace años solía decir cuando llegaba a España: “Este país hay que prohibirlo”. Ahora el país está al borde del estallido social. Y tiene un presidente que ante las 463 palabras recogidas de los titulares de los medios en el día de hoy y reproducidas más arriba, sencillamente... se fuma un puro.
sábado, 2 de marzo de 2013
La purga de Telemadrid
El Expediente de Regulación de Empleo de Telemadrid que en
el pasado enero afectó al 72 por 100 de la plantilla fue una purga al más puro
estilo estalinista. Quiero decir que es un insulto a la inteligencia pretender
que hubo criterios diferentes a los estrictamente políticos para prescindir
de más de 800 trabajadores, muchos de ellos con plaza obtenida por concurso,
mientras se quedaban en Telemadrid los jefes (1.800.000 euros al año a la buchaca de 16 de ellos) y quienes desde
que Esperanza Aguirre llegó a la presidencia de la Comunidad de aquella
manera han rivalizado en el singular concurso de succionaciruelos a mayor
gloria de la lideresa y de sus cómplices en el desmontaje de la sanidad pública, de
la educación pública, de la ayuda pública a la dependencia y de un medio
público de información que hasta entonces se había ganado un destacado lugar al sol del
aprecio profesional y de la audiencia.
No recuerdo ni siquiera en estos tiempos de profunda crisis
un expediente de regulación de empleo en una empresa pública como el realizado en Telemadrid con tan escasa
negociación, de tan rápida ejecución y, para colmo, diseñado a golpe de
talonario por una auditoría y un bufete de abogados a los que se les supone un
conocimiento sobre medios de información y periodismo parecido al que yo tengo
sobre física cuántica. Por fortuna, ayer, viernes, tuvo su primera revisión judicial en la que se analiza la demanda interpuesta por
los sindicatos CCOO, UGT y CGT.
Corresponde, pues, a los magistrados la valoración jurídica de lo ocurrido,
pero imagino que no dejará de llamarles la atención hechos tan sorprendentes
como que entre los despedidos, además de trabajadores que, como queda escrito, consiguieron su plaza
por oposición mientras se han quedado otros que entraron a dedo en Telemadrid, figura prácticamente
la totalidad del Comité de Empresa. Quisiera imaginar que no hay mortal
–magistrado o no- capaz de tragarse que la viabilidad de Telemadrid pasa necesariamente
por la baja del 72 por 100 de su plantilla, incluido el Comité de Empresa, sin otra posibilidad de negociación, por el
mantenimiento en sus puestos con sus insultantes salarios de todos los jefes
(si antes eran demasiados para los indios·
que había, ¿no les parecerá su número ahora aún más excesivo a sus señorías?), o,
en fin, por la preferencia de quienes entraron a dedo sobre los que ganaron su plaza en concurso.
En vísperas del juicio, el presidente de la Comunidad de Madrid, al
que en tiempos de bonanza económica el déficit de Telemadrid le parecía “pins”
(sic), ha adelantado que si la
Justicia anulara el Expediente de Regulación de Empleo, él
cerraría la televisión madrileña. Ya se sabe que el lenguaje de Ignacio González
anda más cerca de la barra de la taberna que de una representación
institucional que le viene tan grande como el ático de lujo de la Costa del Sol le viene a sus
ingresos, pero el heredero de Esperanza Aguirre debería de respetar no solo la
independencia judicial sino también a los madrileños a los que supuestamente
representa y que son los verdaderos propietarios de Telemadrid, con “pins” o
con Expediente de Regulación de Empleo.
Deseo por muchas razones –y la primera porque es de
Justicia- que los tribunales devuelvan la situación de Telemadrid a los
orígenes de una negociación que la voluntad de purga estalinista hizo imposible.
Y a partir de entonces veremos si Ignacio González es capaz de cerrar
Telemadrid o si alguien le dice que el hábitat del ejercicio del periodismo es
la libertad y no las bravatas de barra de taberna, y que lo que tiene que hacer
el presidente de la Comunidad
de Madrid es apartar sus manos y a sus comisarios políticos de un medio público
que, por serlo, no es de su propiedad sino de la de todos los madrileños.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





