No voy a competir en la escalada de ditirambos dedicados a Esperanza Aguirre desde su sorpresiva -más que inesperada- dimisión. Suscribo cuantos elogios como política le dedican sus adversarios y sus numerosos estómagos agradecidos, salvando obviamente la distancia entre ambos grupos. Pero seguir escuchando el calificativo de liberal poco menos que modélica a ella dedicado produce alguna que otra arcada. ¿Liberal quien ha llevado al mayor descrédito a una radio y una televisión públicas modélicas en su independencia y su servicio a los madrileños hasta la llegada de la presidenta al gobierno de la Comunidad de Madrid? ¿Liberal quien ha manejado a su antojo la Cámara de Comercio de Madrid y la patronal madrileña hasta el punto de que el ahora presidente de ambas ha llegado a ser considerado poco menos que miembro del gobierno autonómico? ¿Liberal quien ha tenido un papel decisivo en la elección de presidente de la patronal española y la imposición al mismo de su vicepresidente primero, naturalmente quien está al frente de los empresarios madrileños? ¿Liberal quien ha uitilizado su larga mano en los medios para laminar a quienes han osado la menor crítica a su gestión? ¿Liberal quien ha repartido a su conveniencia los abundantes presupuestos de la publicidad institucional, es decir favoreciendo siempre a los medios amigos? ¿Liberal quien ha repartido frecuencias de radio y de televisión digital terrestre sin más criterio que el de la amistad y/o identidad con su gobierno...? Animal político, sí... Trabajadora, sí... Populista, también... Pero liberal, no. Si lo fuera realmente, además de no tener que hacer las preguntas precedentes no la hubiéramos escuchado en el reciente debate sobre el estado de la región la utilización del adjetivo "comunista" como descalificación, si no como insulto.
¡Qué coincidencia...! Un comunista, Santiago Carrillo, ha desplazado a la "liberal" Esperanza Aguirre del primer plano que venía ocupando en las últimas veinticuatro horas. Lo ha hecho -es cierto- en la hora de su desaparición. Pero más le hubiera valido a la ya ex presidenta haber contenido su imprudente lengua en el reciente debate, aunque solamente fuera por la contribución que Santiago Carrillo -como reconocen ahora en todo el espectro político- hizo a la transición española y hasta como reconocimiento de ese instante cuya anatomía tan bien realiza Javier Cercas en su libro dedicado al histórico momento en el que el "todos al suelo" de Tejero en el Congreso de los Diputados y los disparos que le acompañan es respondido por todas sus señorías escondidas bajo sus escaños... salvo Adolfo Suárez, el teniente general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo.
martes, 18 de septiembre de 2012
viernes, 14 de septiembre de 2012
Otra vez comunista como insulto
La "lideresa" Esperanza Aguirre, que se las da de liberal quizás en un intento de enmascarar los tics autoritarios (a lo peor son algo más que tics) que exhibe, ha sacado a pasear en el reciente debate sobre el estado de la región sus viejos demonios y ha utilizado la palabra comunista como insulto. "¡Es usted... -aquí una retahíla de descalificaciones-, ...es usted un comunista...!", dirigido tanto a Tomás Gómez, triste portavoz socialista, como a Gregorio Gordo, de Izquierda Unida.
Eché la mirada atrás..., tanto como sesenta años, cuando acusar de comunista a alguien era una condena del Tribunal de Orden Público a años de cárcel no sin antes pasar por las celdas de tortura de la Dirección General de Seguridad que tan bien (¡) manejaba la Brigada Político Social de la policía.
Que sesenta años después de tanto dolor, de tanto sacrificio de muchos españoles, equivocados o no, en su lucha contra la dictadura; después de la ejemplar transición y el decisivo papel que el Partido Comunista tuvo en la misma; de la tremenda matanza de los abogados laboralistas de Atocha y de más de 30 años de Constitución la presidenta madrileña utilice el "¡comunista!" como insulto es la vuelta a las cavernas. O, mejor, es como una visita a la sede ideológica de Esperanza Aguirre. Al fin y a la postre, la caverna...
Entre las muchas lecturas que le faltan le convendría a la presidenta analizar, por ejemplo, este párrafo: "Para mí, ese saludo (el puño en alto) nunca ha sido un gesto de triunfo, y mucho menos de amenaza. Encarna más bien la fraternidad de los humillados y ofendidos, la solidaridad de los pobres. De los vencidos, con demasiada frecuencia. También puede leerse en él la esperanza: la más loca de las esperanzas, la más desesperada..."
¡Ay! el puño en alto de los comunistas...
O lea la presidenta también estas líneas: "Intenté imaginar mi vida sin el compromiso total, en cuerpo y alma, con la aventura del comunismo. Por aquel entonces, en 1960, se había apagado ya el fuego de mi primer fervor. No esperaba ya nada realmente creativo de la práctica del marxismo... Incluso la clandestinidad española, fraternal y pródiga en riquezas emocionales, dejaba traslucir sus defectos de ritual y de rutina. Así y todo, no alcanzaba a imaginar mi vida pasada sin ese compromiso total... Tal vez había sido necesaria toda esa locura, esa enajenación de uno mismo, esa exaltación, ese sabor amargo de un vínculo trascendente, esa ilusión por el futuro, ese sueño obstinado, esa racionalidad suntuosa pero contraria a todas las razones razonadoras y razonables, todo ese odio, ese amor, ese cariño a los compañeros desconocidos de la larga macha interminable, esos retazos de cantos, de poemas, de consignas lanzadas a la faz del mundo como una llamada de esperanza o de angustia, ese sufrimiento bajo la tortura y el orgullo de haber resistido a ella; tal vez había sido necesario todo eso para conferir a mi vida una oscura y rutilante coherencia".
Son pequeños párrafos de una de las obras de Jorge Semprún, "Adiós, luz de veranos..." ¡Pero qué sabe la presidenta de todo esto...!
Eché la mirada atrás..., tanto como sesenta años, cuando acusar de comunista a alguien era una condena del Tribunal de Orden Público a años de cárcel no sin antes pasar por las celdas de tortura de la Dirección General de Seguridad que tan bien (¡) manejaba la Brigada Político Social de la policía.
Que sesenta años después de tanto dolor, de tanto sacrificio de muchos españoles, equivocados o no, en su lucha contra la dictadura; después de la ejemplar transición y el decisivo papel que el Partido Comunista tuvo en la misma; de la tremenda matanza de los abogados laboralistas de Atocha y de más de 30 años de Constitución la presidenta madrileña utilice el "¡comunista!" como insulto es la vuelta a las cavernas. O, mejor, es como una visita a la sede ideológica de Esperanza Aguirre. Al fin y a la postre, la caverna...
Entre las muchas lecturas que le faltan le convendría a la presidenta analizar, por ejemplo, este párrafo: "Para mí, ese saludo (el puño en alto) nunca ha sido un gesto de triunfo, y mucho menos de amenaza. Encarna más bien la fraternidad de los humillados y ofendidos, la solidaridad de los pobres. De los vencidos, con demasiada frecuencia. También puede leerse en él la esperanza: la más loca de las esperanzas, la más desesperada..."
¡Ay! el puño en alto de los comunistas...
O lea la presidenta también estas líneas: "Intenté imaginar mi vida sin el compromiso total, en cuerpo y alma, con la aventura del comunismo. Por aquel entonces, en 1960, se había apagado ya el fuego de mi primer fervor. No esperaba ya nada realmente creativo de la práctica del marxismo... Incluso la clandestinidad española, fraternal y pródiga en riquezas emocionales, dejaba traslucir sus defectos de ritual y de rutina. Así y todo, no alcanzaba a imaginar mi vida pasada sin ese compromiso total... Tal vez había sido necesaria toda esa locura, esa enajenación de uno mismo, esa exaltación, ese sabor amargo de un vínculo trascendente, esa ilusión por el futuro, ese sueño obstinado, esa racionalidad suntuosa pero contraria a todas las razones razonadoras y razonables, todo ese odio, ese amor, ese cariño a los compañeros desconocidos de la larga macha interminable, esos retazos de cantos, de poemas, de consignas lanzadas a la faz del mundo como una llamada de esperanza o de angustia, ese sufrimiento bajo la tortura y el orgullo de haber resistido a ella; tal vez había sido necesario todo eso para conferir a mi vida una oscura y rutilante coherencia".
Son pequeños párrafos de una de las obras de Jorge Semprún, "Adiós, luz de veranos..." ¡Pero qué sabe la presidenta de todo esto...!
lunes, 10 de septiembre de 2012
La educación de Esperanza
Se las prometía muy felices Esperanza Aguirre en su particular inauguración del curso escolar en Guadalix. Ya se sabe: se le dan bien los niños, el bilingüismo y el populismo andante. Pero las cosas se torcieron y una madre desesperada le tiró un "tupper", que no llegó a alcanzarla. En todo caso, estaba vacío y poco daño físico le hubiera hecho. Con seguridad, bastante menos que el que Esperanza y sus colegas están haciendo a la Educación madrileña. De momento, el "tupper" o fiambrera. Quizás pronto -quién sabe- una ruleta o, bueno, una baraja de póquer, que tampoco hay que exagerar... No seré yo quien anime a la violencia física, pero ¿qué hacer cuando el ciudadano se siente estafado por quienes prometieron una cosa y en cuanto llegaron al poder dieron la contraria?
jueves, 6 de septiembre de 2012
Espe en su salsa
José Antonio Zarzalejos, uno de
los más finos analistas políticos de nuestro país, escribió hace algunos años
que a Esperanza Aguirre le faltan algunas lecturas... Y creo que fue
generoso... Yo añadiría que además de muchos -no algunas- lecturas le falta mucha
cultura. Pero su desparpajo populista le lleva lo mismo a analizar la música
como si Mozart fuera un aprendiz que a comentar la última obra arquitectónica
como si para ella no tuviera secretos ni la construcción de las pirámides o, en
fin, a confundir el nobel Saramago
-cuando todavía no había obtenido el galardón de la Academia Sueca pero era ya
considerado aspirante al mismo- con la escritora
(?) Sara Mago (y si non è vero è ben
trovato). Tiene además tres poblemas añadidos la lideresa: 1) La cohorte
que le rodea (sí, presidenta, qué guapa eres presidenta, olé mi presidenta,
eres la mejor, presidenta, y así ad nauseam); 2) Como todos los populistas
confunde los votos con la razón o, dicho de otra manera, cree que por obtener
mayoría en las urnas se lleva la razón en todos los debates; y 3) no se calla
ni debajo del agua. Probablemente tenga un cuarto problema añadido: la
lamentable oposición de que disfruta (y subrayo el
verbo).
Ahora, a las veinticuatro horas de
anunciar querellas, demandas o denuncias calificando de “amenazas de muerte” los
"muérete, Esperanza" (la
manipulación descarada es constante en su comportamiento) con que recibieron
los estudiantes la apertura de un curso universitario que la lideresa se ha
encargado de convertir en el más difícil de nuestra historia (con despido
masivo de profesores y aumentos imposibles de las tasas), la han pillado (la imprudencia es otra de sus
virtudes) diciendo que habría que matar a los arquitectos, porque a ella no le
gusta el edificio que alberga el Ayuntamiento de Valdemaqueda. Pero que nadie
espere que explique las razones ni que ofrezca referencias de diferentes
estilos arquitectónicos ni que aporte siquiera sea un elemental análisis de la
luz que recibe el edificio ni mucho menos que hable de razones
medioambientales.... A la lideresa,
simplemente, no le gusta el edificio... Ergo, hay que matar a los arquitectos...
Ella, con su mayoría absoluta, lo diseñaría mejor.
N. del A.- En cuanto que ha trascendido la pillada, Esperanza Aguirre ha pedido perdón. Pero hay errores y expresiones que un político no se puede permitir.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Los "comando Botella"
Proliferan los "comando Botella" por la ciudad de Madrid. Incapaz el ayuntamiento de enderezar las cuentas esquilman al madrileño con las tasas y..., claro, las multas. No esperéis a los agentes de movilidad o policías de tráfico en donde hacen falta... Esperadlos en donde rellenar talonarios de multas es fácil. Pongamos que escribo de las puertas de los colegios, donde los incautos papás van a buscar a sus hijos y no pueden permitirse el lujo de buscar también plaza de aparcamiento... Allí están los "comando" de la dedocrática y consorte de Aznarín, la alcaldesa Botella. Con órdenes de multar, multar, multar.... 200 euros del ala por ir a buscar a tus hijos al colegio en coche, aunque no haya otra manera de hacerlo. Has aparcado en doble fila y, aunque estés dentro del coche, el "comando" te apunta. En otros países lo hacen de distinta manera: consientes los ayuntamientos de que a la salida de los colegios los papás van a buscar a sus hijos, aparecen los agentes para facilitar y ordenar el tráfico, a sabiendas de el aumento de circulación es algo inevitable. Pero es que en otros países las cuentas se cuadran de distinta manera. Por cierto, no intentes recurrir la sanción: aunque no haya prueba fotográfica, porque la presunción de veracidad es del agente que firma la multa y no de ti, pobre infractor. Es decir, ni siquiera pueden haberse equivocado al copiar un número de la matrícula o, a lo peor, creyendo que un automóvil atrapado en el atasco está aparcado en doble o en triple filo. Eso es más que presunción de veracidad; eso es infalibilidad.
miércoles, 29 de agosto de 2012
A pesar de Esperanza Aguirre...
Una experiencia personal me ha permitido calibrar el estado del servicio público de salud madrileño o, si se quiere, de una parte de ese fundamental servicio. Y es gratificante comprobar que, más allá del ruido de las legítimas protestas de un personal al que al parecer no se conforman con birlarle la paga de Navidad sino que pretenden obligarle a violar con los inmigrantes indocumentados su código deontológico, el servicio público de salud está soportado por unos extraordinarios profesionales que se sobreponen al zarandeo del que vienen siendo víctimas del poder y de quien lo utiliza de forma despótica -obviamente me refiero a Esperanza Aguirre y su gobierno- y poner toda su sensibilidad, su dedicación, su espíritu de sacrificio y sus conocimientos al servicio de sus pacientes sean de color que sean y de la clase social que sean. Por fortuna, aunque parezca que está para siempre, Esperanza se irá, y los profesionales de la Sanidad se quedarán.
El Corte Inglés comunica...
Habitualmente el lunes siguiente al último domingo de agosto la primera página de todos los periódicos incluían los excelentes datos del ejercicio económico de El Corte Inglés, cuya junta general se celebra en ese día. Este año, sin embargo, la noticia ha sido distinta: El Corte Inglés ha perdido ventas, beneficios y hasta personal... y, lo que es peor, la noticia se completa con que Mercadona le ha superado... El Corte Inglés comunica ¿o está comunicando...?
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